miércoles, 28 de enero de 2009

Comentario al Salmo 1 - Santo Tomás de Aquino


Comentario de
Santo Tomás de Aquino
al Salmo 1


1 Bienaventurado el hombre, que no anduvoen consejo de impíos,y en camino de pecadores no se paró,y en cátedra de pestilencia no se sentó:
2 Sino que en la ley del Señor está su voluntad,y en su ley medita día y noche.
3 Y será como el árbol, que está plantadoa las corrientes de las aguas,el cual dará su fruto en su tiempo:Y su hoja no caerá:y todo cuanto él hiciere, irá en prosperidad.
4 No así los impíos, no así:sino como el tamo, que arroja el viento de la faz de la tierra.
5 Por eso no se levantarán los impíos en el juicio,ni los pecadores en el concilio de los justos.
6 Porque conoce el Señor el camino de los justos;y el camino de los impíos perecerá.

Este Salmo se distingue de todo el resto de la obra, pues no tiene título, sino que es más bien como el título de toda la obra.

David compuso los Salmos a la manera del que reza, es decir, no conservando una sola manera, sino según los diversos sentimientos y movimientos del que reza.

Por lo tanto, este primer Salmo expresa el sentimiento de un hombre que eleva sus ojos a la situación entera del mundo, y considera cómo algunos avanzan y otros caen.

Cristo fue el primero de los bienaventurados, así como Adán lo fue de los malvados. Pero se ha de notar que todos concuerdan en una cosa y difieren en dos. Concuerdan en que todos buscan la felicidad, pero difieren en la manera de dirigirse hacia ella, y al final de esto, en que algunos la alcanzan, y otros no.

Así pues, se divide este Salmo en dos partes. En la primera se describe el camino de todos hacia la felicidad. En la segunda se describe el final, allí donde dice: Y será como el árbol, que está plantado a las corrientes etc.

Sobre lo primero hace dos cosas. En primer lugar, se refiere al camino de los malvados, y en segundo lugar al de los buenos, allí donde dice: Sino que en la ley del Señor está su voluntad etc..
Tres cosas se han de considerar en el camino de los malos. En primer lugar su deliberación acerca del pecado, y esto en su pensamiento. En segundo lugar, su consentimiento y ejecución. Y en tercer lugar el inducir a otros a algo semejante, y esto es lo peor.

Y por eso indica en primer lugar el consejo de los malvados, allí donde dice: Bienaventurado el hombre etc. Y dice: que no anduvo, pues cuando el hombre delibera, está andando.

En segundo lugar indica el consentimiento y la ejecución, diciendo: y en camino de pecadores, es decir, en la operación: "El camino de los impíos es tenebroso, no saben adónde se tropiezan" (Prov 4). No se paró, es decir, consintiendo, y actuando.

Y dice de impíos, porque la impiedad es un pecado contra Dios, y de pecadores, contra el prójimo, y en cátedra; y este tercero es inducir a otros a pecar. Así pues, en cátedra como un maestro que enseña a otros a pecar; y por eso dice, de pestilencia, porque la pestilencia es una enfermedad infecciosa. "Hombres pestilentes devastan la ciudad" (Prov 29).

Así pues, quien no camina así no es feliz, sino todo al contrario. Pues la felicidad del hombre está en Dios: Feliz el pueblo cuyo Dios es el Señor etc. (Sal 143)

Por lo tanto el camino recto a la felicidad es en primer lugar que nos sometamos a Dios, y esto de dos maneras.

Primero mediante la voluntad, obedeciendo sus mandatos; y por eso dice: Sino que en la ley del Señor; y esto corresponde de modo especial a Cristo: "He bajado del cielo no para hacer mi voluntad, sino la voluntad de Aquel que me ha enviado" (Jn 8). Y conviene también de modo semejante a toda persona justa. Dice en la ley, por medio del amor, no bajo la ley por temor: "La ley no ha sido puesta para el justo" (1Tim 1).

En segundo lugar mediante el entendimiento, meditando constantemente; y por eso dice: y en su ley medita día y noche, es decir, continuamente, o bien a ciertas horas del día y de la noche, o bien tanto en las circunstancias prósperas y en las adversas.

Y será como el árbol etc. En esta parte se describe el final de la felicidad: e indica en primer lugar su diversidad; en segundo lugar añade su razón, allí donde dice: Porque conoce el Señor etc.

Sobre lo primero hace dos cosas. En primer lugar indica el final de los buenos, y en segundo lugar el de los malos, allí donde dice No así los impíos etc.

Acerca del final de los buenos se vale de una comparación; primero la indica, y luego la adapta, allí donde dice: y todo cuanto él hiciere etc.

Así pues, toma la comparación del árbol, del que se consideran tres cosas, a saber, el ser plantado, el dar fruto, y el conservarse.

Para ser plantado, es necesaria una tierra humedecida por las aguas, pues de otro modo se secaría; y por eso dice: que está plantado a las corrientes de las aguas, es decir, junto a las corrientes de las gracias: "el que cree en mí... de su seno correrán ríos de agua viva" (Jn 7).

Y quien tenga sus raíces junto a esta agua fructificará haciendo buenas obras; y esto es lo que sigue: el cual dará su fruto. "Pero el fruto del espíritu es caridad, alegría, paz, y paciencia, generosidad, bondad, fidelidad", etc. (Gál 5).

En su tiempo, es decir, sólo cuando es momento de obrar. "Mientras tenemos tiempo, obremos el bien a todos" (Gál 6).

Y no se seca. Por el contrario, se conserva. Ciertos árboles se conservan en su substancia, pero no en sus hojas, pero otros se conservan también en sus hojas: así también los justos, por lo que dice: Y su hoja no caerá, es decir, no serán abandonados por Dios ni siquiera en las obras más pequeñas y exteriores. "Pero los justos germinarán como una hoja verde" (Prov 11).

Luego cuando dice, Y todo, adapta la comparación: pues los bienaventurados prosperarán en todo, cuando alcancen el fin deseado en todo lo que desean, pues los justos llegarán a la felicidad. Oh Señor, sálvame, oh Señor, dame la prosperidad etc (Sal 117).

Opuesto es el final de los malvados, que se describe allí donde dice No así etc. Y sobre esto hace dos cosas. En primer lugar hace una comparación, y en segundo lugar la adapta, allí donde dice No se levantará. Pero nota que aquí repite no así y no así dos veces, para una mayor certeza. "Lo que viste por segunda vez, es juicio de firmeza" (Gén 41).

O bien, no así obran en el camino, y por eso no así reciben al final. "Recibiste bienes en tu vida, y Lázaro asimismo males: pero ahora éste es consolado, y tú atormentado" (Lc 16).

Ahora, son propiamente comparados con el polvo, porque poseen tres características que son contrarias a lo que se ha dicho sobre el hombre justo. Primero que el polvo no se adhiere a la tierra, sino que está en la superficie; el árbol plantado, en cambio, ha echado raíces. Asimismo, el árbol es compacto en sí mismo, y es además húmedo; pero el polvo es en sí mismo dividido, seco y árido, por lo que se dice que los buenos están unidos por la caridad como un árbol: Estableced un día solamente con espesuras, hasta el cornijal del altar (Sal 117); pero los malos están divididos: "Entre los soberbios siempre hay contiendas" (Prov 13).

Asimismo, los buenos se adhieren radicalmente en las cosas espirituales y en los bienes divinos, mientras que los malos se sostienen en los bienes exteriores.

Asimismo, están sin el agua de la gracia: "Eres polvo etc." (Gén 3). Y por eso toda su malicia pasa.

"No perecerá ni un cabello de vuestra cabeza" (Lc 21). Pero sobre estos malos se dice que serán arrojados completamente de la faz, esto es, de los bienes superficiales; el viento, es decir la tribulación, los arroja de la faz de la tierra.

"Vi que los que obran la iniquidad, y siembran dolores, y los siegan, han perecido ante el soplo de Dios, y han sido consumidos por el espíritu de su ira" (Job 4).

Luego adapta la comparación, allí donde dice, no se levantarán, pues son como el polvo. Pero por el contrario, "es necesario que todos nosotros seamos puestos al descubierto ante el tribunal de Cristo" (2Cor 5). Y asimismo, "Todos resucitaremos" (1Cor 15). Ante ello se puede decir que esto puede ser leído de dos maneras. En efecto, se dice que un hombre resucita propiamente en el juicio, cuando su causa es vista favorable por la sentencia del juez. Así pues, éstos no resucitarán, porque no habrá sentencia a su favor en el juicio, sino más bien en contra; por eso otra variante dice: no podrán ponerse de pie.

Pero los buenos sí, pues si bien han sido afligidos por el pecado del primer padre, tendrán una sentencia en su favor.

Ni los pecadores se congregarán en el concilio de los justos, pues los buenos se congregarán para la vida eterna, en la que no serán admitidos los malvados.

O bien dice que esto se entiende acerca de la reparación de la justicia, para la que harán reparación en su propio juicio. "Si nos juzgásemos a nosotros mismos, no seríamos juzgados" (1Cor 11).

Y sobre esto dice: no se levantarán en el juicio, es decir, propiamente, y sobre esto dice Ef 5: "Despierta tú que duermes, y levántate de entre los muertos, y te iluminará Cristo" (Ef 5).

Ahora bien, ciertos hombres son reparados por el consejo de los buenos, pero tampoco de este modo se levantan del pecado los malvados.

O los impíos, es decir, los infieles, no se levantarán en el juicio de discusión y de examen, pues según Gregorio algunos serán condenados sin ser juzgados, como por ejemplo los infieles. Algunos no serán juzgados ni serán condenados, es decir, los Apóstoles, y los hombres perfectos. Algunos serán juzgados y serán condenados, es decir, los fieles malos.

Así pues los fieles no se levantarán para ser examinados en el juicio de discusión. "Quien no cree, ya está juzgado" (Jn 3). Pero los pecadores no se levantarán en el juicio de los juicios, es decir, para ser juzgados y no condenados.

Luego se da la razón por la que éstos no se levantarán en el juicio: Porque conoce etc. Y habla con propiedad: pues cuando alguien sabe que algo está echado a perder, lo repara; pero cuando no lo sabe, no lo repara. Los justos se pierden con la muerte, pero sin embargo Dios los sigue conociendo. "Dios conoce al que le pertenece" (2Tim 2). Los conoce con un conocimiento de aprobación, y por eso son reparados. Pero puesto que no conoce el camino de los impíos con un conocimiento de aprobación, el camino de los impíos perecerá. Anduve errando como una oveja que perece: busca a tu siervo, pues no he olvidado tus mandamientos (Sal 118). Sea su camino tinieblas y resbaladero (Sal 34).




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Los Movimientos Eclesiales y su Colocación Teológica - Cardenal Joseph Ratzinger

Los Movimientos Eclesiales y su Colocación Teológica
Cardenal Joseph Ratzinger 


En la vigilia de Pentecostés de 1998, el Papa Juan Pablo II convocó por primera vez a todos los movimientos de la Iglesia Católica para una cita en la Plaza San Pedro. Acudieron más de medio millón de personas y el Vicario de Cristo les animó en su camino llamándoles la «primavera de la Iglesia» y la «respuesta del Espíritu Santo del fin del milenio». ZENIT, en aquel momento, ofreció en «exclusiva» la conferencia del entonces Cardenal Joseph Ratzinger, Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, en apertura del Congreso de Movimientos Eclesiales, tenida en Roma como preparación para el gran encuentro con el Santo Padre en Pentecostés. La Conferencia es una verdadera joya que vale la pena estudiar y difundir.



LOS MOVIMIENTOS ECLESIALES Y SU COLOCACIÓN TEOLÓGICA

Card. Joseph Ratzinger
Roma, 27 de Mayo de 1998


En la gran encíclica misionera Redemptoris Missio, el Santo Padre escribe: «Dentro de la Iglesia se presentan varios tipos de servicios, funciones, ministerios y formas de animación de la vida cristiana. Recuerdo, como novedad emergida en no pocas iglesias en los tiempos recientes, el gran desarrollo de los «movimientos eclesiales», dotados de fuerte dinamismo misionero. Cuando se integran con humildad en la vida de las iglesias locales y son acogidos cordialmente por obispos y sacerdotes en las estructuras diocesanas y parroquiales, los movimientos representan un verdadero don de Dios para la nueva evangelización y para la actividad misionera propiamente dicha. Recomiendo, pues, difundirlos y valerse de ellos para dar nuevo vigor, sobre todo entre los jóvenes, a la vida cristiana y a la evangelización, en una visión plural de los modos de asociarse y de expresarse» (n. 72).

Para mí, personalmente, fue un evento maravilloso la primera vez que entré en contacto más estrechamente -a los inicios de los años setenta- con movimientos como los Neocatecumenales, Comunión y Liberación, los Focolarini, experimentando el empuje y el entusiasmo con que ellos vivían su fe, y que por la alegría de esta fe sentían la necesidad de comunicar a otros el don que habían recibido. En ese entonces, Karl Rahner y otros solían hablar de «invierno» en la Iglesia; en realidad parecía que, después de la gran floración del Concilio, hubiese penetrado hielo en lugar de primavera, fatiga en lugar de nuevo dinamismo. Entonces parecía estar en cualquier otra parte el dinamismo; allá donde -con las propias fuerza y sin molestar a Dios- se afanaban para dar vida al mejor de los mundos futuros. Que un mundo sin Dios no pueda ser bueno, menos aún el mejor, era evidente para cualquiera que no estuviese ciego. Pero, ¿Dios dónde estaba? ¿Y la Iglesia, después de tantas discusiones y fatigas en la búsqueda de nuevas estructuras, no estaba de hecho extenuada y apocada? La expresión rahneriana era plenamente comprensible, expresaba una experiencia que hacíamos todos. Pero he aquí, de pronto, algo que nadie había planeado. He aquí que el Espíritu Santo, por así decirlo, había pedido de nuevo la palabra. Y en hombres jóvenes y en mujeres jóvenes renacía la fe, sin «si» ni «pero», sin subterfugios ni escapatorias, vivida en su integridad como don, como un regalo precioso que ayuda a vivir. No faltaron ciertamente aquellos que se sintieron importunados en sus debates intelectuales, en sus modelos de una Iglesia completamente diversa, construida sobre el escritorio, según la propia imagen. ¿Y cómo podía ser de otro modo? Donde irrumpe el Espíritu Santo siempre desordena los proyectos de los hombres. Pero había y hay aún dificultades más serias. Aquellos movimientos, efectivamente, padecieron -por así decirlo- enfermedades de la primera edad. Se les había concedido acoger la fuerza del Espíritu, el cual, sin embargo, actúa a través de hombres y no los libra por encanto de sus debilidades. Había propensión al exclusivismo, a visiones unilaterales, de donde provino la dificultad para integrarse en las iglesias locales. Desde el propio empuje juvenil, aquellos chicos y chicas tenían la convicción de que la iglesia local debería elevarse, por así decir, a su modelo y nivel, y no viceversa, que les correspondiese a ellos dejarse engastar en un conjunto que tal vez estaba de verdad lleno de incrustaciones. Se tuvieron fricciones, de las cuales, en modos diversos, fueron responsables ambas partes. Se hizo necesario reflexionar sobre cómo las dos realidades -la nueva floración eclesial originada por situaciones nuevas y las estructuras preexistentes de la vida eclesial, es decir, la parroquia y la diócesis- podían relacionarse de forma justa. Aquí se trata, en gran medida, de cuestiones más bien prácticas, que no deben ser llevada demasiado alto en los cielos de lo teórico. Mas, por otro lado, está en juego un fenómeno que se presenta periódicamente, de diversas formas, en la historia de la Iglesia. Existe la permanente forma fundamental de la vida eclesial en la que se expresa la continuidad de los ordenamientos históricos de la Iglesia. Y se tienen siempre nuevas irrupciones del Espíritu Santo, que vuelven siempre viva y nueva la estructura de la Iglesia. Pero casi nunca esta renovación se encuentra del todo inmune de sufrimientos y fricciones. Por lo tanto, no se nos puede eximir de la obligación de dilucidar cómo se pueda individuar correctamente la colocación teológica de los «movimientos» en la continuidad de los ordenamientoseclesiales.

viernes, 23 de enero de 2009

Santo Tomás de Aquino - P. Leonardo Castellani


Santo Tomás de Aquino
P. Leonardo Castellani


Presentamos aquí el "anteprólogo" escrito por el R. P. Leonardo Castellani S.J. a su versión castellana de la "Summa Teológica" de Santo Tomás de Aquino, editada por el Club de Lectores en Buenos Aires allá por 1944. En estas líneas está pintado de cuerpo entero, no sólo el Angélico, que es su tema, sino también Castellani, que es su autor, con su incomparable y genial estilo, en estas páginas que a nuestro modesto juicio están entre las más hermosas que se han escrito sobre Santo Tomás. Y además, con la particularidad de haber firmado este texto en nuestra ciudad de Mar del Plata, Argentina.


Anteprólogo [1]


I. Razón de este trabajo

Viajando por nuestro país nombré una vez a Tomás de Aquino; y un compañero de tren me preguntó con toda seriedad si ese Aquino era de Corrientes. Porque, en efecto, Aquino es apellido correntino.

Se podía responder que no con una sonrisa. Pero también se puede responder con más profundidad aunque con menos sencillez: "Si señor, Tomás de Aquino es de Corrientes. No está en las listas del Senador Vidal. Pero fue uno de los maestros de San Martín y del Sargento Cabral".

Tomás de Aquino es de toda la Cristiandad entera, aun en sus rincones mesopotámicos, y sobre todo de esta cristiandad latina a que tenemos el honor y el riesgo de pertenecer. El Senador Vidal, como todo correntino, debe tener mucho de tomista sin saberlo, porque nadie puede sustraerse a una tradición secular. A través de la Orden de Predicadores, de las otras órdenes religiosas, de la Jerarquía católica, del clero secular y de los conquistadores, la Suma Teológica del Aquinense se instiló en el Nuevo Continente inspirando costumbres, leyes, actos de gobierno, hábitos mentales y maneras de hablar. "Es increíble la cantidad de latín que hay incluso en el lunfardo de un reo de la Boca y en la lengua turfística de un sportsman de Palermo" —ha dicho Eugenio D’Ors ("El Debate", Madrid, 20 de junio de 1934).

Esa lengua latina que impregna como un mantillo húmedo las raíces de nuestro romance castellano —y sin cuyo conocimiento al menos en las élites intelectuales nuestra lengua degenera necesariamente— fue rechazada de la enseñanza por los hombres del 84 sin que se pueda asignar para ese fenómeno hoy día ninguna razón perceptible; puesto que en esto no imitaron según su costumbre, ni a Francia ni a los Estados Unidos. De modo que la "Summa" del de Aquino, que está más honda en nuestra nacionalidad que los mismos Aquinos de Corrientes, fue sustraída en su texto original hace 60 años a la incipiente alta cultura argentina. ¡Y así le ha ido a ella desde entonces! Y ahora hay que traducirla como se pueda a la lengua vulgar. Paciencia. No hay mal que por bien no venga. Puede ser que sirva como instrumento de comunicación hispano-americana.

jueves, 22 de enero de 2009

¿Todo está en la Biblia? ¿Es suficiente la Biblia en cuestiones de fe? - Anwar Tapias Lakatt

¿Todo está en la Biblia?
¿Es suficiente la Biblia en cuestiones de fe?

Anwar Tapias Lakatt
(Colombia)


Yo pienso que lo más preocupante en la separación doctrinal entre católicos y protestantes se encuentra en la pregunta del título: ¿Todo estará en la Biblia? A esta pregunta, los protestantes responden que sí, usando la misma Biblia que usamos los católicos para decir que no. ¿Por qué hay una gran diferencia en una pregunta tan sencilla?

Para entender esto, lo importante es analizar lo siguiente: Los protestantes dicen que todo está en la Biblia. De ser así, la Biblia debería decirlo y autoresponder cuestiones que están contenidas en ella. Si es como decimos los católicos: que no todo está allí; la misma Biblia debería decirlo, y saber que otra cosa hay aparte de la Biblia.


Argumentos protestantes

Ø Sólo la Biblia contiene la verdad de Dios
Ø Todo está en la Biblia para ser salvo

¿En que se basan para decir esto? Obviamente, que cuando le pregunto a un protestante sobre la doctrina de “La Sola Biblia” me responden con citas que “supuestamente” argumentan esto.

Antes que nada quiero dejar claro que los católicos SI CREEMOS en la Biblia, y sabemos que es inspirada por Dios; porque a veces nos recriminan como si dudáramos de su inspiración.

El himno nacional de los protestantes para argüir sobre la sola Biblia es esta:

Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redarguir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda obra buena” (II-Tim 3, 16-17) Versión Valera 1960.

Analicemos esta cita por partes.

La primera parte dice: toda la Escritura es inspirada por Dios. Es triste que un protestante diga que la Biblia sea la Palabra de Dios basándose en ella misma; si vemos el Corán, también dice que es palabra de Dios, y sin embargo un protestante no seguirá a Alá por eso. Los católicos creemos que la Biblia es Palabra de Dios porque sabemos por la historia que Jesús fundó una Iglesia visible, y que está Iglesia determinó qué libros debían considerarse como Palabra de Dios y cuáles no, y esto lo corroboramos con lo que ella dice, no como hacen los protestantes, que como la Biblia dice entonces ellos creen. Lo importante de esta parte de la cita es que se le da la autoría de la Biblia a Dios; no dice nada sobre que esta Palabra sea la única regla de fe y contenga todo. Lo segundo mostrado es que: es útil para varias cosas. El pasaje no dice que SOLO la Escritura es útil para...., que tal vez sí nos haría pensar que en ella está todo. Un evangélico convertido al catolicismo, James Akin, escribía una reflexión sobre este pasaje, comparándolo con un martillo. Él decía: un martillo es útil para poner clavos pero no quiere decir que todos los clavos deban ser puestos por martillos. Con la Palabra es igual. Es útil para varias cosas pero no quiere decir que todas las cosas deben saberse por la Biblia.

La Palabra es una excelente herramienta dada por Dios al hombre para que lo conozcamos mejor, pero hay que darle su correcta interpretación. Con respecto a esto, cito al Cardenal John Newman, un sacerdote que había sido anglicano y que se convirtió al catolicismo a finales del siglo XIX. El nos llevaba a reflexionar todo el pasaje de Timoteo, no sólo los versos 16-17. Pablo le dice a Timoteo:

Pero persiste tú en lo que has aprendido y te persuadiste, sabiendo de quien has aprendido; y que desde la niñez has sabido las Sagradas Escrituras, las cuales te pueden hacer sabio para la salvación por la fe en Cristo Jesús” (II Tim 3, 14-15).

Entremos en historia: Timoteo fue Obispo de Efeso muy joven. ¿Qué Escrituras habrá conocido de niño? De seguro que sólo fueron las del Antiguo Testamento, pues a la edad de Timoteo no existía Nuevo Testamento. Entonces, bajo la mentalidad protestante de querer demostrar con esta cita que todo está en la Biblia, dejaríamos por fuera los Evangelios, las Cartas o el Apocalipsis pues esto se consideró como parte de la Biblia mucho después. Obviamente, al ver esto un protestante, tiene que sacudir su cabeza y reflexionar; esta cita no abarca la totalidad de sus 66 libros como prueba que sea lo único necesario como regla de fe. De esta manera el Cardenal Newman nos hacia ver que este texto de Timoteo no logra asegurar que las Escrituras sean lo único necesario como regla de fe.

Otro texto usado por los protestantes para demostrar la suficiencia de la Biblia es:

Hizo además Jesús muchas otras señales en presencia de sus discípulos, las cuales no están escritas en este libro. Pero estas se han escrito para que creais que Jesús es el Cristo, y para que creyendo, tengais vida en su nombre” (Jn 20, 30-31).

Los protestantes dan a entender, que aunque Jesús hizo muchas cosas, solo las que están en la Biblia son necesarias. Esto es completamente falso. De entrada, nos estaríamos refiriendo sólo al evangelio de Juan; dejaríamos por fuera cosas como el Padre Nuestro (Mateo y Lucas), la infancia de Jesús (Mateo y Lucas), La Ultima Cena con pan y vino (Mateo, Marcos y Lucas), etc. Este texto no está indicando que lo que esté allí nos sirva para hacer tratados doctrinales sobre religión, sino solamente mostrarles a los judíos que Jesús es el Mesías; y saber esto no nos dará la salvación, pues hasta los demonios saben que Jesús es el Mesías (Mc 5).

Si analizamos, las otras cosas que hizo Jesús y no están en la Biblia, la enseñaban los Apóstoles oralmente en sus predicaciones. ¿Acaso esto no era importante para las primeras comunidades cristianas? ¿O cuando se escribieron estos libros despreciaron la enseñanza por la lectura? ¿Y si leían estos textos, no eran los apóstoles quienes la explicaban?

Un texto más, que usan poco pero lo he oído:

Escudriñad las Escrituras, porque a vosotros parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí” (Jn 5, 39). Como muy bien dice el texto, son los judíos y NO JESUS, quienes creen que en la Biblia encontrarán la vida eterna. Jesús se adapta a la mentalidad de su pueblo; no busca escandalizarlo sino hacerle ver las cosas. Jesús sabe que los judíos creen encontrar la vida eterna en el Antiguo testamento, y por eso los invita a que vean que aun en esas Escrituras se da testimonio de que Él es el Mesías. Nuevamente, si somos literales como los protestantes, dejaríamos por fuera el Nuevo Testamento. Y así, cualquier cita que quieran buscar para justificar a Lutero será un cuchillo contra ellos mismos, pues nunca se referirá al total de la Biblia completa.

La Escritura usa en muchos pasajes la palabra “Evangelio”; nosotros lo entendemos como si se refiriera a uno de los cuatro que están en la Biblia, pero la verdad es que se refiere a TODO el mensaje de Jesús que era predicado por los apóstoles. Pablo nos lo ilustra muy bien en su carta a los Gálatas:

Les recordaré, hermanos, que el Evangelio con el que los he evangelizado no es doctrina de hombres” (Gal 1, 11). Al Evangelio (hablando en singular) que Pablo se refiere no es otro que el mensaje que recibió del Señor. Además, Pablo nos confirma que sus cartas no contienen las verdades únicas; muy claro dice que ya los ha evangelizado antes (debió ser oralmente), y ahora en la Escritura sólo se los RECUERDA, no dice que los evangelice con la carta. Que los protestantes se detengan aquí y analicen bien esto.

Leyendo un texto como (Col 3, 16) que habla de la Palabra de Cristo, nos hace pensar que si hasta entonces no había evangelios, esa Palabra era la tradición transmitida de generación en generación.

Cuando surgió la película Estigma, se rodó un mensaje que la Iglesia tenía libros ocultos como el Evangelio de Tomás; esto sólo hizo darle rating a la película, nada mas. La verdad es que estos libros se venden en cualquier librería católica, y hasta yo los leí cuando estudiaba en la Universidad. Pero surge una pregunta: ¿Por qué no fueron reconocidos como parte del Nuevo Testamento? Cuando en el siglo II se intentó mostrar que la revelación de Dios se seguía dando después del Apocalipsis, surgieron libros como: el evangelio de Pedro, de Tomas, el protoevangelio de Santiago, etc. Estos libros no fueron acogidos por la Iglesia. ¿Si hasta ese momento no había un Nuevo Testamento, como supieron que no debían considerarse estos libros? ¿Dónde estaba la Biblia como regla de fe para excluirlos? Fue la Iglesia con la autoridad que tenía de Cristo de atar y desatar la que determinó que estos libros no iban de acuerdo con LA ENSEÑANZA de los apóstoles, o sea, con la Iglesia en ese momento; no dijeron que iba contra la Escritura de ese momento. Analicen el por qué la Iglesia tenía autoridad para ordenar la Biblia.


Lo que dice la Biblia

Una vez que ya hemos hecho ver que las citas que les enseñan a los protestantes para encerrarlos en la “sola Biblia” están mal interpretadas, entremos a mirar como la Biblia expresa que lo escrito no es lo único.

Comencemos en la época apostólica. Sabemos que Pablo fue el primero en escribir, y sabemos que en su carta a los Corintios habla de la Última Cena. ¿Cómo aprendió de esto, si él no estuvo ahí? De seguro no lo leyó en ninguna parte, pues hasta ese entonces no existía ningún libro del Nuevo testamento. Alguna predicación de los apóstoles fue lo que lo llevó a aprender este misterio. Quiere decir que la enseñanza oral era la que primaba en las primeras comunidades cristianas.

San Juan en su segunda Carta expresa:

Tengo muchas otras cosas que escribiros pero no he querido hacerlo por medio de tinta y papel, pues espero ir a vosotros y hablar cara a cara, para que nuestro gozo sea cumplido” (2 Jn 1, 12). Juan no está diciendo que quiere ir a explicarles la carta; para él es más importante la enseñanza que les pueda dar oralmente que lo que ellos lean de sus cartas. Juan sabe que al ir a predicarles oralmente, el gozo del pueblo será completo. Además, Jesús los mandó fue a predicar no a escribir (Mt 28, 20), de aquí que sólo cinco discípulos se decidieran a escribir: Pedro, Juan, Santiago el menor, Judas y Mateo, mientras que TODOS los doce predicaban sin papel.

La razón por la que se empezaron a escribir las Cartas fue por la imposibilidad de los Apóstoles, de llegar a todos los pueblos. Ante esta situación, las cartas se usaban para hacerles algunas recomendaciones y exhortaciones PERO NUNCA REEMPLAZARON la enseñanza oral. Si leemos las Cartas, hay muchas cosas que las comunidades deben saber para que los autores sólo les hagan recomendaciones sobre esto. Ellos no extienden sus cartas a enseñarles cosas nuevas.

Ø En la carta a los Corintios, Pablo no les enseña como hacer la fracción del pan, mas bien los regaña por la forma de celebrarla. (1 Cor 11)
Ø En la carta a los Hebreos, no les repite las primeras enseñanzas sobre Cristo; las da por sabidas (Heb 6, 1-3)

Si leemos la Carta a los Gálatas dice:

Quisiera estar con vosotros ahora mismo y cambiar de tono, pues estoy perplejo en cuanto a vosotros” (Gal 4, 20). Pablo es consciente de que un pueblo debe estar escuchando la predicación adecuada para cada circunstancia. Por eso se menciona “cambiar de tono”. Con la simple Escritura esto no era posible, y por esa razón Pablo desearía ir a Galacia para hacerles ver las cosas con un tono de voz apropiado. Si por ejemplo, alguien le dejara una nota a otra persona sobre algo; el que llega no sabrá mejor en que tono le dijo que si la otra persona se lo hubiera dicho personalmente; mas cuando se trata de llevar el Evangelio de Cristo.

Nos puede quedar claro como la misma Escritura no busca ser autosuficiente, sino una herramienta mas de Dios para comunicarse al hombre. No es que esté por debajo de la predicación apostólica pero si está sujeta a esta.


En la Biblia falta algo importante...

Comencemos con una pregunta sencilla: ¿Si todo está en la Biblia, en qué cita se menciona que el Nuevo Testamento deba contener 27 libros y cuales sean estos libros? Ningún protestante la encontrará. ¿Quién decidió esto? Por lo general, los protestantes se hacen los distraídos con esto. Y lo digo porque les he hecho esta pregunta y la respuesta más normal es: “lo reveló el Señor por el Espíritu Santo”. Ahh, eso lo reveló el Espíritu, pero cuando nosotros hablamos de lo que la Iglesia enseña y no está en la Biblia, y decimos que lo reveló el Espíritu, eso no. Un cristiano no se acomoda al árbol que dé mas sombra.

¿Qué decimos los católicos?

Decimos que existe una sola Revelación dada por el Espíritu Santo; y que esta revelación está contenida en la Sagrada Escritura y en la Sagrada Tradición. Ambas proceden de la misma fuente sólo difiere la forma en que se manifiesta.

Entonces, vemos que para los católicos existe algo aparte de la Biblia: La Tradición.

Con respecto a la Tradición, los protestantes han buscado hacerla ver como cosa de hombres y no como revelación de Dios. Primero mostraré las citas que ellos usan para atacar la Tradición: Cabe decir antes que para ellos, en cualquier cita que aparezca la palabra “tradición” ya se refiere a lo que decimos los católicos, pero esto es falso.

Así habeis invalidado el mandamiento de Dios por vuestra tradición” (Mt 15, 6) En este pasaje, Jesús condena a los fariseos porque dan mas importancia a una tradición judía como “lavarse las manos” que cumplir el mandato de Dios. Este pasaje no va contra la Sagrada Tradición que enseña la Iglesia, ya que esta Tradición está basada en la enseñanza de Jesús que se transmitió oralmente, no sobre tradiciones judías. De todos modos analicemos algo: la palabra griega para “tradición” se traduce como paradosis. Y es la misma palabra usada en Tesalonicenses:

Así, que hermanos, estad firmes y retened la doctrina que habeis aprendido, sea por palabra, o por carta nuestra” (2 Tes 2, 15).

Lo raro es que los evangélicos, hayan puesto esta palabra y la hayan traducido por “doctrina”, que tiene otra palabra en griego, didaskaleo. De todos modos, se pudiera usar doctrina o tradición pero ¿Por qué cuando se refiere a los hombres colocan “tradición”, y cuando se refiere a la enseñanza apostólica usan “doctrina”? Esto suena raro, ¿por qué no dejar en ambos casos “tradición” si así va mas acorde al texto griego? Esto es lo que los seguidores protestantes no saben sobre como sus líderes juegan con la Biblia, haciendo creer que los Testigos de Jehová son los únicos que la alteran. De todos modos, la cita anterior nos hace ver que los mismos apóstoles apoyaban cualquiera de las dos formas de enseñanza: oral y escrita.

Otro pasaje alterado es 1 Cor 11, 2 cambian la palabra tradiciones por “instrucciones” que tiene otro significado en griego paideia¸ nunca paradosis. Es triste ver a un protestante vanagloriarse de la “sola Biblia” siendo que hasta eso lo tiene alterado. (Si los protestantes no llegan a creer lo anterior pueden corroborarlo en una traducción interlineal español – griego editada por eruditos serios.)

Otra cita usada por los protestantes es:

Mirad que nadie os engañe por medio de filosofías y huecas sutilezas, según las tradiciones de los hombres” (Col 2, 8). Nuevamente esta cita es usada sólo porque aparece la palabra “tradiciones”. Si entendemos el por qué de la carta a los Colosenses podremos ver que este pueblo estaba siendo invadido por nuevas ideologías que no correspondían con la enseñanza apostólica, y por tal motivo, Pablo los advierte que no se dejen llevar por esto. Estas corrientes iban contra lo que ORALMENTE enseñaban los apóstoles, no iba contra la Escritura. ¿Cómo entender que esto no es lo que la Iglesia llama Tradición?

San Pablo mismo nos responderá esta pregunta en su carta a Timoteo:

Lo que haz oído de mí ante muchos testigos, esto encarga a hombres fieles que sean idóneos para enseñar también a otros.” (2 Tim 2, 2). Si leemos bien, aquí se mencionan cuatro generaciones consecutivas: 1 (Pablo), 2 (Timoteo), 3 (Hombres escogidos por Timoteo) y 4 (Estos hombres enseñen a otros). Esto es lo que la Iglesia católica llama Sagrada Tradición: la enseñanza de los apóstoles que se transmite de generación en generación bajo el sello del Espíritu Santo; esta enseñanza no está literal en la Biblia, pero si se soporta en ella y nunca la contradice. Podrían refutar ¿Cómo saber que esta enseñanza se ha mantenido sin intromisión humana? Partamos de la base: Jesús. Nadie pone por duda que lo que enseñó Jesús a sus apóstoles fuera diferente a lo que ellos predicaban. ¿Cómo pudieron ellos entender estas cosas?

Muchas veces a los apóstoles se les hacia difícil entender el mensaje de Jesús (Mt 15, 16; 16, 9;) pero llega un momento en que ellos podrán entender TODO:

Entonces les abrió el entendimiento, para que comprendiesen las Sagradas Escrituras” (Lc 24, 45). Desde este instante, los apóstoles entenderían todos los misterios contenidos en el Antiguo testamento, y así mismo PODRÍAN DISCERNIR qué libros debería contener el Nuevo Testamento.

¿Quedo solo para ellos este conocimiento? No, Jesús les dijo que les enviaría al Espíritu Santo:

Pero cuando venga el Espíritu de verdad, el os guiará a toda verdad... y os hará saber las cosas que han de venir” (Jn 16, 13). O sea que el Espíritu enseñaría cosas nuevas. Esta presencia trascendería la muerte de los apóstoles, por eso ellos transmitieron su conocimiento a una nueva generación bajo la acción del Espíritu.

El libro de los Hechos nos muestra como fueron escogidos los siete diáconos:

Buscad, pues hermanos, de entre vosotros a siete varones de buen testimonio, llenos del Espíritu Santo” (Hch 6, 3). Mas adelante se verá que este servicio se otorgaba imponiéndoles las manos a los diáconos (Hch 6, 6) ¿Qué se lograba con esto? Se lograba que la enseñanza no se perdiera sino que fuera testificada por el Espíritu, igual que le sucedió a Timoteo en (1 Tim 4, 14). Si seguimos leyendo los Hechos, veremos que estos diáconos poseían la sabiduría para conocer los misterios del Antiguo testamento. Por ejemplo, Esteban (Hch 7), Felipe (Hch 8, 26-39) siendo simples diáconos tenían la misma sabiduría que los apóstoles. Esto no se puede explicar por otra razón que la acción del Espíritu Santo por mantener la unidad de la Iglesia en una sola fe. Ellos no leyeron las Escrituras como única forma de hallar vida eterna. Fue la Tradición de la Iglesia la que los llevó a profesar su fe, fe que siempre estuvo acorde con las Escrituras de hasta entonces.

Tratar de entender la Escritura sin la Tradición llevó a que se gestaran muchas herejías como las de Arrio. El pensaba que Jesús si era hijo de Dios pero que hacia referencia solo al lenguaje; pero interpretando a su modo el pasaje de Col 1, 15 llegó a decir que Cristo era una creación de Dios, lo que iba en contra de lo que la Iglesia Católica enseñaba sobre la Divinidad de Cristo. Esta es una muestra de que sólo los delegados por Cristo pueden interpretar correctamente la Palabra de Dios, pues ellos fueron los depositarios de la fe. Pablo le dice a Timoteo al respecto:

Guarda el mandato, presérvalo de todo lo que lo pueda manchar o adulterar hasta la venida gloriosa de Cristo Jesús Señor nuestro.” (1 Tim 6, 14). Esto es lo que ha hecho el Magisterio de la Iglesia: tratar de preservar el mensaje de Cristo tal cual como Él lo predicó, por eso yo reto a que busquen en todos los dos mil años de la Iglesia a ver si encuentran con fundamento un cambio de doctrinas sobre algún punto.

El impacto que tiene en la inteligencia de un protestante esta doctrina de la “Sola Biblia” los lleva a querer justificar todo allí, pero no son coherentes. Hay una pregunta que les hago para analizar este fenómeno: ¿Crees en el purgatorio? No, claro que no, eso no está en la Biblia. Ante esta respuesta les vuelvo a preguntar: ¿Qué no está? ¿La palabra purgatorio o lo que significa? Muchos callan porque ni siquiera saben lo que es el purgatorio realmente, no lo sabían cuando “supuestamente” eran católicos, menos ahora. Por lo general los protestantes tiene distorsionadas nuestras doctrinas, razón por la cual se hacen reacios a entenderlas. De todos modos, la palabra purgatorio no aparece en la Biblia pero su contenido está implícitamente. Yo les vuelvo a preguntar a los protestantes: ¿Por qué crees en la Trinidad si no aparece en la Biblia? Ellos me dicen: ¡Claro que está, está implícita! Yo les respondo: el purgatorio también está implícito aunque no aparezca la palabra. Ellos callan y se van. Realmente no entiendo por qué un cuestionamiento como este no les hace sacudirse y quitarse la venda que le ponen en su Iglesia, tienen la verdad a medias, y mal interpretada.

De todos modos reflexionemos algo. Mientras se dejó que la Sagrada Tradición imperara como regla de fe junto a la Sagrada Escritura durante quince siglos, no hubo debilitamiento dentro de la unidad de la fe. Apenas a Martín Lutero se le ocurre, para justificar sus doctrinas, renunciar a la Tradición de la Iglesia, para quedarse sólo con la Biblia, han surgido miles de sectas diferentes bajo la denominación protestante: Luteranos, Calvinistas, Pentecostales, Evangélicos, Testigos de Jehová, Mormones, Adventistas, la Iglesia de Moon, etc., y no terminaría de contarlos; todos ellos creyéndose como únicos dueños de la verdad. Si hacemos un examen sobre las ventajas que ha tenido inventar esta doctrina hace seis siglos, veremos que es lo peor que le ha pasado al Cristianismo: es una muestra de que era doctrinas de hombres. La Tradición, aunque ha sido mantenido por hombres, los sucesores de Pedro en la silla apostólica, no ha tenido nunca errores doctrinales. Jesucristo preservó a Pedro de su fe, dando a entender que con respecto a doctrina siempre tendría la verdad, pero no lo hizo con respecto a su comportamiento humano; la prueba es que negó a Jesús, dio mal ejemplo cuando Pablo lo regaña, pues su comportamiento no iba de acuerdo a sus enseñanzas. Así, aunque muchos argumenten contra Papas y cosas que han hecho, estos actos son erróneos en su comportamiento, mas nunca en puntos doctrinales. De todos modos, la verdad es una: no todo está en la Biblia; Dios se nos manifestó en la Escritura y la Tradición, en lo que se escribió y lo que se predicó.


ANWAR TAPIAS LAKATT


Fuente: http://www.apologetica.org/



miércoles, 21 de enero de 2009

Claves para Entender el Error Progresista [II] - P. Julio Meinvielle


Claves para Entender el Error Progresista [II]
Pbro. Dr. Julio Menvielle [6]
(Segunda Parte)


La Realeza de Cristo y el Momento Actual [7]

Nuestro tema es "La realeza de Cristo y el momento actual", tema que nos obliga a tomar partida de esa verdad que es la realeza de Cristo.

Ustedes saben que la fiesta de la realeza de Cristo fue instituida por Pío XI allá por el año 1925, y el documento que publicó entonces sobre esta fiesta, la encíclica "Quas Primas" [8], comenzaba en esta forma:

«En la primera encíclica que dirigimos una vez ascendidos al Pontificado, a todos los Obispos del Orbe católico, mientras indagábamos las causas principales de las calamidades que oprimían y angustiaban al género humano, recordamos haber dicho claramente que tan grande inundación de males se extendía por todo el mundo, porque la mayor parte de los hombres se habían alejado de Cristo y de su santa ley en la práctica de su vida, en la familia y en las cosas públicas; y que no podía haber esperanza cierta de paz duradera entre los pueblos, mientras los individuos y las naciones negasen y renegasen el imperio de Cristo Salvador».


Claves para Entender el Error Progresista [I] - P. Julio Meinvielle


Claves para Entender el Error Progresista [I]
Pbro. Dr. Julio Meinvielle
(Primera Parte)


Transcribimos dos puntos tratados en el libro «Un Progresismo Vergonzante» [1] donde el Padre Meinvielle nos muestra cuales son los errores fundamentales de esta tendencia que ha enfermado a muchos.


Algunos Errores y Desviaciones del Progresismo Cristiano

 Es muy difícil caracterizar con precisión los errores y desviaciones en que incurre el progresismo cristiano en casi todos los aspectos de la doctrina y de la vida religiosa. Algunos mantienen algún error o desviación y otros, otras. La enumeración que vamos a realizar, ni es exhaustiva ni es formulada por todos los que se dicen progresistas.

En primer lugar, hay en los progresistas, sobre todo seminaristas y sacerdotes, un desprecio bien marcado de la filosofía y de la teología de Santo Tomas; sabido es que para la Iglesia, Santo Tomas de Aquino es el primer Doctor que ha logrado una síntesis hasta ahora insuperable de las enseñanzas cristianas y las ha expuesto en un cuerpo de doctrina que forman toda una arquitectura. Pues bien, los clérigos progresistas desprecian la filosofía y teología tomista, arguyendo que toda ella esta en dependencia de una ciencia arcaica y superada ya definitivamente. Luego, así como esa ciencia ha caducado, también caduca la metafísica y la teología de Santo Tomas. No es difícil advertir el error de estos clérigos progresistas. La metafísica y la teología son independientes de la ciencia experimental que poseía Santo Tomas; lo importante en aquella metafísica y en aquella teología, es la formulación de los primeros principios de la realidad y del ser. Rechazar a Santo Tomas, es rechazar la filosofía del ser, y caer por lo mismo en una filosofía de la idea, de la vida, del devenir, de la existencia. Por ese camino se hace imposible alcanzar el ser y por lo mismo, poner en contacto racional al hombre con Dios, su Creador. Por ese camino el hombre cierra el camino de su inteligencia hacia Dios y se hace incapaz de levantar una teología que respete los fundamentos naturales y racionales, sobre los cuales se ha de apoyar luego la Revelación y la teología.

En los progresistas, de que estamos hablando, hay una tendencia a revisar todos los tratados de la teología escolástica y tomista, con el pretexto de que se debe tomar contacto con las fuentes, a saber, con la Biblia y la enseñanza de los Padres. Esta tendencia puede ser buena si no se niega el progreso legitimo que se ha operado con las grandes disquisiciones y tratados de los doctores posteriores, pero los progresistas desprecian estos estudios y tratados; quieren volver a una teología puramente bíblica y patrística.


martes, 2 de diciembre de 2008

Afectividad y Eucaristía - Fray Timothy Radcliffe, OP

Afectividad y Eucaristía
Fray Timothy Radcliffe, OP


Conferencia pronunciada en las XXXIV Jornadas Nacionales de Pastoral Juvenil y Vocacional organizadas por la CONFER. Para comprender la gravedad de todo lo que está en juego en la enseñanza de este sacerdote, por favor leer el artículo de Mª Virginia Olivera de Gristelli titulado "P. Timothy Radcliffe: apología de la homosexualidad desde la Eucaristía":

No estoy seguro del significado exacto de la palabra "afectividad" en español. En inglés "affectivity" implica no sólo la capacidad de amar, sino también nuestra forma de amar como seres sexuales, dotados de emociones, cuerpo y pasiones. En el cristianismo hablamos mucho sobre el amor, pero tenemos que amar como las personas que somos, sexuales, llenos de deseos, de fuertes emociones y de la necesidad de tocar y estar cerca del otro.

Es extraño que no se nos dé bien hablar de esto, porque el cristianismo es la más corporal de las religiones. Creemos que Dios creó estos cuerpos y dijo que eran muy buenos. Dios se hizo corporal en medio de nosotros, un ser humano como nosotros. Jesús nos dio el sacramento de su cuerpo y prometió la resurrección de nuestros cuerpos. Así pues deberíamos sentirnos en casa en nuestra naturaleza corporal, apasionada… ¡y cómodos al hablar de afectividad! Pero a menudo cuando la Iglesia habla de esto, la gente no queda convencida. ¡No tenemos demasiada autoridad cuando hablamos de sexo! Quizás Dios se encarnó en Jesucristo pero nosotros todavía estamos aprendiendo a encarnarnos en nuestros propios cuerpos. ¡Tenemos que bajar de las nubes!

En una ocasión en que San Juan Crisóstomo estaba predicando sobre sexo notó que algunos se estaban ruborizando y se indignó: "¿Por qué os avergonzáis? ¿Es que esto no es puro? Os estáis comportando como herejes" [1]. Pensar que el sexo es repulsivo es un fracaso de la auténtica castidad y, según nada menos que Santo Tomás de Aquino, ¡un defecto moral! (II, II, 142.1) Tenemos que aprender a amar como los seres sexuales y apasionados -a veces un poco desordenados- que somos, o no tendremos nada que decir sobre Dios, que es amor.

Quiero hablar de la Última Cena y la sexualidad. Puede que suene un poco extraño, pero pensad en ello un momento. Las palabras centrales de la Última Cena fueron "Este es mi cuerpo y os lo doy". La eucaristía, como el sexo, se centra en el don del cuerpo. ¿Os habéis dado cuenta de que la primera carta de San Pablo a los corintios se mueve entre dos temas: la sexualidad y la eucaristía? Y es así porque Pablo sabe que necesitamos entender la una a la luz de la otra. Comprendemos la eucaristía a la luz de la sexualidad, y la sexualidad a la luz de la eucaristía.

Para nuestra sociedad es muy difícil entender esto porque tendemos a ver nuestros cuerpos simplemente como objetos que nos pertenecen. El otro día vi un libro sobre el cuerpo humano que se titulaba: "Hombre: todos los modelos, formas, tamaños y colores. Manual de usuario Haynes para propietarios" (Haynes es la imprenta de una serie de manuales de todas las marcas de coches). Era el tipo de manual del propietario que te dan con un coche o una lavadora. Si piensas en tu cuerpo de esa manera, como algo más bien importante que posees junto con otras cosas, entonces los actos sexuales no son especialmente significativos. Puedo hacer lo que me parezca con mis cosas en tanto en cuanto no haga daño a nadie. Puedo usar mi lavadora para mezclar pintura o hacer pasteles. Es mía. Y según esto ¿por qué no puedo hacer lo que yo quiera con mi cuerpo? Esta es nuestra forma natural de pensar porque a partir del siglo XVII hemos absolutizado bastante los derechos de los propietarios. Ser humano es poseer.

lunes, 1 de diciembre de 2008

Los Movimientos Eclesiales, Respuesta del Espíritu Santo a los Desafíos de la Evangelización, Hoy - Mons. Stanislaw Rylko


Los Movimientos Eclesiales, 
Respuesta del Espíritu Santo a los Desafíos de la Evangelización, Hoy
Mons. Stanislaw Rylko


Intervención pronunciada por el Arzobispo Stanislaw Rylko, Presidente del Consejo Pontificio para los Laicos, el 9 de marzo del 2006, al inaugurar el Primer Congreso de Movimientos Eclesiales y de las Nuevas Comunidades de América Latina.


1. El mayor desafío lanzado a la Iglesia, a principios de este milenio, es la tarea que le ha sido confiada desde siempre: la evangelización. En toda época, y por tanto en la nuestra, la Iglesia está llamada a acoger nuevamente el mandato misionero de Cristo resucitado: «Poneos, pues en camino, haced discípulos a todos los pueblos y bautizadlos para consagrarlos al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, enseñándoles a poner por obra todo lo que os he mandado» (Mt 28, 19-20) Para Mateo, hacerse «discípulos» y hacerse «cristianos» significa lo mismo [1]. «Hacer discípulos» es el núcleo de la vocación de la Iglesia y de su misión en todos los tiempos. La Iglesia fundada por Cristo es enviada al mundo para evangelizar, vive permanentemente en estado de misión y tiene su razón de ser en la misión.

La evangelización del mundo actual - la nueva evangelización de la que tanto se habla y que tanto interesaba al Siervo de Dios Juan Pablo II - es una tarea en la cual la Iglesia pone muchas esperanzas; pero también tiene plena conciencia de los innumerables obstáculos que se presentan a su obra, tanto por los cambios extraordinarios que se han realizado en la vida de los individuos y en las sociedades, como, y sobre todo, por una cultura postmoderna en grave crisis. El creciente proceso de secularización y una auténtica «dictadura del relativismo» (Benedicto XVI) van generando en muchos de nuestros contemporáneos una tremenda carencia de valores, acompañada por un alegre nihilismo, y termina en una alarmante erosión de la fe, en una especie de «apostasía silenciosa» (Juan Pablo II), en un «extraño olvido de Dios» (Benedicto XVI). A esta situación, que se puede verificar tristemente en los países de antigua tradición cristiana, sirve de contra-altar, por decirlo así, un «boom religioso» ambivalente y ambiguo. El Papa habló de esto en Colonia, en el mes de agosto del año pasado, diciendo: «No quiero desacreditar todo lo que se sitúa en este contexto (...). Pero a menudo, la religión se convierte casi en un producto de consumo. Se escoge aquello que gusta, y algunos saben también sacarle provecho» [2] Piénsese en la invasión de las sectas, en la difusión de modos de vida y actitudes dictados por el New Age, en los fenómenos para-religiosos como el ocultismo y la magia. El mundo globalizado se ha vuelto, en verdad, una gigantesca tierra de misión. Como dice el Salmista con tonos dramáticos: «El Señor mira desde los cielos a los hombres para ver si queda alguien juicioso que busque a Dios» (Sal 14, 2). En nuestros días, es más urgente que nunca anunciar a Jesucristo en los grandes areópagos modernos de la cultura, de la ciencia, de la economía, de la política y de los mass-media. La mies evangélica es mucha y los obreros son pocos (cfr. Mt 9, 37). En este campo vital para la Iglesia es preciso, hoy, un viraje radical de las mentalidades, un auténtico, nuevo despertar de las conciencias de todos. Se necesitan nuevos métodos, nuevas expresiones y un nuevo coraje [3]. Al comenzar el tercer milenio, el Siervo de Dios Juan Pablo II exhortaba así a la Iglesia: «He repetido muchas veces en estos años la llamada a la nueva evangelización . La reitero ahora, sobre todo para indicar que hace falta reavivar en nosotros el impulso de los orígenes, dejándonos impregnar por el ardor de la predicación apostólica después de Pentecostés. Hemos de revivir en nosotros el sentimiento apremiante de Pablo, que exclamaba: "¡Ay de mí si no predicara el Evangelio!" (1Cor 9, 16)» [4]. Hablando a los Obispos alemanes en Colonia, el Papa Benedicto XVI pronunció al respecto unas palabras que dejan entrever un profundo anhelo apostólico: «Deberíamos reflexionar seriamente sobre el modo como podemos realizar hoy una verdadera evangelización, no sólo una nueva evangelización, sino con frecuencia una auténtica primera evangelización. Las personas no conocen a Dios, no conocen a Cristo. Existe un nuevo paganismo y no basta que tratemos de conservar a la comunidad creyente, aunque esto es muy importante (...). Creo que todos juntos debemos tratar de encontrar modos nuevos de llevar el Evangelio al mundo actual, anunciar de nuevo a Cristo y establecer la fe» [5]. Estas orientaciones de los dos Sumos Pontífices servirán para guiar nuestra reflexión por el hilo que une la evangelización del mundo actual a los movimientos eclesiales y a las nuevas comunidades.


viernes, 28 de noviembre de 2008

Los Carismas en la Comunidad de Corinto - P. Albert Vanhoye


Los Carismas en la Comunidad de Corinto
R. P. Dr. Albert Vanhoye, S.J.


Para esta conferencia me ha parecido interesante elegir como tema “Los Carismas en la Comunidad de Corinto”. Tal elección puede suscitar cierta perplejidad: ¿porqué considerar concretamente la comunidad de Corinto? ¿Porqué no hablar más bien de la Iglesia primitiva de Jerusalén, o bien de alguna otra comunidad más antigua o más importante que la de los corintios, como la Iglesia de Antioquía o la Iglesia de Roma?

Las razones son simples: en el Nuevo Testamento la palabra griega carisma nunca es usada para describir a la Iglesia de Jerusalén ni a la de Antioquía; en cuanto a la Iglesia de Roma, no tenemos ninguna descripción al respecto. San Pablo, es cierto, ha escrito una larga carta a los cristianos de Roma, en la cual habla también de carismas (Rm 12, 6-8), pero no había estado aún entre ellos, y por tanto no estaba en condición de describir la comunidad, sino solamente con expresiones muy genéricas, como: “La fama de vuestra fe se expande por todo el mundo” (Rm 1, 8). En cambio, para “la Iglesia de Dios establecida en Corinto” (1 Cor 1, 2; 2 Cor 1, 1) tenemos en las dos cartas de Pablo una descripción muy interesante de la vida comunitaria; y esta descripción nos atestigua la importancia atribuida a los carismas. Las manifestaciones carismáticas sobreabundaban en Corinto, a tal punto que el Apóstol sintió la necesidad de tratar el problema de modo profundo. Esta discusión ocupa tres capítulos de la primera a los Corintios (12-14). La palabra griega carisma es usada cinco veces en el capítulo doce y otras dos veces en los capítulos precedentes (1, 7; 7, 7), por ende siete veces en total, mientras que se encuentra solamente diez veces en todo el resto del Nuevo Testamento.

Otra razón que nos mueve a interesarnos de los carismas en Corinto reside en el hecho de que, en las discusiones modernas sobre la organización de la Iglesia, muchos autores presentan la comunidad de Corinto como modelo de Iglesia carismática y la contraponen a la Iglesia institucional, provista de presbíteros como en Jerusalén. Esta tesis ha aparecido en Alemania en el siglo pasado. Un teólogo protestante, F. C. Baur, publicó un libro sobre el apóstol Pablo, en el cual contraponía paulinismo y petrismo. Más tarde, otro teólogo protestante, A. Harnack, propuso la distinción de dos especies de ministerios en la Iglesia primitiva, los ministerios carismáticos y los ministerios administrativos. Naturalmente, él daba la preferencia a los ministerios carismáticos. Otros, más sistemáticamente, negaron decididamente la compatibilidad de estas dos especies de ministerios y afirmaron que en realidad, al inicio la Iglesia era solamente carismática, posteriormente se volvió jurídica.

miércoles, 24 de septiembre de 2008

Retiro de Conversión y Sanación Integral - Divina y José Torres Alonso

"Conversión y Sanación Integral"
Retiro Espiritual a cargo de Divina y José Torres Alonso


Estimados:

Queremos invitarlos al Retiro de "Conversión y Sanación Integral" que dictarán, en la Casa de Ejercicios Espirituales del Bosque de Peralta Ramos "San Francisco y Santa Clara", Divina y José Torres Alonso.

El mismo será el último fin de semana de Noviembre (adjuntamos afiche con información general del Retiro): los días 28, 29 y 30 de Noviembre del 2008.

Taller y Concierto de Oración - Carlos Seoane

Taller y Concierto de Oración
Carlos Seoane


El próximo sábado 11 de Octubre del 2008, contaremos con la presencia en Mar del Plata del músico católico Carlos Seoane.

En esta oportunidad, a partir de las 18.30 y hasta las 20.30 hs, dictará un Taller sobre el tema: "Reconciliando al hombre con Dios a través de la música" (para participar de este taller es necesario la inscripción previa).

A partir de las 21 hs. brindará un "Concierto de Oración": un momento fuerte donde el don de la música se pone al servicio de la evangelización; un tiempo de reflexión y oración en comunidad. Presentará en esta ocasión el material de su CD "Guitarra y Voz" y de su DVD "Cuentos y Canciones".

lunes, 22 de septiembre de 2008

Galileo Galilei - Vittorio Messori

Galileo Galilei
Vittorio Messori


Según una encuesta del Consejo de Europa realizada entre los estudiantes de ciencias de todos los países de la Comunidad, casi el 30% de ellos tiene el convencimiento de que Galileo Galilei fue quemado vivo en la hoguera por la Iglesia. Casi todos (el 97%), de cualquier forma, están convencidos de que fue sometido a torturas. Los que -realmente, no muchos- tienen algo más que decir sobre el científico pisano, recuerdan como frase "absolutamente histórica" un "Eppur si muove!", fieramente arrojado, después de la lectura de la sentencia contra los inquisidores convencidos de poder detener el movimiento de la Tierra con los anatemas teológicos.

Estos estudiantes se sorprenderían si alguien les dijera que estamos ahora en la afortunada situación de poder datar con precisión por lo menos este último falso detalle: la "frase histórica" fue inventada en Londres en 1757 por Giuseppe Baretti, periodista tan brillante como a menudo muy poco fehaciente.

El 22 de junio de 1633, en Roma, en el convento dominicano de Santa Maria sopra Minerva, después de oír la sentencia, el "verdadero" Galileo (no el del mito) dio las gracias a los diez cardenales -tres de los cuales habían votado a favor de su absolución- por una pena tan moderada. Porque también era consciente de haber hecho lo posible para indisponer al tribunal, entre otras cosas intentando tomarles el pelo a esos jueces -entre los cuales había hombres de ciencia de su misma envergadura- asegurando que en realidad en el libro impugnado (que se había impreso con una aprobación eclesiástica arrebatada con engaño) había sostenido lo contrario de lo que se podía creer.

miércoles, 17 de septiembre de 2008

La nueva imagen de Romano Guardini y su fecundidad para el momento actual - Alfonso López Quintás



La nueva imagen de Romano Guardini y su fecundidad para el momento actual [1]
Alfonso López Quintás


El Dr. López Quintás es catedrático de filosofía en la Univ. Complutense de Madrid


Para los jóvenes de los años 50 Romano Guardini fué un maestro inolvidable. Con su palabra cálida, bien ritmada y siempre incisiva nos introdujo a sus discípulos en el secreto de múltiples temas, tan sugestivos como importantes para nuestra vida: el sentido de las obras de arte, la hondura de la oración litúrgica, la eficacia pastoral de la oración popular, el atractivo misterioso de la figura de Jesús, el alcance de grandes figuras del pensamiento y la literatura (Sócrates, Platón, San Agustín, Dante, Pascal, Hölderlin, Rilke, Dostoievsky...). Estos estudios eran publicados con relativa celeridad y difundían las enseñanzas del profesor y el sacerdote a un público muy amplio. En no pocos lugares se formaron grupos de jóvenes para asumir su doctrina y su espíritu.

Tras el Concilio Vaticano II, la atención de numerosos lectores se centró en otros autores y temas, y la popularidad de Guardini decayó notablemente. Con ocasión de su muerte, en 1968, se publicaron varios escritos suyos autobiográficos y diversas monografías sobre su vida y obra. Ello reavivó el interés por su pensamiento, y llevó a la Academia Católica Bávara a promover la edición de sus Obras Completas (en las editoriales M.Grünewald, de Maguncia, y F. Schöningh, de Paderborn).

Podemos pensar que esta vuelta a Guardini va a revestir especial intensidad por dos razones básicas: 1ª) el mejor conocimiento de su biografía nos ha hecho su figura más cercana y más aleccionadora todavía, si cabe; 2ª) la tarea que abordó intensamente en su vida sigue siendo actual y urgente.


Los impíos gritan: No queremos que Jesucristo y su Iglesia Reinen sobre nosotros - Jean Ousset


Los Impíos Gritan: "No queremos que Jesucristo y su Iglesia Reinen sobre nosotros"
Jean Ousset


Satanás combate en todas partes - escribe el R. P. Fahey - y en todas partes intenta eliminar lo sobrenatural.

“El ser entero de este puro espíritu, toda esa incansable energía, de la cual nosotros, pobres criaturas de músculos y nervios, no podemos hacernos una idea adecuada, está, siempre y por todas partes, dirigida contra la sumisión sobrenaturalmente amorosa a la Santísima Trinidad.

Nosotros cambiamos de parecer y tenemos necesidad de descanso y de sueño. No le ocurre lo mismo a Satanás. Toda su espantosa energía está dirigida, sin cesar, con el más infatigable encarnizamiento, contra la obra de salvación y de restauración del Verbo hecho carne”.

Hemos visto que el resultado de tal revuelta era, sobre el plan de las ideas, el naturalismo.

martes, 16 de septiembre de 2008

El "Jesús de la historia" es una construcción ideológica - Mons. Martínez Fernández

El “Jesús de la historia” es una construcción ideológica
Mons. Francisco Javier Martínez Fernández


Madrid (España), 15 Jul. 08 (AICA).- "Lo que con frecuencia se llama ‘el Jesús de la historia’, por contraposición al también llamado ‘Cristo de la fe’, no es más que una construcción ideológica de la modernidad ilustrada o post-ilustrada, para justificar con un ‘halo’ científico, su rechazo a la fe y a la tradición cristianas", precisó el arzobispo de Granada (España), monseñor Francisco Javier Martínez Fernández.

En una entrevista luego de su exposición “Cristo de la historia, Jesús de la fe”, pronunciada en la inauguración del Simposio dedicado al libro “Jesús de Nazaret” de Benedicto XVI en la Universidad de Nottingham, Inglaterra, el prelado español explicó que lo malo de los libros que hacen esta oposición “no es que vayan contra la tradición de la Iglesia, sino que, desde el punto de vista histórico, estén tan cargados de ideología moderna".

Seguidamente señaló que "ese es, en el fondo, el problema principal de un libro que se difundió mucho recientemente en España, el de José Antonio Pagola (igual que el de tantos otros que tuvieron las mismas pretensiones antes que él): que son ‘reconstrucciones’ que, aprovechándose del prestigio de que goza entre la gente sencilla la pretensión, típicamente ilustrada, de que uno está haciendo ‘ciencia histórica’, y como esto que se ofrece encaja tan perfectamente en las categorías dominantes de la cultura actual, la gente no percibe que lo que se les ofrece no es en absoluto ‘historia’, sino una construcción humana al servicio de una ideología (por lo general de moda)".

lunes, 15 de septiembre de 2008

El caso Galileo - Horacio Boló


El caso Galileo
Dr. Horacio Boló


No debe haber episodio más utilizado, junto con las Cruzadas, para denostar a la Iglesia Católica que el caso de Galileo Galilei. Veamos qué sucedió realmente, cómo fue el proceso, por qué se lo condenó y a qué se lo condenó.


Galileo nació en Italia en la ciudad de Pisa en 1564 y murió en Florencia en 1642. Su familia quería que fuera médico pero desde muy joven se inclinó por la filosofía natural y en este campo su gran mérito fue combinar la experimentación con el cálculo matemático. Un rasgo característico de su personalidad era su vehemencia en las discusiones y no contento con refutar a sus adversarios trataba de confundirlos e incluso los ridiculizaba despiadadamente. Al respecto Sir David Brewster dijo acertadamente que "La audacia, cuando no la imprudencia, con la que insistía en convencer a sus enemigos en general sólo lograba alejarlos de la verdad”. Este rasgo es necesario tenerlo en cuenta porque fue una de las causas por las que tuvo tantos problemas.

Vale la pena destacar que todo el mundo lo recuerda como astrónomo, pero no es esa el área de la ciencia en la que se destacó. Sus principales aportes al conocimiento científico fueron en la mecánica. En astronomía su gran aporte fue la invención del telescopio, pero en este campo cometió grandes errores, como por ejemplo, afirmar que los planetas Venus y Mercurio eran trasparentes y que la luz del sol pasaba a través de ellos. O pensar que los cometas eran sólo fenómenos meteorológicos.

Sus problemas empezaron cuando comenzó a defender las teorías de Copérnico por lo que resulta muy importante hacer un breve resumen de la vida y la obra de Copérnico. Nicolás Copérnico nació en 1473 en el seno de una familia de origen polaco profundamente católica que pertenecía a la Orden Tercera de San Domingo (Dominicos), es más, dos de sus hermanos fueron sacerdotes y su hermana entró en la Orden Cisterciense, llegando a ser Abadesa. Murió en 1543. En el año 1537 el Rey de Polonia lo propuso como obispo de una de las diócesis, lo que lleva a pensar que fue sacerdote, es decir, seis años después que se conocieron sus teorías astronómicas. En el año 1514 el Concilio de Letrán le pidió su opinión sobre la reforma del calendario eclesiástico… respondió que debía hacer otros estudios antes de responder y estos estudios fueron la base del Calendario Gregoriano. En el año 1531 comienza a conocerse su teoría en la que sostenía que la tierra giraba alrededor del sol y no el sol alrededor de la tierra. En el año 1533 sus investigaciones les fueron leídas al Papa Clemente VII y tres años después un Cardenal Arzobispo de Capua le dice que debe publicar sus trabajos. Es importante subrayar que ya en el título de su obra dice que su teoría es una hipótesis y se la dedica al Papa Pablo III. Esto nos demuestra claramente que no tuvo ningún problema con la Iglesia Católica, a la que pertenecía. Los primeros en oponerse a sus teorías fueron los teólogos luteranos. Hay que subrayar que la teoría de Copérnico va a ser demostrada científicamente muchos años después y que en la época de Galileo era una teoría, una hipótesis no probada científicamente y Galileo tampoco ofreció una verdadera prueba de esta teoría.

Ave María [Incluye Videos] - Oración en Latín y Español

Ave María
[Incluye Videos]
Oración en Latín y Español


Ave Maria, gratia plena,
Dios te salve María, llena eres de gracia,

Dominus tecum,
el Señor es contigo,

benedicta tu in mulieribus,
bendita tú eres entre todas las mujeres,

et benedictus fructus ventris tui Iesus.
y bendito es el fruto de tu vientre Jesús.

sábado, 27 de octubre de 2007

Antes del último Cónclave: "Qué le dije al futuro Papa" (Cardenal Biffi) - Sandro Magister

Antes del último Cónclave: "Qué le dije al futuro Papa"
Sandro Magister


El cardenal Giacomo Biffi pone sus memorias en un libro. Aquí un adelanto del mismo: el discurso por él pronunciado en la reunión a puertas cerradas con los cardenales. Y después sus juicios críticos sobre Juan XXXIII, sobre el Concilio, sobre el "mea culpa" de Juan Pablo II.


ROMA, 26 de octubre del 2007.– En las vísperas de sus ochenta años, el cardenal Giacomo Biffi pone en librería un amplio libro autobiográfico, con el título: “Memorie e digressioni di un italiano cardinale [Memorias y digresiones de un italiano cardenal]”.

Biffi es recordado sobre todo como arzobispo de Bolonia, desde 1984 al 2003. Pero en el libro él recorre su entera vida, desde el nacimiento en la Milán obrera hasta cuando se convirtió en sacerdote, después en profesor de teología, párroco, arzobispo y finalmente cardenal.

En el prólogo, Biffi reporta estas palabras de san Ambrosio, gran arzobispo de la Milán del IV siglo, su amado “padre y maestro”:

“Para un obispo no hay nada tan riesgoso frente a Dios y tan vergonzoso frente a los hombres, como el no proclamar libremente el propio pensamiento”.

Y puntualmente, en las 640 páginas del volumen, el pensamiento de Biffi prorrumpe en plena libertad, punzante, irónico, anticonformista.

No hay pasaje crucial de la vida de la Iglesia que no caiga bajo su juicio afilado y con frecuencia sorprendente.

Es una sorpresa, por ejemplo, que señale como “el Papa más grande del siglo veinte” a Pío XI, que es quizá el Papa más dejado y olvidado hoy.

Es una sorpresa descubrir que, cuando era arzobispo de Bolonia, él, tan criticado por haber definido preferible acoger en Italia inmigrantes cristianos en vez de inmigrantes musulmanes, hospedó por muchas noches en una iglesia un tupido grupo de magrebinos sin hogar, en las semanas más crudas del invierno.

También los silencios son elocuentes. A Joseph Ratzinger el libro le dedica escasas referencias. Pero el lector entiende por muchos indicios que Biffi tiene una altísima estima por el actual Papa. Una estima intercambiada por la invitación a predicar en el Vaticano los ejercicios espirituales de la cuaresma del 2007 que le hizo Benedicto XVI.

En cambio, el casi silencio sobre el cardenal Carlo Maria Martini – del que Biffi fue obispo auxiliar por cuatro años en Milán – hace transparentar un juicio inexorablemente crítico. Inmediatamente antes de liquidar en pocas líneas el nombramiento del célebre jesuita como arzobispo de Milán, al final del 1979, Biffi pone en claro que la época luminosa de los grandes obispos de Milán del siglo XX – herederos genuinos de san Ambrosio y san Carlos Borromeo – ya había concluido con el antecesor de Martini, Giovanni Colombo.

lunes, 11 de septiembre de 2006

II Retiro Espiritual de Vida Nueva en el Espíritu Santo - FVN


II Retiro de «Vida Nueva» en el Espíritu Santo
y Sanación Integral
Fraternidad de Vida Nueva


Lugar:
Casa Diocesana de Ejercicios Espirituales - Bosque de Peralta Ramos - Mar del Plata

Lema:
“He venido a buscar y a salvar lo que estaba perdido” (Jesús)

Fecha:
6-7-8 de Octubre del 2006

A cargo de:
Diácono Antonio Degl´Innocenti, Lic. Gerardo Medina, Prof. Cristian Rodríguez Iglesias y equipo

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