domingo, 5 de junio de 2016

El Cardenal Sarah invita a los Sacerdotes a volverse «hacia el Señor» en tres momentos de la Misa

El Cardenal Sarah invita a los Sacerdotes a volverse «hacia el Señor» en tres momentos de la Misa


La orientación del Sacerdote hacia el Señor (versus Orientem) no es una peculiaridad propia de la Misa Tradicional (Vetus Ordo). Forma parte también, subraya el Cardenal Sarah, de las rúbricas de la Misa aprobada por Pablo VI (Novus Ordo).


28 mayo 2016 (ReL/FVN).- El Cardenal Robert Sarah, Prefecto de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, ha concedido una entrevista a la revista francesa «Famille Chrétienne» (FC) invitando a poner de nuevo a Dios en el centro de la Liturgia. A continuación reproducimos este importante reportaje de una de las figuras más destacadas del Colegio Cardenalicio. Ojalá sus palabras sirvan de estimulo a Obispos y Sacerdotes -y fieles también-, pues en la Liturgia se juega el destino de la Iglesia de Cristo.


FC: Hace algunas semanas, usted manifestó el deseo de ver de nuevo en el centro “al Sacramento de los Sacramentos”, es decir, la Eucaristía. ¿Por qué?

Cardenal Robert Sarah: «Quisiera suscitar una gran reflexión sobre esta cuestión, con el fin de poner de nuevo la Eucaristía en el centro de nuestra vida. Muchas de nuestras Liturgias se convierten en espectáculos. Con frecuencia, el Sacerdote ya no celebra el amor de Cristo a través de su Sacrificio, sino un encuentro entre amigos, una comida de camaradería, un momento fraternal. Intentando inventar Liturgias creativas o festivas, corremos el riesgo de un Culto demasiado humano, a la altura de nuestros deseos y de las modas del momento. Poco a poco los fieles se alejan de lo que nos da la Vida. ¡Para los Cristianos, la Eucaristía es una cuestión de vida o muerte!».


FC: ¿Cómo se pone a Dios en el centro?

Cardenal Robert Sarah: «La Liturgia es la puerta de nuestra unión con Dios. Si las celebraciones Eucarísticas se transforman en autocelebraciones humanas, el peligro es inmenso, porque Dios desaparece. Hay que comenzar por colocar de nuevo a Dios en el centro de la Liturgia. Si el hombre es su centro, la Iglesia se convierte en una sociedad puramente humana, una simple ONG, como dice el Papa Francisco. Por el contrario, si Dios está en el corazón de la Liturgia, entonces la Iglesia reencontrará su vigor y su savia. “En nuestra relación con la Liturgia se juega el destino de la fe y de la Iglesia”, escribía de manera profética el Cardenal Joseph Ratzinger».


FC: ¿Qué remedio aconseja?

Cardenal Robert Sarah: «El reconocimiento de la Liturgia como obra de Dios supone una auténtica conversión del corazón. El Concilio Vaticano II insistía sobre un punto principal: en este ámbito, lo importante no es lo que hacemos nosotros, sino lo que hace Dios. Ninguna obra humana podrá jamás realizar lo que se encuentra en el corazón de la Misa: el Sacrificio de la Cruz.

La Liturgia nos permite escapar de los muros de este mundo. Reencontrar la sacralidad y la belleza de la Liturgia exige a los laicos, los Sacerdotes y los Obispos un trabajo de formación. Se trata de una conversión interior.

Para devolver a Dios al centro de la Liturgia también hace falta el silencio: esa capacidad de callar para escuchar a Dios y su palabra. Solo encontramos a Dios en el silencio y en la profundización de su palabra en las profundidades de nuestro corazón».

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