viernes, 31 de julio de 2009

San Ignacio de Loyola, Hombre de Fuego - P. Leonardo Castellani

San Ignacio de Loyola, Hombre de Fuego
[Audio]
R. P. Dr. Leonardo Castellani


Puede escuchar el Sermón del P. Castellani al final de este Post.


Sermón del R. P. Dr. Leonardo Castellani (1899-1981), destacadísimo sacerdote argentino, sobre "San Ignacio de Loyola, Hombre de Fuego" pronunciado el domingo 31 de Julio de 1966 en Buenos Aires. El registro del sermón está lamentablemente inconcluso. 

La conversión de San Ignacio fue en 1521 a los 30 años, en su lecho de convaleciente. En el sitio de Pamplona por el ejército francés, una bala de cañón le destrozó la pierna derecha, y apenas cayó él, el puñado de españoles que defendía la fortaleza se rindió. 

En su larga convalecencia Iñigo leyó vidas de Santos; había pedido le trajeran novelas de caballería y le trajeron la «Vida de Cristo» y el «Flos Santorum», (Vidas de los Santos). Leyéndolas, su ánimo ardiente y ambicioso decía: «¿Esto hizo San Francisco? Pues yo también lo puedo hacer. ¿Esto hizo Santo Domingo? Pues yo también lo tengo de hacer». 

Después de una larga lucha de sentimientos -«discernimiento de espíritu»- se decidió a dejar la caballería terrena y seguir a Jesucristo.

miércoles, 29 de julio de 2009

Caritas in veritate - Héctor Aguer

CARITAS IN VERITATE
Mons. Héctor Aguer


Alocución televisiva de monseñor Héctor Aguer, arzobispo de La Plata en el programa “Claves para un mundo mejor” (Sábado 18 de julio de 2009)


“Amigos se ha publicado recientemente la esperada encíclica que comienza con las palabras “Caritas in veritate”, la Caridad en la verdad”.

“Es una encíclica social que se inscribe en la ya larga tradición de los documentos sociales de la Iglesia que comenzó con la “Rerum Novarum” del Papa León XIII, en 1891. En aquel momento el Papa salió al encuentro de la cuestión social –así la llamó- y se refería concretamente a la cuestión de los obreros atrapados entre el liberalismo salvaje del capitalismo industrial y la tentación del socialismo con todos sus extremos”.

“Luego Paulo VI, en 1967, planteó en otros términos la cuestión social. En la Encíclica Populorum Progressio se refería al problema del desarrollo y consiguientemente el subdesarrollo. Este Papa notaba especialmente las diferencias entre el norte y el sur y advertía como se había transformado la cuestión social llegando a una dimensión planetaria”.

“Recién ahora Benedicto XVI enfoca la problemática de la globalización. Tenemos una nueva versión de esa cuestión social”.

“Habría que señalar de esta nueva encíclica que es compleja pero, al mismo tiempo, estimulante ya que el Papa advierte que, en la actualidad, la cuestión social se ha convertido fundamentalmente en una cuestión antropológica. Es decir, lo que está en juego es la concepción del hombre. Ya no simplemente la problemática de la economía sino que hoy la posición concreta de la economía tiene que ver con una idea acerca del hombre. Es esto lo que está en juego”.

“Por eso el Papa Benedicto XVI insiste en la Verdad y en la Caridad como inseparablemente unidas. La Verdad supone, en todo caso, la naturaleza de las cosas, lo que el hombre es, la naturaleza de su persona y de sus actos, la naturaleza -por tanto- también de la actividad económica como una actividad humana que debe estar referida a la responsabilidad de la persona y a su destino”.

“El Papa hace notar que no es posible hablar hoy de desarrollo sino es en términos integrales de todo el hombre y de todos los hombres -como ya decía Paulo VI- sin excluir su dimensión trascendente”.

“Por eso esta nueva encíclica hace una apelación muy fuerte a la ética en las relaciones económicas y sociales. La ética significa la responsabilidad, la libertad, que está referida siempre a la verdad sobre el hombre que está llamado a un horizonte de eternidad”.

“Entonces, el Papa que es un gran teólogo y al mismo tiempo un pastor de una exquisita sensibilidad propone pensar nuevamente las cosas. Pensar la economía sobre todo en relación con esta crisis presente y global, pensarla con la mirada puesta en el futuro, en el futuro del hombre”.

“No podemos entrar hoy en el detalle de todos los temas que esta encíclica enfoca pero quiero subrayar esta referencia al hombre y al hombre considerado en su integridad”.

“Por eso el Santo Padre sugiere que no se puede dejar al mercado y a la tecnología librada simplemente a su propio dinamismo porque eso iría en contra del hombre”.

“Introducir –dice el Papa- el principio de la gratuidad es la lógica del mercado y explica que distinto sería todo si se pudiera instrumentar efectivamente la vida económica en relación al bien auténtico del hombre y no simplemente a la búsqueda desesperada del beneficio. El verdadero beneficio del hombre no es simplemente su beneficio económico sino su beneficio total que es su felicidad”.

“En otras ocasiones, si Dios quiere, nos referiremos a puntos específicos de este gran documento de Benedicto XVI pero, ustedes, ya pueden aventurarse en su lectura. Si no está en las librerías todavía, basta entrar a la página del Vaticano (www.vatican.va) y allí encontrar el texto completo de “Caritas in Veritate”. Hasta la semana próxima, Dios mediante”.


Mons. Héctor Aguer, arzobispo de La Plata




miércoles, 15 de julio de 2009

San Buenaventura - Juan Meseguer

San Buenaventura (1218-1274)
Fray Juan Meseguer, o.f.m.

Hoy 15 de Julio celebramos la festividad de san Buenaventura,
Obispo, Confesor y Doctor de la Iglesia.

San Buenaventura –Juan de Fidanza– nació en Bañorea (Bagnoreggio), pequeña ciudad italiana en las cercanías de Viterbo. Un hecho milagroso ilumina su niñez como prenuncio de lo que sería su vida. Estando gravemente enfermo, su atribulada madre lo encomendó y consagró a San Francisco de Asís, por cuya intercesión y méritos recuperó la salud. Llegado a los umbrales de la juventud se afilió a la Orden fundada por su bienhechor, atraído, según el mismo Santo confiesa, por el hermoso maridaje que entre la sencillez evangélica y la ciencia veía resplandecer en la Orden franciscana. En las aulas de la universidad de París, a la sazón lumbrera del saber, escuchó las lecciones de los mejores maestros de la época a la vez que atendía con ardoroso empeño a su formación espiritual en la escuela del Pobrecillo de Asís. Sus bellas cualidades de mente y corazón, perfeccionadas por la gracia, le atrajeron la simpatía y admiración de sus maestros y condiscípulos. Alejandro de Hales decía que parecía no haber pecado Adán en Buenaventura. Durante un decenio enseñó en París con aplauso unánime. Y, cuando apenas contaba treinta y seis años, la Orden, reunida en Roma en Capítulo, le eligió por su ministro general el 2 de febrero de 1257.

A lo largo de dieciocho años viajará incansable a través de Francia e Italia, llegando a Alemania por el norte, y por el sur a España; celebrará Capítulos generales y provinciales y proveerá con clarividencia a las necesidades de la Orden, para entonces extendida por todo el mundo antiguo conocido, en cuanto a la legislación y a los estudios, y sobre todo en cuanto a la observancia de la regla, para la que señaló el justo término medio, equidistante del rigorismo intransigente y de la relajación condenable. Sus normas de gobierno son en lo substancial válidas aún hoy, después de siete siglos. Con toda razón puede llamársele en cierto sentido el segundo fundador de la Orden de Francisco de Asís, del que escribió, a petición de los frailes, una biografía, modelo en el género por la serenidad crítica, amor filial y arte literario que la hermosean.

Predicaba con frecuencia impulsado de su celo por el bien de las almas. Papas y reyes, como San Luis, rey de Francia, universidades, corporaciones eclesiásticas y especialmente comunidades religiosas de ambos sexos eran sus auditorios. Los papas le distinguieron con su aprecio, consultándole en cuestiones graves del gobierno de la Iglesia. Gregorio X (1271-76), que por consejo del Santo había sido elevado al sumo pontificado, nombróle cardenal, le consagró obispo él mismo y le retuvo a su lado para preparar el segundo concilio ecuménico de Lyón, en el que el Seráfico Doctor dirigió los debates y por su mano se realizó la unión de los griegos disidentes a la Iglesia de Roma. Fue el remate glorioso de una vida consagrada al bien de la Iglesia y de su Orden. Pocos días después, el 15 de julio de 1274, entregaba a Dios su bendita alma en medio de la consternación y tristeza del concilio, que se había dejado ganar por el irresistible encanto de su personalidad y por la santidad de su vida. El Papa mandó –caso único en la historia– que todos los sacerdotes del mundo dijeran una misa por su alma.

* * *

Si fue ingente la acción de San Buenaventura como hombre de gobierno, viendo los once gruesos volúmenes in folio de sus obras, hay que convenir que no fue inferior la que desarrolló en el aspecto científico. En los años de docencia en la universidad parisiense escribió comentarios a la Biblia y a las Sentencias de Pedro Lombardo. De la época de su gobierno nos quedan obras teológicas, apologías en que defiende la perfección evangélica y las Ordenes mendicantes de los ataques de sus adversarios, muchos centenares de sermones y opúsculos místicos; algunos, como el Itinerario del alma a Dios, son joyas inapreciables de la mística de todos los tiempos. En sus obras hallamos la síntesis definitiva del agustinismo medieval y la idea de Cristo, centro de la creación, y además la síntesis más completa de la mística cristiana. Todo ello presentado con claridad y precisión escolásticas, a la par que en un estilo armonioso y elegante como de maestro, no sólo en las ideas, sino también en el decir. Sobre todas las otras cualidades de que están sus escritos adornados resalta una peculiar fuerza divina que el papa Sixto IV descubre en sus obras que arrastra y enfervoriza a las almas. Es la unción espiritual que rezuman todas sus páginas. Y no podía ser de otra manera, ya que la ciencia bonaventuriana no es frío ejercicio de la inteligencia, sino sabiduría, sabor de la ciencia sagrada vivida y practicada. Es, pues, muy comprensible el influjo inmenso del magisterio del santo doctor en la posteridad. Ideas y estímulos han bebido a caño libre en sus páginas maestros de la espiritualidad y almas sedientas de perfección. También en nuestra patria han sido editados repetidamente sus opúsculos auténticos y aun los espurios, pero inspirados en su espíritu o compuestos con retazos de sus obras.

En medio de actividad tan desbordante el ministro general de la Orden seráfica fue ascendiendo por las vías de la santidad hasta su cumbre más cimera. No es solamente un teólogo que puede dar razón adecuada de los fenómenos místicos merced a los profundos conocimientos que de la ciencia sagrada posee. Es parejamente un varón experimentado, que ha vivido, por lo menos, algunos de los fenómenos que analiza. Se juntan, por tanto, en su persona ciencia y experiencia. Mas no vaya a creerse que, antes de pisar las alturas de la unión mística, no tuviera el Doctor Seráfico que mantener recias luchas consigo mismo y con sus torcidas inclinaciones. Nada más aleccionador que la Carta que contiene veinticinco memoriales de perfección, breve código ascético, de valor inestimable por lo que de autobiográfico encierra. Leyéndola se columbran los esfuerzos que hizo para desligar su corazón de todo afecto desordenado de las criaturas y lograr una extremada exquisitez de conciencia y se entrevén sus progresos en el ejercicio de las virtudes. Entre sus virtudes preferidas están la humildad y la pobreza, la oración, la mortificación y la paciencia. Una ingenua leyenda, no comprobada, nos le muestra lavando la vajilla conventual en el preciso momento que llegan con las insignias cardenalicias los enviados del Papa. Si el hecho no es real, simboliza exactamente la humildad del Santo en medio de los mayores éxitos y honores. En el desempeño de su cargo brillaron su prudencia, su humilde llaneza y amor de padre en atender a sus súbditos de cualquier categoría que fuesen. La piedad bonaventuriana es marcadamente cristocéntrica y mariana. Puso todo su empeño en imitar a Cristo, camino del alma. La Pasión sacratísima era el objeto preferido de sus meditaciones y amores seráficos. Todos los días dedicaba un obsequio especial a la Virgen Santísima y en honor suyo ordenó a sus religiosos que predicasen al pueblo la piadosa costumbre de saludarla con el rezo del Ángelus. Tenerle devoción equivalía para el Santo a imitarla en su pureza y humildad.

El papa Sixto IV le canonizó el año 1482. En 1588 le proclamó doctor de la Iglesia Sixto V, asignándole el título de Doctor Seráfico. El sapientísimo León XIII le declaró príncipe de la mística. Y Pío XII exhortaba recientemente a los cultivadores de las ciencias eclesiásticas con palabras de San Buenaventura a unir el estudio con la práctica y la unción espiritual.

* * *

Grandiosa fue la actividad del Santo de Bañorea como sacerdote, como prelado y como sabio. Pero ni la ciencia ni la acción secaron su espíritu. Espoleado de abrasante amor a Dios y al prójimo, vivió una intensa vida interior, savia que empapaba toda su actividad de efluvios sobrenaturales. Secreto resorte de todo dinamismo sobrenaturalmente fecundo ha sido siempre una robusta vida interior. Es la lección perenne que el Santo nos brinda con las enseñanzas de su magisterio y el ejemplo de su vida. Es el camino que con gesto amable y persuasivo señala a las almas que no quieran dejarse arrastrar por este mundo ahíto de técnica, de adelantos, de prisas y velocidades supersónicas, amenazado, en cambio, de un espantoso vacío interior.

Juan Meseguer, O.F.M.,
San Buenaventura,
en Año Cristiano, Tomo III, Madrid, Ed. Católica (BAC 185), 1959,
pp. 121-125.

+ + +
Oración de San Buenaventura para después de la Santa Misa


Traspasa,
dulcísimo Jesús y Señor mío,
la médula de mi alma
con el suavísimo y saludabilísimo dardo de tu amor;
con la verdadera, pura y santísima caridad apostólica,
a fin de que mi alma desfallezca y se derrita siempre
sólo en amarte y en deseo de poseerte:
que por Ti suspire,
y desfallezca por hallarse en los atrios de tu Casa;
anhele ser desligada del cuerpo para unirse contigo.
Haz que mi alma tenga hambre de Ti,
Pan de los Ángeles, alimento de las almas santas,
Pan nuestro de cada día, lleno de fuerza,
de toda dulzura y sabor, y de todo suave deleite.
Oh Jesús, en quien se desean mirar los Ángeles:
tenga siempre mi corazón hambre de Ti,
y el interior de mi alma rebose con la dulzura de tu sabor;
tenga siempre sed de Ti, fuente de vida,
manantial de sabiduría y de ciencia,
río de luz eterna, torrente de delicias,
abundancia de la Casa de Dios:
que te desee, te busque, te halle;
que a Ti vaya y a Ti llegue; en Ti piense, de Ti hable,
y todas mis acciones encamine a honra y gloria de tu nombre,
con humildad y discreción, con amor y deleite,
con facilidad y afecto, con perseverancia hasta el fin;
para que Tú solo seas siempre mi esperanza, toda mi confianza,
mi riqueza, mi deleite, mi contento,
mi gozo, mi descanso y mi tranquilidad,
mi paz, mi suavidad, mi perfume,
mi dulzura, mi comida, mi alimento,
mi refugio, mi auxilio, mi sabiduría,
mi herencia, mi posesión, mi tesoro,
en el cual esté siempre fija y firme
e inconmoviblemente arraigada
mi alma y mi corazón.
Amén.


martes, 14 de julio de 2009

¿Por qué no ser sacerdote? (Why not priest?)

¿Por qué no ser sacerdote?
(Why not priest?)


En el año del sacerdocio... ¿Has pensado sobre tu vocación y lo que quieres hacer con tu vida?. Nuestra Fraternidad de Vida Nueva puede acompañarte en tu decisión vocacional.

La vida sacerdotal es un llamado maravilloso a la vida plena y feliz. Si Jesús está golpeando las puertas de tu corazón.... ¡Animate! Decile "sí".

Para mayor información: Fraternidad de Vida Nueva - fratervidanueva@gmail.com




domingo, 12 de julio de 2009

Redescubrir el Catecismo de la Iglesia Católica - Ramiro Pellitero

Redescubrir el Catecismo de la Iglesia Católica
Ramiro Pellitero


¿Hemos descuidado la identidad cristiana? El reto de la formación cristiana está hoy en las prioridades y en las proporciones.

En plena crisis cultural, cuando en Europa –por ejemplo en nuestro país– se quiere encerrar a la religión en el ámbito privado, ¿es posible abrir el debate público a la religión, como es normal en Estados Unidos?

El obstáculo para lograrlo parece consistir en la característica 'hipercrítica' de nuestra vieja Europa, secularizada por la modernidad hasta el punto de que ha conseguido eclipsar la educación religiosa más básica. Y por eso muchos cristianos están desarmados –¿o acomplejados?– ante las propuestas del laicismo combativo.

No es ajeno a esto el hecho de que, en una buena parte de los educadores y formadores europeos –fascinados ante la 'apertura al mundo' que creían ver en el Concilio Vaticano II–, haya primado en exceso la 'adaptación' o la 'conciliación' con la cultura ambiente, descuidando la identidad cristiana. Y ahora resulta que hay jóvenes cristianos –y no tan jóvenes– que demandan ese refuerzo de su identidad. Han pasado de un cristianismo de 'pertenencia', que se daba por supuesto hace décadas, a un cristianismo que necesita de 'convicciones' para vivir y respirar, y no encuentran quiénes les ayuden a conciliar su fe con su razón. Quizá pueda educárseles como 'contestatarios', pero hay que cuidar de no abandonarlos en el voluntarismo y el fideísmo, primos-hermanos del fundamentalismo.

La cuestión está en que lo 'básico' –los verdaderos fundamentos de la vida cristiana que se integran perfectamente con la razón, aunque la superen: la oración y los sacramentos, la gracia y las virtudes, el combate contra el pecado, la vida eterna– es previo a lo 'crítico', y la identidad es previa al diálogo. Esto no quiere decir que la dimensión crítica y dialógica del cristianismo deban desaparecer, y quedar encerradas en las paredes de las casas o de los templos, permaneciendo ausentes del debate público. No. Sólo quiere decir que son momentos 'segundos' respecto a lo primero: la identidad, lo básico. Cuando alguien no sabe quién es o a qué ha venido, es difícil que pueda aclararse en la maraña del mercado de opiniones e ideologías.

Todo esto es lo que plantea agudamente monseñor Jean-Louis Bruguès –secretario de la Congregación para la Educación Católica– en un texto publicado en el Osservatore Romano, el 3 de junio de 2009. El texto se refiere a la formación de los seminaristas, pero vale para todos. Lo que propone es “una formación teológica sintética, orgánica y que apunte a lo esencial”, la primacía de lo básico y “la renuncia a una formación inicial signada por un espíritu crítico… y por la tentación de lograr una especialización demasiado precoz, precisamente porque le falta a estos jóvenes el necesario background cultural”. En otros términos, añade, “yo aconsejaría elegir la profundidad más que la extensión, la síntesis más que los detalles, la arquitectura más que la decoración”.

Para esta tarea, señala como referente principal el Catecismo de la Iglesia Católica. Quizá alguien esté tentado de pensar: ¡vaya descubrimiento, el catecismo de nuestras bisabuelas! Pues sí, el catecismo como sabio instrumento de transmisión de la fe, pero no un catecismo cualquiera; sino el que la Iglesia Católica (con su Compendio) propone para el siglo XXI. Este Catecismo contiene cuanto el Concilio Vaticano II consideró importante para explicar la fe en nuestro tiempo; lógicamente, con las mediaciones necesarias de las familias, los catequistas y los formadores. Por eso hay que considerar la propuesta de monseñor Bruguès como una aportación luminosa en el momento actual, que vale la pena redescubrir por parte de todos los que tenga a su cargo la formación.

Concluye monseñor Bruguès que los formadores deben “asegurar armoniosamente”, en primer lugar, “el paso de una interpretación del Concilio Vaticano II a otra” (es decir, pasar desde aquella fascinación ingenua por la “apertura al mundo”, a una toma de conciencia de los desafíos actuales). Y en segundo lugar, también probablemente es necesario asegurar el paso “de un modelo eclesial a otro” (o sea, desde una “pertenencia” que se daba por supuesto, a una “convicción” que se busca, se mantiene y se acrecienta con el esfuerzo de la razón, de la experiencia de la fe vivida y de la comunión con los demás cristianos).

Efectivamente, el reto de la formación cristiana está hoy en las prioridades y en las proporciones. Las casas se comienzan por los cimientos. Sobre la base de una formación humana y espiritual adecuadas, hay que guardar íntegro el depósito recibido –la fe y la tradición cristiana– y abrirlo a los desarrollos legítimos y necesarios del pensamiento, de la cultura y de la ciencia, que conservan matrices de raíz cristiana (la igualdad y la libertad, la solidaridad y la responsabilidad, etc.). Y esto constituye, a su vez, la raíz de una formación que sea permanentemente misionera o evangelizadora. Todo ello es condición para un diálogo auténtico entre religión y cultura, y, por tanto, para el progreso como personas y como cristianos. Pero, no lo olvidemos, el primer desafío es 'la formación de los formadores'.


Comentario: Si queremos ser buenos cristianos, la prioridad es obtener una sólida formación para mantener la identidad en medio de la desorientación reinante. Es cuestión de vida o muerte para la vida cristiana en la contracultura laicista y sectaria que nos rodea. En todo católico hay una imperiosa necesidad de formación, si quiere seguir batalando por Jesucristo: "Católico ignorante, futuro protestante... Católico instruído, jamás será confundido".
Lamentablemente también hay crisis de maestros... así que: cuidado con quien es la guía de nuestro pensamiento. Vayamos a lo seguro: el Catecismo de la Iglesia Católica, que reúne la tradición bimilenaria de la Iglesia en un lenguaje cercano al hombre de hoy.





miércoles, 1 de julio de 2009

Medidas preventivas ante la pandemia de GRIPE "A"

Medidas preventivas ante la pandemia de GRIPE "A"

Por razones de público conocimiento, Fraternidad de Vida Nueva suspende toda la actividad hasta próximo aviso.

* * *
A continuación transcribimos comunicación del Obispado de Mar del Plata:


En continuidad con la medida tomada el pasado lunes 29 de suspender la visita del Cardenal Karlic ante la emergencia sanitaria declarada; teniendo en cuenta la recomendación de las autoridades, de evitar aglomeraciones de personas en ámbitos cerrados para evitar la propagación del virus de la Influenza "A", el Sr. Obispo, ha decidido tomar las siguientes medidas en todo el territorio diocesano:

1.- SUPRIMIR los encuentros de catequesis,con niños, adolescentes y jóvenes al menos hasta la reanudación del ciclo lectivo;

2.- DEJAR a criterio de los señores sacerdotes, de acuerdo a su realidad pastoral, la posibilidad de suspender las actividades que crea conveniente. En caso de realizarse alguna actividad (procesiones o peregrinaciones), advertir a los fieles que eviten el contacto personal y no exponerse a bajas temperaturas.

3.- VENTILAR los lugares de culto, o reunión, antes, durante y luego de realizadas las actividades que se lleven a cabo(Santa Misa);

4.- AVISAR a todos los fieles que participen de la Santa Misa, que la comunión se administrará temporalmente en la mano. Avisar al ministro que evite el contacto con las manos del que comulga.

5.- COMUNICAR al sacerdote que preside la Santa Misa que NO invite a darse el saludo de la paz.

Estas medidas estarán vigentes diurante el período que dure la emergencia sanitaria.

A pedido expreso del señor obispo, se encomienda especialmente a todo el pueblo fiel, elevar oraciones en particular por las personas enfermas y sus familiares.

Solicitamos de manera especial difundir en sus comunidades.


Fraternalmente

Federico Andrés Vázquez
Vicecanciller
Obispado de Mar del Plata
Pasaje Catedral 1750 PB
(B7600DQB) Mar del Plata - Argentina
0223-4944200 int 140




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