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lunes, 28 de junio de 2010

Obispos deben vivir gozosa adhesión al Papa, señala Mons. Aguer

Obispos deben vivir gozosa adhesión al Papa, señala Mons. Aguer


LA PLATA, 24 Jun. 10 (ACI).- Durante la Misa de ordenación episcopal del Obispo Auxiliar de la Plata (Argentina), Mons. Nicolás Baisi, el Arzobispo de la ciudad, Mons. Héctor Rubén Aguer, subrayó que en la actualidad todo obispo debe destacar por su "gozosa adhesión" al Viario de Cristo en la tierra y una "obsesión santa: recuperar la plena identidad católica de todos los bautizados".

Durante la Eucaristía celebrada el fin de semana en la Catedral de La Plata, el Prelado señaló que "frente a la dictadura del relativismo, la prepotencia del pensamiento único, la tiranía de lo políticamente correcto", los obispos "debemos señalar el desafuero de los poderosos y procurar que no avance la descristianización del pensamiento y las costumbres, que lleva a la decadencia de la cultura y a una progresiva deshumanización".

"Al obispo se le encomienda conservar puro e íntegro el depósito de la fe y anunciar el Evangelio de Jesucristo con fidelidad y constancia; este encargo es una gracia que está destinada a encender en su corazón una especie de obsesión santa: recuperar la plena identidad católica de todos los bautizados, mostrar a los que no creen el camino hacia la verdad mediante una caridad incansable, con los argumentos irrefutables de un amor eficaz", subrayó.

Al referirse luego a la actitud del disidente suizo Hans Küng, que carece de licencia para enseñar teología desde 1980 y que pidió "a todos los obispos a rebelarse contra el Papa y exigirle que cambie el rumbo de la nave (Iglesia) para adecuarlo a la dirección fijada por los lobbies progresistas", el Arzobispo precisó que "nosotros, en cambio manifestamos nuestra gozosa adhesión a Benedicto XVI, el actual sucesor de Pedro, a su luminoso magisterio y a su guía de Pastor Supremo de la Iglesia".

"Cada Obispo, al ser asumido en el flujo histórico y espiritual de la sucesión apostólica, se liga estrechamente al sucesor de Pedro; sólo puede perseverar en la unidad de la Iglesia bajo la autoridad del sucesor de Pedro y en obediencia a él, con plena fidelidad, sin retaceos", agregó.

Finalmente, Mons. Aguer se dirigió al nuevo Obispo Auxiliar y señaló que "es una gran alegría recibirte como hermano en el ministerio episcopal y poder comunicarte los poderes apostólicos mediante la imposición de mis manos. Agradezco al Santo Padre Benedicto XVI la benevolencia de otorgarme otro colaborador cercano y la elección que ha hecho de ti".



jueves, 6 de mayo de 2010

Hans Küng se apunta al linchamiento de Benedicto XVI - Eleuterio Fernández Guzmán

Hans Küng se apunta al linchamiento de Benedicto XVI
Eleuterio Fernández Guzmán


“Una respuesta seria reclamaría que el hombre que desde hace décadas tiene la responsabilidad del encubrimiento mundial, justamente Joseph Ratzinger, pronunciara su propio mea culpa”


Estas palabras no son dichas por una persona ajena a la Iglesia católica. Bueno… o sí, según se mire.

Lo digo porque lo ha escrito el díscolo teólogo Hans Küng y ha sido publicada, la cosa, por un medio poco sospechoso de tener algo contra la Iglesia católica: el diario laicista y proabortista “El País”.

Según lo hasta ahora apuntado, resulta fácil saber el resultado del asunto.

Al parecer Benedicto XVI es “responsable” de encubrir delitos de pederastia. Y se queda tan ancho el teólogo alemán.

Plantea una serie de preguntas que, la verdad, se contestan ellas solas si es que se tiene un corazón libre de las ataduras del mundo.

Por ejemplo, “¿Por qué sigue el Papa, enfrentado a la historia, definiendo el supuesto “sagrado” celibato como un “preciado regalo” y pasando por alto el mensaje bíblico que permite explícitamente a todos los cargos el matrimonio?”.

Yo creo que, a lo mejor, Benedicto XVI entiende que el celibato sacerdotal es, en verdad, algo que bien se puede considerar sagrado porque es, más bien, de carácter sobrenatural. Es, también, algo que se considera un verdadero regalo porque así lo es para el mundo y, también, para Dios.

Otra cosa es que quien no quiera entenderlo así y prefiera verlo desde el punto de vista ajeno a la especial entrega que supone el celibato sacerdotal lo tenga como mala cosa y como algo no recomendable. Pero esto, en todo caso, se sale de la doctrina católica.

Y eso debería ser fácil de entender.

O, también, “¿Realmente opinan ‘todos los expertos’, tal y como repitió el arzobispo Zollitsch, que el abuso de menores por parte de clérigos y la ley del celibato no tienen nada que ver?”.

Es una manía, casi persecutoria, seguir insistiendo sobre el hecho de que el celibato sacerdotal es una especie de número de lotería que siempre toca y que tiene relación, inmediata, con la pederastia porque eso es algo absurdo y está fuera de lugar.

Por ejemplo, ¿Cuántos hombres célibes por voluntad propia hay en el mundo?.

Seguramente también se les deben achacar ser, casi, pederastas en potencia. Y, como esto es absurdo, lo mismo de absurdo hay que considerar que es lo que se plantea en el caso del sacerdote que acepta el celibato con la naturalidad de la entrega a los demás y a Dios.

Y eso no debería ser difícil de entender.

O la siguiente: “¿No debería sobre todo el Papa Benedicto XVI asumir su responsabilidad en lugar de quejarse de una campaña contra su persona?”.

Lo primero que hay que hacer notar es que lo que aquí se está dando es, precisamente, una campaña contra una persona que, como el Santo Padre, mucho ha dicho sobre el tema. Por tanto, sólo cabe pensar que se trata de una que lo sea de acoso y derribo a la que, por supuesto, se apunta, con gozo y alborozo, Hans Küng.

Lo segundo que hay que decir es que no sé qué tipo de responsabilidad recae sobre Benedicto XVI si cuando conoció los casos a los que hace referencia Küng hizo lo que tenía que hacer.

Lo que aquí pasa es que ciertas personas están esperando, desde hace mucho tiempo, hincar el diente al Papa alemán porque, no lo podemos negar, le tienen ganas y han visto ahora el cielo abierto con el tema de la pederastia y tal es una oportunidad que no pueden dejar pasar.

Así se están manifestando, aullando contra Benedicto XVI, los mamporreros del Mal y no cesan de roer las patas de la silla sobre la que sienta el otrora Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe porque les molesta tanto la doctrina como la fe misma.

Dice, por otra parte, que los casos de pederastia “se acumulan en la Iglesia católica romana, donde sigue imperando una moral sexual rigurosamente tensa que culmina en la ley del celibato”.

Esto, lo que ha de querer decir es que la Iglesia católica no es lo suficientemente “abierta” en materia sexual, que no va con los tiempos que corren y que, en general, está pasada de moda.

Es una pena que la moral sexual católica, la que se predica pero, a veces, la que no se sigue, sea adecuada y justa y, sin embargo, no sea ni adecuado ni justo que determinadas personas prediquen lo contrario estando dentro de la Iglesia católica.

Y eso sí debería preocupar, de verdad, a lo obispos que tengan algún tipo de responsabilidad superior sobre algunos de los autores que dicen lo contrario de la organización a la que pertenecen.

Y sí, me refiero, por ejemplo, a Hans Küng. Y a otros que, por nuestras tierras pululan, también, claro.





jueves, 29 de abril de 2010

Réplica al "teólogo" Hans Küng - P. José Luis Torres-Pardo

Réplica al "teólogo" Hans Küng
R. P. José Luis Torres-Pardo, CR


Después de releer in extenso la reciente carta-abierta del catedrático contestatario alemán, dirigida “a los obispos católicos de todo el mundo” (el pasado 16 de abril), de la cual se han hecho un eco entusiasta (como era de suponer) los “medios” de difusión y corrupción, me siento obligado en mi conciencia sacerdotal a responder lo que sigue, movido únicamente por amor a la verdad, a mi santa Madre la Iglesia y, en particular, a mi admirado, venerado y amadísimo Santo Padre, Benedicto XVI.


El ataque brutal y despiadado contra el Vicario de Cristo no considero exagerado calificarlo de “demoníaco”…

¡Un Martín Lutero no lo habría escrito mejor… y el diablo (si le fuera permitido por Dios) bailaría de alegría!.

De todas las “acusaciones” lanzadas contra el Papa, no hay una sola que resista un análisis serio.

Su mismo vocabulario delata ya una mentalidad soberbia, racionalista y política, con fuerte hedor a odio, resentimiento y envidia a su “antiguo colega en la Universidad de Tubinga (…) este Papa” (como Ud. le llama despectivamente), sí, este Papa (dicho sea de paso), a quien Ud. no le llega a la altura de los zapatos…

Su enfoque del tema del celibato sacerdotal, además de “sospechoso”, es lisa y llanamente equivocado, teológica y psicológicamente hablando.

Y en cuanto a números y estadísticas… ¡burdas mentiras!.

Me voy a limitar a poner de relieve algunos párrafos de su larga carta, que son “claves” para un sano discernimiento y un justo juicio:

1º) Hans Küng, con la hipocresía y el cinismo que le caracterizan, se hace pasar por un “devoto” defensor del Concilio Vaticano II, acusando al Santo Padre de “relativizar los textos conciliares e interpretarlos de forma retrógrada, contra el espíritu de los padres del Concilio” (sic); más aún (Benedicto XVI) “se sitúa expresamente contra el Concilio ecuménico”, y además “ha reforzado los poderes eclesiales contrarios al Concilio en el nombramiento de altos cargos a anticonciliares y obispos reaccionarios en todo el mundo”

¡Qué poca vergüenza!.

¡Qué bien haría a todos (en especial a la Iglesia) con callarse!.

¡Con razón carece de licencias para enseñar teología católica, desde el año 1980!.

2º) Su demencial autoritarismo le lleva nada menos que a “exigir un Concilio” (!)… “para solucionar -dice- el problema de la reforma, que ha irrumpido ahora de forma dramática (…) en vista de esta Iglesia en crisis”.

¿Un falso “reformador” más?. ¡No, por favor!. ¡Ya tenemos bastantes!.

La “crisis” eclesial, que Hans Küng denuncia patéticamente, se debe precisamente a quienes han interpretado el Concilio como él, ¡que no son pocos!.

A mi entender, el problema no está en reclamar otro Concilio… sino en tomarse muy en serio aquel, que para muchos (sean progresistas o tradicionalistas) ya “pasó a la historia”…

3º) Finalmente, en el colmo de su maldad, H.K. ha llegado a presionar a los obispos (con adulación y descaro) a la difamación, desconfianza, resistencia, desobediencia y rebeldía contra el Santo Padre, al estilo del más vulgar revolucionario y agitador de masas…

¡El Papa sabía muy bien, desde el día de su elección, que Jesús le enviaba como oveja acechada por lobos!.

¡Ahora resulta que ya no se trataría sólo de una “reforma”, sino… de un cisma!.

Sin comentarios…

Solamente recordar aquellas palabras del divino Maestro, que hablan por sí solas:

“Si un ciego guía a otro ciego, ambos caerán en la fosa” (Mateo 15, 24).

“¡Guías ciegos -dijo Jesús a los escribas y fariseos- que coláis el mosquito y os tragáis un camello!” (Mateo 23, 24)

¡Sinceramente no puedo entender cómo un “teólogo católico” puede llegar a odiar y apedrear a un Papa (como el felizmente reinante) que deslumbra por su sabiduría, santidad, celo pastoral, humildad y valentía!…

¡Un Papa que lleva sobre sus cansados hombros la cruz más pesada de todas en este mundo, y que merece comprensión, cariño, compasión, defensa y colaboración!.

¡Maldito quien “toca” el rostro de nuestra bendita Madre la Iglesia Católica Romana; así como el rostro de nuestro bendito Santo Padre, el dulce Cristo en la tierra!.

La furia patológica y la dureza de corazón del profesor en cuestión, junto con el gravísimo escándalo a nivel universal, están exigiendo ya un pedido público de perdón con la consiguiente justa reparación…

Y como Dios sabe muy bien sacar bienes de males, con el ataque salvaje al Papa Benedicto XVI no está logrando sino el efecto contrario: vibrantes alabanzas y adhesiones a aquel que conduce la Barca de Pedro, con pulso firme, al Puerto seguro…

Pidamos mucho a Jesús misericordioso, por mediación de la Virgen Santísima, la gracia de una pronta y definitiva conversión de Hans Küng, para la mayor gloria del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.



José Luis Torres-Pardo CR
Superior del Instituto “Cristo Rey”
Roldán (Santa Fe) Argentina
27 de abril de 2010


*   *   *   *   *
 
 
La comunidad católica "Fraternidad de Vida Nueva", de la Diócesis de Mar del Plata, adhiere en todo a esta "réplica" del querido Padre Torres-Pardo al profesor Hans Küng.

Oremus pro Pontifice nostro Benedicto


 
 
 

viernes, 28 de noviembre de 2008

Los Carismas en la Comunidad de Corinto - P. Albert Vanhoye


Los Carismas en la Comunidad de Corinto
R. P. Dr. Albert Vanhoye, S.J.


Para esta conferencia me ha parecido interesante elegir como tema “Los Carismas en la Comunidad de Corinto”. Tal elección puede suscitar cierta perplejidad: ¿porqué considerar concretamente la comunidad de Corinto? ¿Porqué no hablar más bien de la Iglesia primitiva de Jerusalén, o bien de alguna otra comunidad más antigua o más importante que la de los corintios, como la Iglesia de Antioquía o la Iglesia de Roma?

Las razones son simples: en el Nuevo Testamento la palabra griega carisma nunca es usada para describir a la Iglesia de Jerusalén ni a la de Antioquía; en cuanto a la Iglesia de Roma, no tenemos ninguna descripción al respecto. San Pablo, es cierto, ha escrito una larga carta a los cristianos de Roma, en la cual habla también de carismas (Rm 12, 6-8), pero no había estado aún entre ellos, y por tanto no estaba en condición de describir la comunidad, sino solamente con expresiones muy genéricas, como: “La fama de vuestra fe se expande por todo el mundo” (Rm 1, 8). En cambio, para “la Iglesia de Dios establecida en Corinto” (1 Cor 1, 2; 2 Cor 1, 1) tenemos en las dos cartas de Pablo una descripción muy interesante de la vida comunitaria; y esta descripción nos atestigua la importancia atribuida a los carismas. Las manifestaciones carismáticas sobreabundaban en Corinto, a tal punto que el Apóstol sintió la necesidad de tratar el problema de modo profundo. Esta discusión ocupa tres capítulos de la primera a los Corintios (12-14). La palabra griega carisma es usada cinco veces en el capítulo doce y otras dos veces en los capítulos precedentes (1, 7; 7, 7), por ende siete veces en total, mientras que se encuentra solamente diez veces en todo el resto del Nuevo Testamento.

Otra razón que nos mueve a interesarnos de los carismas en Corinto reside en el hecho de que, en las discusiones modernas sobre la organización de la Iglesia, muchos autores presentan la comunidad de Corinto como modelo de Iglesia carismática y la contraponen a la Iglesia institucional, provista de presbíteros como en Jerusalén. Esta tesis ha aparecido en Alemania en el siglo pasado. Un teólogo protestante, F. C. Baur, publicó un libro sobre el apóstol Pablo, en el cual contraponía paulinismo y petrismo. Más tarde, otro teólogo protestante, A. Harnack, propuso la distinción de dos especies de ministerios en la Iglesia primitiva, los ministerios carismáticos y los ministerios administrativos. Naturalmente, él daba la preferencia a los ministerios carismáticos. Otros, más sistemáticamente, negaron decididamente la compatibilidad de estas dos especies de ministerios y afirmaron que en realidad, al inicio la Iglesia era solamente carismática, posteriormente se volvió jurídica.

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