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martes, 23 de agosto de 2016

Coram Deo: Misa de Cara al Señor [Segunda Parte] - P. José María Iraburu

Coram Deo: Misa de Cara al Señor
[Segunda Parte]
P. José María Iraburu


En el año 2014 el Padre Iraburu publicó en su blog “Reforma o Apostasía” unos artículos dedicados a la Liturgia. Dos de esa serie abordaron puntualmente el tema de la “Misa de Cara al Señor”. A continuación podrán leer el segundo de ellos.


[InfoCatólica] En el artículo anterior traté de la Misa «coram Domino» o «versus populum». Pero al ser ésta una cuestión tan importante para la vida espiritual y litúrgica del pueblo cristiano, estimo oportuno completar la exposición del tema con una antología de textos seleccionados del libro del profesor Lang, “Volverse hacia el Señor” (ed. Cristiandad, Madrid 2007, 166 pgs.; original, “Turning towards the Lord”, Ignatius Press, San Francisco 2004), en el que sintetiza estudios suyos anteriores. Para no recargar mi artículo con referencias bibliográficas, citaré solamente el autor, la fecha de su escrito [-] y la página en que Lang lo cita (= L).

Uwe Michael Lang, alemán, es miembro del Oratorio de Londres. Estudió teología y filología clásica en Munich, Oxford y Viena. Doctor en Teología (Oxford, 1999), fue ordenado sacerdote (2004), y añade a su ministerio pastoral sus labores docentes como profesor de Teología en un “College” de la Universidad de Londres y como consultor de la Santa Sede en cuestiones litúrgicas. La obra suya aludida viene precedida de un largo “Prólogo”, muy elogioso, del Cardenal Ratzinger (Roma, 2003).

Antropocentrismo. Algunos autores, como Angelus Häusling [2000], impugnan la defensa del culto litúrgico «coram Deo», alegando que es «contraria a la intención del Concilio» y al antropocentrismo prevalente de nuestra época (L 20-21). Pero tanto Lang, como varios otros autores, arguyen que precisamente como correctivo al actual horizontalismo deficitario en transcendencia y escatología, se hace precisa la celebración eucarística «coram Domino», unánime en la tradición de Oriente y Occidente.

Así Andreas Heinz [2002]: «Si desapareciera por completo [en la celebración de la Eucaristía] la orientación común del presidente y congregación hacia Cristo ya exaltado y que aún habrá de venir, eso supondría una pérdida espiritual tremendamente lamentable» (L 21).

–Teocentrismo. «Ratzinger [1993] subraya el hecho de que la celebración de la Eucaristía, como toda oración cristiana, posee una orientación trinitaria… Cuando nos dirigimos a una persona, es obvio que la miremos a la cara. Por eso, la asamblea litúrgica, que incluye al sacerdote y al pueblo, deberá orientarse de esa misma manera, volviéndose hacia Dios, que es el verdadero destinatario de la oración y de la ofrenda que implica ese acto de culto trinitario» (L 37).

Ratzinger [1993], «fundado en la sugerencia de Jungmann, subraya que la antigua práctica de que sacerdote y pueblo estén orientado en la misma dirección expresa la naturaleza de la Eucaristía como acto común de culto trinitario. La asamblea entera está unida en su orientación hacia el Este, es decir, vuelta hacia el Señor, como transmite la plegaria de Agustín después del sermón Conversi ad Dominum… De ese modo, la orientación común en la plegaria litúrgica no sólo transmite la dimensión trinitaria de la Eucaristía, sino que, a la vez, da testimonio de una teología de la esperanza en la Segunda Venida de Cristo. En una palabra, hace realidad la síntesis cristiana de cosmos e historia» (L 111-112).

–Tradición universal. Afirma Lang «que, desde los tiempos más remotos, los cristianos dispersos por el mundo solían orar volviéndose hacia el sol naciente, es decir, hacia el Este geográfico» (L 45). Toda la asamblea orante y celebrante, también el sacerdote, se volvía así en la misma dirección. Y cuando ya muchas iglesias no lograban conservar en su construcción la orientación geográfica hacia el Este, el altar y el ábside eran el «Este litúrgico». Cita Lang numerosos autores antiguos.

miércoles, 27 de julio de 2016

Coram Deo: Misa de Cara al Señor [Primera Parte] - P. José María Iraburu

Coram Deo: Misa de Cara al Señor
[Primera Parte]
P. José María Iraburu


En el año 2014 el Padre Iraburu publicó en su blog “Reforma o Apostasía” unos artículos dedicados a la Liturgia. De esa serie, dos abordaron puntualmente el tema de la “Misa de Cara al Señor”. A continuación podrán leer el primero de ellos.


[InfoCatólica] La celebración de la santa Misa de cara a los fieles se hizo común a partir de las reformas litúrgicas posteriores al Concilio Vaticano II. Este cambio, más importante de lo que pueda aparecer a primera vista, ha sido discutido no poco y merece la pena reconsiderarlo. ¿Cuándo, dónde y por qué se tomó esa decisión?

–1964. La instrucción Inter Oecumenici (26-IX-1964), editada por el Cardenal Larraona, prefecto de la entonces Sagrada Congregación de Ritos, y por el Cardenal Lercaro, presidente del Consilium para la renovación postconciliar de la Liturgia, estableció lo que sigue:

«Constrúyase el altar separado de la pared, de modo que se le pueda rodear fácilmente y la celebración se pueda realizar de cara al pueblo. El altar ocupe el lugar que sea de verdad el centro hacia el que espontáneamente converja la atención de toda la asamblea de los fieles». «Praestat ut altare maius extruatur a pariete seiunctum, ut facile circumiri et in eo celebratio versus populum peragi possit; in sacra autem aede eum occupet locum, ut revera centrum sit quo totius congregationis fidelium attentio sponte convertatur» (n. 91).

–1975 y 2000. La norma fue integrada literalmente en la Instrucción General del Misal Romano (1975, n. 262) en la sección que trata del altar. Este importante documento fue revisado quince años más tarde y Juan Pablo II lo promulgó (2000), conservando la misma estructura y título: Institutio Generalis Missalis Romani. En él se repite textualmente la norma citada, y se añade la frase que indico en cursiva:

«Constrúyase el altar separado de la pared, de modo que se le pueda rodear fácilmente y la celebración se pueda realizar de cara al pueblo, lo cual conviene que sea posible en todas partes. El altar ocupe el lugar que sea de verdad el centro hacia el que espontáneamente converja la atención de toda la asamblea de los fieles». «Altare maius exstruatur a pariete seiunctum, ut facile circumiri et in eo celebratio versus populum peragi possit, quod expedit ubicumque possibile sit. Altare eum autem occupet locum, ut revera centrum sit ad quod totius congregationis fidelium attentio sponte convertatur» (n. 299).

Es de señalar que en realidad no se prescribe que el sacerdote celebre la Misa de cara al pueblo, sino que, cautelosamente, se manda solo que el altar en todas partes haga posible la celebración de cara al pueblo. En cuanto a que «pueda ser rodeado fácilmente» es norma tradicional, pues eso permite que el altar pueda ser ungido convenientemente al ser consagrado (Pontifical Romano tradicional, en el capítulo Sobre la dedicación de las iglesias), y pueda también ser rodeado en una incensación completa (Misal de San Pío V, ed. 1962). La aplicación de la norma fue universal e inmediata; pero muy pronto la norma tuvo impugnadores. Citaré a uno de los más prestigiosos.

–1992. La obra “¡Vueltos hacia el Señor!” (Zum Herrn hin) de Klaus Gamber (1919-1989) es quizá la obra de divulgación más completa sobre el tema que nos ocupa . El enlace que acabo de dar [Nota de FVN: hemos puesto un enlace distinto, puesto que el enlace original esta caduco] proporciona el acceso al texto íntegro del libro (ed. Renovación, Madrid 1996). Mons. Gamber, fundador del Instituto Litúrgico de Ratisbona, Alemania, resume en esta obra investigaciones anteriores publicadas por él mismo, y demuestra la falta de fundamento histórico y los inconvenientes de la vuelta de los altares para celebrar la Misa de cara al pueblo. El Cardenal Ratzinger, en el prólogo de la obra (18-XI-1992), hace notar que la misma tesis es mantenida por otros autores, «como F. J. Dölger, J. Braun, J. A. Jungmann, Erik Peterson, Cyrille Vogel, el Rev. Padre Bouyer, por citar sólo algunos nombres eminentes». Podrían añadirse a éstos otros, comenzando por el propio Ratzinger, «Celebración de la fe» (Tequi 1985, 131-137), el Cardenal Decourtray («Église de Lyon» 5-V-1992), o el P. Gélineau, S. J., «El santuario y su complejidad» («Maison-Dieu» 63, 1960, 53-68). Muy valiosa es la obra del alemán Uwe Michael Lang, oratoriano radicado en Londres, «Volverse hacia el Señor» (orig. 2004; ed. Cristiandad, Madrid 2007, 166 pgs.), también prologada con gran elogio –«es una guía inestimable»– por el Cardenal Ratzinger.

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