viernes, 22 de febrero de 2013

La guerra de los dos Concilios: el verdadero y el falso - Sandro Magister

La guerra de los dos Concilios: el verdadero y el falso
Sandro Magister


En el discurso de adiós a los sacerdotes de Roma, el impresionante acto de acusación de Benedicto XVI a la interpretación política del Vaticano II hecha por los medios de comunicación, durante las sesiones y después. 


ROMA, 15 de febrero de 2013 - A los sacerdotes de su diócesis, con quienes se ha encontrado ayer por última vez antes de su abandono del cargo, Benedicto XVI quiso entregarles "una pequeña conversación sobre el Concilio Vaticano II, tal como yo lo he visto".

En realidad, la "pequeña conversación" se prolongó por casi 40 minutos, con el auditorio siempre atento al extremo.

Joseph Ratzinger habló improvisando sus palabras, sin arrojar en ningún momento una mirada a sus apuntes.

Procedió por grandes capítulos, cada uno de ellos dedicado a las mayores cuestiones afrontadas una tras otra por el Concilio: la liturgia, la Iglesia, la Revelación, el ecumenismo, la libertad religiosa, la relación con el judaísmo y las otras religiones.

De cada uno de estos temas detalló lo que estaba en juego y contó cómo los padres conciliares confrontaron en ellos. Con pasajes de gran interés sobre el concepto de Pueblo de Dios y sobre la relación entre Escritura y Tradición.

Pero a todo ello le agregó una premisa y un final que impresionaron particularmente a los presentes. 

jueves, 7 de febrero de 2013

Estados Unidos: los jóvenes y el "gran despertar católico"

Estados Unidos: los jóvenes y el "gran despertar católico"
Luis Dufaur


"Somos la Generación Pro Vida"


La joven columnista Ashley McGuire, del The Washington Post, comparte un descubrimiento personal que la dejó bastante pensativa, en un artículo sugestivamente titulado "La nueva (antigua) Iglesia Católica".

Convertida del protestantismo, el día de la Santísima Trinidad de 2012, Ashley asistió a Misa en la catedral de su ciudad natal, Colorado Springs, considerada la "Meca Evangélica".

Se admiró de ver el templo repleto de matrimonios jóvenes, con muchos hijos. Eran en su mayoría hispanos, a quienes se suele presentar como izquierdistas identificados con las propuestas demagógicas y anticatólicas del presidente Obama.

Oían atentos la prédica de un sacerdote joven, con perfil de mexicano, que les amonestaba sobre la necesidad de practicar seriamente la moral tradicional en la vida familiar.

Algún tiempo después la periodista, que también es editora de www.altcatholicah.com, viajó a Washington. Allí visitó el Catholic Information Center, y quedó nuevamente sorprendida al ver el auditorio lleno de jóvenes católicos que asistían a una charla de un prominente líder conservador.

Estando todavía en Washington, el viernes 25 de enero ella pudo ver a cientos de miles de jóvenes católicos desfilando en la Marcha por la Vida, venidos de todos los Estados norteamericanos para protestar en el 40º aniversario de la fraudulenta sentencia "Roe vs. Wade", que liberó la práctica del aborto en el país.

Bastante impresionada, ese mismo día McGuire escribió en su columna del Washington Post, en tono solemne: "Señoras y señores, les anuncio el gran despertar católico".

Y explicó: "el «gran despertar católico» es el renacer de la ortodoxia católica entre los jóvenes en la Iglesia Católica".

lunes, 4 de febrero de 2013

Historia y New Age: la epidemia Da Vinci - Manuel Alejandro Rodríguez de la Peña

Historia y New Age: la epidemia Da Vinci
Manuel Alejandro Rodríguez de la Peña


Numerosos expertos han catalogado el fenómeno espiritual post-moderno de la llamada New Age (Nueva Era) como una "religiosidad de supermercado", es decir, una religiosidad sincrética en la que funciona algo tan actual como el "hágalo usted mismo". Cada creyente se fabrica una religión a su medida personal, rechazando aquello que le causa disgusto o intuye que le va a suponer un esfuerzo o sacrificio y abrazando los aspectos más placenteros y consoladores de cada religión. Es ésta una religiosidad emocional y panteísta en la que el denominador común es el rechazo de toda autoridad, magisterio y tradición. Las sectas y movimientos de la Nueva Era se esfuerzan en halagar al posible "cliente" con promesas de felicidad y listas de "derechos" de los hijos de Dios: ningún deber para con el Altísimo no sea que se asusten.

En mi condición de historiador asisto en los últimos años, cabe decir que estupefacto, a la extensión exitosa y vertiginosa del virus New Age al campo de la Historia, en concreto de la divulgación histórica novelada. Este virus presenta los mismos síntomas en el ámbito de la Historia que en el de la espiritualidad. Podríamos decir que es una "Historia de supermercado" en la que el pseudo-historiador o novelista de turno pica de aquí y allá algunos aspectos históricos y los entremezcla sin criterio en un totum revolutum en el que el lector no precavido no advierte la diferencia entre la historia y la ficción.

Al igual que sucede con la religiosidad New Age, la pseudo-historia New Age se queda con aquellos aspectos más morbosos/misteriosos de la Historia científica para mezclarlos arbitrariamente con fantasías e invenciones sin preocuparse lo más mínimo de "cosas" tales como el rigor, las fuentes documentales, la coherencia o la contextualización. Ni que decir tiene que esa otra cosa llamada "verdad" les trae al pairo. De hecho, cabría decir que esta forma de hacer historia es un retroceso a algo que creíamos superado con Sócrates: el mito.

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