jueves, 7 de febrero de 2013

Estados Unidos: los jóvenes y el "gran despertar católico"

Estados Unidos: los jóvenes y el "gran despertar católico"
Luis Dufaur


"Somos la Generación Pro Vida"


La joven columnista Ashley McGuire, del The Washington Post, comparte un descubrimiento personal que la dejó bastante pensativa, en un artículo sugestivamente titulado "La nueva (antigua) Iglesia Católica".

Convertida del protestantismo, el día de la Santísima Trinidad de 2012, Ashley asistió a Misa en la catedral de su ciudad natal, Colorado Springs, considerada la "Meca Evangélica".

Se admiró de ver el templo repleto de matrimonios jóvenes, con muchos hijos. Eran en su mayoría hispanos, a quienes se suele presentar como izquierdistas identificados con las propuestas demagógicas y anticatólicas del presidente Obama.

Oían atentos la prédica de un sacerdote joven, con perfil de mexicano, que les amonestaba sobre la necesidad de practicar seriamente la moral tradicional en la vida familiar.

Algún tiempo después la periodista, que también es editora de www.altcatholicah.com, viajó a Washington. Allí visitó el Catholic Information Center, y quedó nuevamente sorprendida al ver el auditorio lleno de jóvenes católicos que asistían a una charla de un prominente líder conservador.

Estando todavía en Washington, el viernes 25 de enero ella pudo ver a cientos de miles de jóvenes católicos desfilando en la Marcha por la Vida, venidos de todos los Estados norteamericanos para protestar en el 40º aniversario de la fraudulenta sentencia "Roe vs. Wade", que liberó la práctica del aborto en el país.

Bastante impresionada, ese mismo día McGuire escribió en su columna del Washington Post, en tono solemne: "Señoras y señores, les anuncio el gran despertar católico".

Y explicó: "el «gran despertar católico» es el renacer de la ortodoxia católica entre los jóvenes en la Iglesia Católica".


"Heredamos el infierno en la tierra"

Ella misma afirma estar influenciada por ese fenómeno. Y explica por qué.

Es que -sostiene- "mi generación de católicos (hombres y mujeres entre los 20 y 30 años) heredamos un tedio espiritual sofocante en la Iglesia, la cultura de la muerte, la promiscuidad sexual, la tristeza, el temor que nos obligaba a quedar encerrados dentro de casa".

"Nosotros nacimos en un mundo en que millones de bebés eran abortados cada año; donde incontables niños que no nacieron, están congelados en laboratorios para experimentos; donde se habla de que el "género" es una opción y que el matrimonio es amorfo y disoluble".

Ella resume: "Heredamos el infierno en la tierra". Posición bien diferente del optimismo ciego con que, 50 años atrás, tantos eclesiásticos progresistas dejaron de lado las enseñanzas tradicionales de la Iglesia para mimetizarse con el mundo laicista-relativista, en la ilusión de que éste se abriría a la Iglesia...

Ashley McGuire abandonó el protestantismo, como muchos otros, reconociendo que "la única institución del mundo que se mantuvo firme a través de los milenios en las más importantes cuestiones sociales" es la Iglesia Católica tradicional.

En cambio, agrega, muchos que nacieron católicos fueron criados en un ambiente de monjas rebeldes, de sacerdotes que subvertían la liturgia y se envolvían en escándalos de abuso sexual, de obispos blandos e indecisos, etc.

"Y entonces nos pareció que ya era demasiado", sentencia Ashley.

"En vez de lanzarnos en la cultura hedonista, nosotros nos detuvimos. Miramos a nuestro alrededor, y nos plantamos firmes" en la Verdad católica.

Parecía que el número de jóvenes como Ashley McGuire era pequeño, pero ellos tenían certeza de que las enseñanzas perennes de la Iglesia son las verdaderas, y hoy es innegable que están aumentando considerablemente en número.


Religiosos post-conciliares tiraron todo por la ventana. Los nuevos jóvenes quieren todo de vuelta

Por ejemplo, los institutos religiosos más conservadores reciben cada vez más jóvenes que buscan una vida religiosa como siempre fue.

McGuire refiere el testimonio que oyó del P. Thomas Joseph O.P., de la Casa de Estudios Dominicana de Washington D.C., quien confirmó sus impresiones: "Los jóvenes que ingresan hoy en el seminario - dijo el sacerdote - están rompiendo con una cultura laicista, y para afirmarse católicos toman una posición contra-cultural. Nuestra casa está recibiendo más vocaciones que en cualquier otro año desde 1960. Ellos están interesados en la restauración de las formas más tradicionales de la Fe y de la práctica católica, además de querer evangelizar a sus semejantes".

Entre las religiosas, Ashley recogió testimonios similares. La Hna. Mary Bendyna, directora ejecutiva del Georgetown University's Center for Applied Research in the Apostolate, observó que hoy, las jóvenes con vocación al claustro "son atraídas por un estilo de vida religiosa más tradicional, donde hay vida y oraciones en común, Misa oída en conjunto, Liturgia de las Horas. A ellas les gusta decir que la fidelidad a la Iglesia es algo importante. Y realmente ellas están buscando las comunidades que usan hábitos tradicionales".

Un estudio realizado por el mismo centro universitario mostró que las nuevas candidatas a religiosas aspiran a la fidelidad a la Iglesia, a la obediencia a la autoridad, y eligen las congregaciones en estas bases antiigualitarias y jerárquicas.

Precisamente lo contrario de las monjas que en el período postconciliar echaron por la borda hábitos, autoridades, reglas y moral... y que ahora sufren las consecuencias.

McGuire cita al renombrado vaticanista "progresista" John Allen, quien reconoce que de todos los institutos afiliados a la Leadership Conference of Women Religious - que agrupa las religiosas progresistas en virtual rebelión contra Roma - sólo el 1% cuenta con más de diez novicias.

O sea, su contingente disminuye por falta de reemplazo; mientras que en sentido opuesto, casi el 30% de las congregaciones pertenecientes a la conservadora Conferencia de las Superioras Femeninas superan ese número y están en crecimiento.

Hasta el progresista National Catholic Reporter tuvo que admitir: "Para decirlo todo de una vez, la futura generación de religiosos será más tradicional".


"Nosotros somos el futuro. Y estamos ardiendo de entusiasmo por Jesucristo y por su Iglesia"

Ashley agrega que los jóvenes hoy no solamente asisten más a la Misa, sino que cada vez más prefieren el rito tradicional.

Por ejemplo, la ya citada Universidad de Georgetown, en el corazón de la capital americana, perteneciente a los jesuitas y conocidamente progresista, debió ceder a la presión estudiantil y acogió nuevamente la Misa en latín, con cantos gregorianos, sacerdotes vueltos para Dios y los asistentes practicando sus devociones marcadas por la reverencia y por la humildad.

En resumen, explica Ashley: "nosotros queremos menos Kumbayá [canto rítmico afro pentecostal] y más Panis Angelicus".

Los jóvenes también se adhieren más a las enseñanzas morales de la Iglesia en cuestiones como control de la natalidad, aborto y matrimonio, y quieren obedecer a las normas de antes.

Por ejemplo un estudio encomendado por el Centro de Ética y Políticas Públicas - EPPC, revela que el número de mujeres católicas jóvenes de edades entre los 18 y los 34 años que aceptan plenamente la enseñanza moral de la Iglesia en materia de natalidad, es el doble que el de las generaciones anteriores.

Al mismo tiempo, se intensifica la resistencia de los jóvenes católicos norteamericanos a las presiones para forzarlos a aceptar leyes contrarias a sus creencias, como las que les obligarían a pagar planes de salud que financian anticonceptivos o la adopción de niños por parejas homosexuales.

Tal vez, dice Ashley McGuire, los promotores de tales leyes imaginasen que los católicos más jóvenes, tal como la generación precedente infectada de mentalidad permisiva, no opondrían resistencia. Se engañaron: los nuevos laicos y religiosos católicos desafían esa ofensiva legal, y su firmeza "sugiere que la guerra cultural está lejos de haber terminado".

Quien vio la impresionante multitud desfilando en la Marcha por la Vida -concluye la articulista- habrá podido observar que aquella juventud en el fondo decía: "Tomen nota. Somos el futuro. Y estamos ardiendo de entusiasmo por Jesucristo y por su Iglesia".



Fuentes: 





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