jueves, 25 de marzo de 2010

No existe oposición entre ciencia y fe, recuerda el Papa Benedicto XVI

No existe oposición entre ciencia y fe,
recuerda el Papa Benedicto XVI


VATICANO, 24 Mar. 10 (ACI).- En la Audiencia General de este miércoles, el Papa Benedicto XVI habló sobre San Alberto Magno, "uno de los más grandes maestros de la teología escolástica" cuya enseñanza permanece actual hoy en día y testigo ejemplar de que no existe oposición entre fe y ciencia, sino que ambas se complementan para llegar a la verdad.

El Santo Padre recordó que el santo nació en Alemania a comienzos del siglo XIII, y se dedicó al estudio de las " 'artes liberales': gramática, retórica, dialéctica, aritmética, geometría, astronomía y música, es decir, de la cultura general, mostrando aquel típico interés por las ciencias naturales, que se convertiría pronto en el campo favorito de su especialización".

Entró en la Orden de los Predicadores y tras la ordenación sacerdotal pudo perfeccionar el estudio de la teología en la universidad más célebre de la época, la de París. De esta ciudad le acompañó a Colonia Santo Tomás de Aquino. Por sus dotes, el Papa Alejandro IV quiso valerse de los consejos teológicos de San Alberto y después lo nombró Obispo de Ratisbona.

San Alberto, dijo el Papa, contribuyó al "desarrollo del segundo Concilio de Lyon, en 1274, convocado por el Papa Gregorio X para promover la unión entre la Iglesia latina y la griega, tras la separación por el gran cisma de Oriente de 1054; aclaró el pensamiento de Tomás de Aquino, que había sido objeto de observaciones e incluso de condenas totalmente injustificadas".

El santo alemán murió en Colonia en 1280 y el Papa Pío XI lo canonizó y proclamó doctor de la Iglesia en 1931. "Fue sin duda un reconocimiento apropiado a este gran hombre de Dios y distinguido erudito, no sólo de las verdades de fe, sino de muchas otras áreas del conocimiento". Por eso, "el Papa Pío XII lo nombró patrono de las ciencias naturales y también es conocido como 'Doctor Universalis', debido a la amplitud de sus intereses y conocimientos".

Benedicto XVI subrayó que San Alberto "muestra ante todo que no existe oposición entre fe y ciencia; nos recuerda que hay amistad entre ciencia y fe, y que los hombres de ciencia pueden recorrer, a través de su vocación en el estudio de la naturaleza, un verdadero y fascinante camino de santidad".

"Alberto Magno abrió la puerta a la recepción completa de la filosofía de Aristóteles en la filosofía y teología medieval, una recepción que elaboró en modo definitivo posteriormente Santo Tomás de Aquino. La acogida de una filosofía, por decir así, pagana, precristiana, fue una revolución cultural en aquel tiempo. Sin embargo, muchos pensadores cristianos temían la filosofía aristotélica, sobre todo porque en la manera en que había sido interpretada podía parecer 'del todo inconciliable con la fe cristiana'. Se planteaba un dilema: ¿fe y razón están en contraste?".

El Papa resaltó que "uno de los grandes méritos de San Alberto fue estudiar con rigor científico las obras de Aristóteles, convencido de que todo lo que realmente es racional es compatible con la fe revelada y las Sagradas Escrituras".

"San Alberto fue capaz de comunicar estos conceptos en modo sencillo y comprensible. Auténtico hijo de Santo Domingo, predicaba con agrado al pueblo de Dios, que era conquistado por su palabra y el ejemplo de su vida".

El Papa concluyó pidiendo a Dios que "nunca falten en la santa Iglesia teólogos doctos, piadosos y sabios como San Alberto Magno y que ayude a cada uno de nosotros a hacer propia la 'fórmula de la santidad' que siguió en su vida: 'Querer todo lo que quiero para la gloria de Dios, como Dios quiere para su gloria todo lo que Él quiere', es decir, conformarse siempre a la voluntad de Dios para querer y hacer todo solo y siempre para su gloria y nuestra salvación y la salvación del mundo".



martes, 23 de marzo de 2010

Secreto de apostolado universitario es amistad sincera, dice Cardenal Rouco

Secreto de apostolado universitario es amistad sincera,
dice Cardenal Rouco


MADRID, 22 Mar. 10 (ACI).- El Arzobispo de Madrid (España), Cardenal Antonio María Rouco Varela, señaló a los jóvenes universitarios de la capital que el secreto del apostolado universitario es ofrecer una "amistad desinteresada, lo que implica un interés por todo lo que les pasa. Ahí es donde se engancha, hay que empezar a hablar de Dios de una manera sencilla, natural y sincera".

Según señala la Oficina de Prensa de la Jornada Mundial de la Juventud 2011 (JMJ), el Purpurado hizo esta afirmación en un encuentro con universitarios reunidos en la Catedral de la Almudena (Madrid) con ocasión de la peregrinación de la Cruz y el Icono de la JMJ por las distintas universidades de la capital española.

"Los jóvenes deben ser amigos de sus amigos, al margen de si están más o menos distanciados de Dios: Los verdaderos amigos están disponibles, sobre todo, en los momentos de dificultad. Hay que hablarles del amor como una experiencia verdadera, algo que se ha vivido y que se ofrece a los demás", dijo el Cardenal.

Asimismo, el Cardenal Rouco señaló a los jóvenes que es necesario "trabajar en un buen discurso intelectual. La formación en los universitarios católicos es un aspecto fundamental debido a que el trabajo de la universidad es eminentemente intelectual y hay que acercarse a los jóvenes de la misma manera, con un discurso racional".

Finalmente, tras advertir que la fe "es un don que hemos de pedir a Dios, pero siempre viene acompañado de un hambre que busca la verdad con el esfuerzo de la inteligencia", el Purpurado invitó a los jóvenes a presentar la Iglesia siendo "objetivos y rigurosos con los hechos, para romper las medias verdades y las falsedades" que la rodean.

La Cruz y el Icono de la JMJ comenzaron su recorrido por las universidades de Madrid el pasado 15 de marzo. Villanueva, Francisco de Vitoria y Comillas serán las próximas etapas de este recorrido universitario, que concluirá este jueves 25 de marzo.



Verástegui en Paraguay anima a seguir defendiendo la vida contra el aborto

Verástegui en Paraguay anima a seguir defendiendo la vida contra el aborto


ASUNCIÓN, 22 Mar. 10 (ACI).- El reconocido actor mexicano y productor de la película "Bella", Eduardo Verástegui, visitó el país de Paraguay y sostuvo una reunión con los parlamentarios en la que manifestó su satisfacción "porque es uno de los países que no han aprobado la ley del aborto".

La visita se realizó por invitación del Instituto Tomás Moro de la Universidad Católica Nuestra Señora de la Asunción que entregó al actor "el premio Tomás Moro por su clara postura en defensa de la vida y la familia, con mucha fuerza y coraje; en especial con la realización de la película 'Bella', que testimonia ante el mundo la defensa de la vida humana".

Durante su estadía, Verástegui fue recibido por el presidente de la Cámara de Diputados de Paraguay, Ariel Oviedo y sostuvo una reunión con los parlamentarios quienes expresaron "su adhesión a la defensa de la vida, con leyes justas que promuevan y defiendan la dignidad de las personas".

Asimismo, el actor mexicano tuvo un encuentro al que asistieron el Arzobispo de Asunción, Mons. Eustaquio Pastor Cuquejo, y el Nuncio Apostólico en el país, Mons. Eliseo Antonio Ariotti en el que recordó que "hace décadas los Oscar se concedían sobre todo a grandes películas con valores religiosos y morales. Ahora Hollywood debe ser recuperado para Cristo".

De igual manera, el actor y productor mexicano visitó la Casa Rosa María que acoge a niñas embarazadas prestándoles ayuda psicológica, médica y espiritual hasta el nacimiento de sus bebés y tuvo un encuentro con cerca de 3 mil jóvenes en el polideportivo San Cristóbal ante los que se puso de rodillas para pedir "perdón a todas las mujeres presentes por cuanto los hombres las han lastimado, también cada vez que las consideran objetos".

Cabe señalar que entre los galardonados de las pasadas ediciones del Premio Tomás Moro destacan Juan Pablo II, la fundadora del movimiento católico de los Focolares, Chiara Lubich, y el sacerdote católico Luigi Giussani, fundador del movimiento Comunión y Liberación.





jueves, 18 de marzo de 2010

Fe y Ciencia para llegar a la Verdad de Dios Amor - Benedicto XVI

Fe y Ciencia para llegar a la Verdad de Dios Amor
Benedicto XVI


El Santo Padre se refirió, en esta Catequesis, a algunos aspectos de la Doctrina de San Buenaventura de Bagnoregio, Doctor de la Iglesia [III].


VATICANO, 17 Mar. 10 (ACI).- En la Audiencia General de hoy miércoles, celebrada en la Plaza de San Pedro, Benedicto XVI prosiguió su Catequesis sobre San Buenaventura de Bagnoregio y Santo Tomás de Aquino. Ambos, explicó, son un claro ejemplo de cómo se puede usar la fe y la razón, la fe y la ciencia para llegar a la Verdad, al conocimiento de Dios Amor.

El Santo Padre señaló que "ambos escrutaron los misterios de la Revelación, valorizando los recursos de la razón humana, ese fecundo diálogo entre fe y razón que caracteriza al Medioevo Cristiano, época de gran vivacidad intelectual, además de fe y renovación eclesial".

San Buenaventura, Franciscano, y Tomás, Dominico, pertenecían a las Órdenes Mendicantes, que "con su frescura espiritual renovaron en el siglo XIII la Iglesia entera y atrajeron a tantos seguidores". Y "ambos se preguntaban si la Teología era una ciencia práctica o teórica, especulativa".

"La conclusión de Santo Tomás es que la Teología es teórica porque quiere conocer a Dios cada vez más y es práctica porque trata de orientar nuestra vida hacia el bien. Pero hay un primado del conocimiento: sobre todo debemos conocer a Dios para actuar después como Dios establece. Esta primacía del conocimiento frente a la praxis es significativa para la orientación fundamental de Santo Tomás".

San Buenaventura, "amplía la alternativa entre teórica (primacía del conocimiento) y práctica (primado de la praxis), añadiendo un tercera actitud que llama sapiencial y afirmando que la sapiencia abraza ambos aspectos" porque "busca la contemplación, como la forma más elevada de conocimiento y su intención es sobre todo la de convertirnos al bien. Para San Buenaventura es esencial el primado del amor".

lunes, 15 de marzo de 2010

Confesores no son psicoanalistas y confesión debe ayudar a asumir responsabilidades

Confesores no son psicoanalistas y confesión debe ayudar a asumir responsabilidades


ROMA, 12 Mar. 10 (ACI).- En el marco del curso anual sobre Fuero Interno realizado por la Penitenciaría Apostólica del Vaticano hasta el 12 de marzo, el P. Giovanni Colombo, consultor de este dicasterio, explicó que los sacerdotes deben ayudar a los matrimonios en crisis administrando la confesión identificándose con Jesús, médico del alma, y evitando aplicar elementos del psicoanálisis que no hacen parte del sacramento.

Según informa L'Osservatore Romano, el P. Colombo, de los oblatos de María Inmaculada, explica que el confesor no es un psicoterapeuta y que la confesión es "una relación de ayuda para ofrecer los instrumentos, los conocimientos y las motivaciones necesarias para que los fieles puedan comprender el sentido del pecado y asumir su propia responsabilidad de cristianos adultos".

Tras explicar que los sacerdotes deben ayudar a las parejas también con la pastoral familiar, el P. Colombo, explicó que en la confesión todo presbítero debe "acoger al penitente con la actitud misericordiosa de Jesús", ayudarlo a comprender el sentido de la vida, su libertad y responsabilidad, compartiendo esta última con su cónyuge.

Se trata, explica, de ayudar a las personas a renovar la propia vida a la luz de la fe para que puedan caminar hacia la santidad.

Para el presbítero, la tarea del confesor está en "llevar a las personas allí donde se encuentran hacia un camino de crecimiento moral y espiritual y hacia la madurez", acogiendo a cada uno "en la totalidad de sus recursos y de sus límites".

Tras advertir que las técnicas psicoanalíticas son "absolutamente extrañas" a la confesión, el P. Colombo explica que es necesario tener en cuenta algunas características de la sociedad actual para poder ayudar a los matrimonios en crisis, como la disgregación de los valores fundamentales como la razón y la fe, el amor y la familia, la dignidad y la responsabilidad que derivan del bautismo.

Esta pérdida de valores, afirma, genera en la pareja el sentido de la soledad, conflictualidad, incomunicabilidad y resentimiento, así como falta de madurez, individualismo narcisista, entre otros males, que deben tenerse en cuenta a la hora de ayudar a un matrimonio en crisis.



jueves, 11 de marzo de 2010

Solo hay una Iglesia y un Evangelio porque Cristo es uno en la Historia - Benedicto XVI

Solo hay una Iglesia y un Evangelio porque Cristo es uno en la Historia
Benedicto XVI


El Santo Padre se refirió, en esta Catequesis, a una parte de la obra Literaria y de la Doctrina de San Buenaventura de Bagnoregio, Doctor de la Iglesia [II].


VATICANO, 10 Mar. 10 (ACI).- En la Audiencia General de este miércoles, celebrada en el Aula Pablo VI, el Papa Benedicto XVI se refirió a la obra literaria de San Buenaventura, quien explica que Jesucristo es la última palabra de Dios, no hay otro Evangelio además del existente y "no hay que esperar otra Iglesia". El Pontífice resaltó que "la unicidad de Cristo garantiza también novedad y renovación en el futuro".

En su Catequesis el Pontífice señaló que San Buenaventura "interpretó auténtica y fielmente la figura de San Francisco de Asís", dijo el Santo Padre. Reaccionó frente a la corriente espiritualista de la Orden Franciscana, que se apoyaba en las ideas del Abad Joaquín de Fiore. Este grupo sostenía que "con San Francisco se había inaugurado la fase final de la historia" y que había que esperar la nueva Iglesia del Espíritu Santo, "ya no ligada a las antiguas estructuras de la Iglesia jerárquica".

Este problema, lo afronta Buenaventura en su última obra: «Hexaëmeron». El Santo afirma que "Dios es uno para toda la historia; la historia es única, aunque es un camino; un camino de progreso. Jesucristo es la última palabra de Dios, y no hay otro Evangelio, no hay que esperar otra Iglesia. Por eso, también la Orden Franciscana se debe insertar en esta Iglesia, en su fe, en su ordenamiento jerárquico".

"Esto no significa que la Iglesia sea inmóvil, fija en el pasado y no pueda haber novedad en ella". San Buenaventura, con la expresión "las obras de Cristo no cesan, sino que progresan", precisa claramente la idea del progreso y explica que "la riqueza de la Palabra de Cristo es inagotable y que también en las nuevas generaciones pueden aparecer nuevas luces. La unicidad de Cristo garantiza también novedad y renovación en el futuro".

El Papa subrayó que "también hoy existen visiones según las cuales toda la historia de la Iglesia en el segundo milenio sería un declive permanente. Algunos ven el declive ya justo después del Nuevo Testamento. ¿Qué sería de la Iglesia sin la nueva espiritualidad de los cistercienses, franciscanos y dominicos, sin la espiritualidad de Santa Teresa de Ávila y de San Juan de la Cruz?". San Buenaventura "nos enseña la apertura a los nuevos carismas dados por Cristo, en el Espíritu Santo, a su Iglesia".

El Papa Benedicto XVI se refirió luego al Concilio Vaticano II. Después de este gran acontecimiento eclesial "algunos estaban convencidos de que todo es nuevo, de que existe otra Iglesia, que la Iglesia pre-conciliar había terminado, y que habría otra, totalmente diversa, un utopismo anárquico. Pero gracias a Dios, los timoneles sabios de la barca de Cristo, los Papas Pablo VI y Juan Pablo II, defendieron por un lado la novedad del Concilio, y al mismo tiempo, la unicidad y la continuidad de la Iglesia, que es siempre Iglesia de pecadores y siempre lugar de gracia".

lunes, 8 de marzo de 2010

Acción y Contemplación para Ser como Cristo - Benedicto XVI

Acción y Contemplación para Ser como Cristo
Benedicto XVI


El Santo Padre se refirió, en esta Catequesis, a la Vida y Personalidad de San Buenaventura de Bagnoregio, Doctor de la Iglesia [I].


VATICANO, 03 Mar. 10 (ACI).- En la Catequesis de la Audiencia General de este miércoles, el Papa Benedicto XVI habló sobre San Buenaventura, una figura especialmente grata a él por los estudios que hizo en su juventud. De él, dijo el Santo Padre, se puede aprender la necesaria combinación entre Acción y Contemplación para Encarnar el Evangelio y Ser como Cristo.

El Papa explicó que Buenaventura nació hacia el año 1217 en la ciudad italiana de Bagnoregio y murió en 1274, fue uno de los grandes personajes que contribuyó a la "armonía entre fe y cultura" en la Europa del siglo XIII. Era "hombre de acción y contemplación, de profunda piedad y prudencia en el gobierno".

Bautizado con el nombre de Juan da Fidanza, una grave enfermedad en su juventud lo llevó a las puertas de la muerte. Su madre lo encomendó a Francisco de Asís, canonizado pocos años antes y Juan sanó. Ese hecho marcará toda su vida. Durante su formación en París, donde estudiaría Teología, decidió ingresar en un Convento Franciscano, tomando el nombre de Buenaventura. En los primeros años de vida religiosa destacó por su conocimiento de la Sagrada Escritura, de las Sentencias de Pedro Lombardo y de los más grandes Teólogos de su época.

"La perfección Evangélica" es la respuesta de Buenaventura a la polémica desatada contra las Órdenes Menores, de las que se ponía en entredicho el derecho a enseñar en las Universidades e incluso la autenticidad de su Vida Consagrada. En ese texto, el Santo demuestra "como las Órdenes Menores, especialmente los Frailes Menores, practicando los votos de pobreza, castidad y obediencia, seguían los consejos del mismo Evangelio", explicó el Santo Padre.

"Más allá de aquellas circunstancias históricas, la enseñanza de Buenaventura en su obra y su vida es siempre actual", resaltó el Santo Padre.

martes, 2 de marzo de 2010

Intelectual católico explica por qué la educación requiere restricciones

Intelectual católico explica por qué la educación requiere restricciones


ROMA, 01 Mar. 10 (ACI).- Rocco Buttiglione es un prestigioso intelectual católico que en el año 2004 fue discriminado por su fe para un cargo en la Unión Europea. Ahora escribe un artículo en L’Osservatore Romano en el que explica que la educación de niños y jóvenes exige una serie de restricciones, así como la formación en la libertad para buscar la verdad, y una correcta ascesis que vaya de la mano con la experiencia de la autoridad.

En el texto titulado "Sin prohibiciones no hay libertad", el también miembro de la Pontificia Academia de las Ciencias Sociales señala que en el centro del debate sobre la "emergencia educativa" debe tenerse en cuenta una cita del Papa Benedicto XVI en la que señala que "la educación bien lograda es la formación en el recto uso de la libertad".

Para explicar esto, Buttiglione advierte primeramente que una primera etapa en esta educación es extirpar de la mente un prejuicio corriente: "que para educar en la libertad basta con eliminar todo vínculo y abandonar a los jóvenes al simple desarrollo natural de sus pasiones". Esto, explica, es el "pròton psèudos" (el ‘error originario’) de la pedagogía moderna.

Tras explicar que esta manera de ver las cosas ignora la tendencia al mal, a la concupiscencia introducida en el hombre por el pecado original que también hiere su voluntad, el intelectual señala que "la pedagogía emancipadora y permisiva de nuestro tiempo ha ignorado voluntariamente esta estructura antropológica del ser humano. La intención era realizar un hombre liberado y los resultados están demasiado lejos de las promesas iniciales".

Tras resaltar que "la libertad del hombre no es la libertad del instinto" y que solo a partir del "verdadero bien de la persona es posible seleccionar, ordenar y organizar las estructuras interiores de un ser humano inteligente y libre", Buttiglione asegura que para encontrar la libertad es necesario "subordinar el deseo inmediato al juicio de la razón. Debemos seleccionar entre los muchos deseos algunos que queremos realizar verdaderamente y concentrar en ellos la energía de la vida que se llama trabajo".

El intelectual advierte luego sobre una tendencia actual que busca colocar a la espontaneidad como un ídolo y explica la necesidad de adherirse "verdaderamente al bien para buscar la verdad".

Para lograr esto, prosigue, son necesarios dos factores fundamentales en el proceso educativo "que hoy son sistemáticamente ignorados": la ascesis y la experiencia de la autoridad.

La ascesis, explica Buttiglione, "es la capacidad de decir que no, de resistir a la violencia con la que el impulso exige ser satisfecho inmediatamente sin una reflexión que se pregunte sobre el hecho de que si eso corresponde a la verdad o al verdadero bien de la persona. El permisivismo contemporáneo ha difamado la ascesis identificándola con la ‘represión’. La ascesis implica ciertamente la fuerza de reprimir pero implica también la capacidad de dar a la energía proveniente del instinto una nueva forma, correspondiente a la verdad de la persona. Sin ascesis no hay educación de la persona".

Al hablar luego de la experiencia de la autoridad, el experto católico indica que ésta es "la presencia del valor en una persona que da testimonio de él, lo hace directa y fácilmente perceptible para los otros. La autoridad es la guía en el camino hacia la experiencia del valor. Sin ascesis y sin autoridad no hay experiencia educativa. La autoridad transmite la experiencia de los valores para que ésta pueda probarse en la vida del discípulo. El discípulo no repetirá servilmente esta experiencia así como se realiza en la vida del maestro sino que la confrontará con su experiencia propia y la filtrará a través de ella reviviéndola y haciéndola propia".

Buttiglione denuncia luego que "la sociedad permisiva ofrece al joven muchas modalidades de satisfacción inmediata del propio instinto pero de este modo hace más difícil la formación de una personalidad libre, capaz de establecer una relación adecuada con la verdad y hacer de tal relación la guía de la propia construcción social. La educación ‘tradicional’ invitaba a luchar por controlar las propias pasiones, a buscar la verdad, a orientar las pasiones según la verdad y hacia la verdad".

Con la promoción social de la "obediencia" a las propias pasiones, explica el experto católico, se impide "que se forme una personalidad responsable y libre, para crear una masa libremente manipulable por parte de quien detenta el poder. Éste es el problema de la educación de nuestro tiempo".

"El punto de llegada de buena parte de las modernas tendencias ‘deconstruccionistas’ es la deconstrucción del yo y la abolición de la personalidad consciente. Para reconstruir la educación es necesario volver a comenzar a partir de testimonios autorizados –¿no deberían ser los primeros en esto los padres y los educadores?– que sean capaces de indicar sin ambigüedad el recorrido de una ascesis que permita ser capaces de la verdad, que permita avanzar en el camino de su búsqueda", concluye.




lunes, 1 de marzo de 2010

Obispos de España: Abolir cuanto antes ley del aborto

Obispos de España: Abolir cuanto antes ley del aborto


MADRID, 25 Feb. 10 (ACI/Europa Press).- El Secretario General de la Conferencia Episcopal Española (CEE) y Obispo Auxiliar de Madrid, Mons. Juan Antonio Martínez Camino, pidió que la nueva ley del aborto "Ley de Salud Sexual y Reproductiva e Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE)", que fue aprobada definitivamente en el Senado, sea "abolida cuanto antes".

Asimismo, señaló que la Iglesia "da la bienvenida" y "va a apoyar" cualquier movilización en favor de la vida y contra esta ley como las que se van a celebrar el próximo 7 de marzo en Madrid y Bilbao. "Cada vez hay más conciencia social", agregó.

"Todo lo que se haga para mantener la conciencia de lo que está en juego, que es el derecho a la vida de los inocentes y débiles que van a nacer es bienvenido hágalo quien lo haga", agregó. Así, añadió que la Iglesia "va a seguir dando voz a los que no tienen voz, y va a apoyar y dar la bienvenida a todos los movimientos que van en esta dirección".

Preguntado sobre si la firma de Su Majestad el Rey en la ley provocaría que el monarca no pudiese comulgar, doctrina que sí se aplicaría a los políticos que den su voto a la ley, Mons. Martínez Camino señaló que la situación del Rey es "única" y, por ello, "tiene consideraciones diversas". "No es el mismo acto; el del Rey es único y muy distinto al de un político que da su voto a esta ley pudiendo no darlo", agregó.

Así, recalcó que la Conferencia Episcopal no tiene un juicio sobre el acto del monarca y reiteró que "es distinto y con una cualificación moral distinta a la de los parlamentarios que dan su sí o su no a una ley".

Sobre la ley, dijo que es "un grave retroceso en la protección del derecho inviolable a la vida" y que "deja a la mujer sola". Con todo, calificó al aborto como "drama y crimen" y anunció que el próximo 25 de marzo la Iglesia va a realizar una campaña para concienciar a la sociedad.

"No ayuda a la mujer a llevar adelante su maternidad, sino que la deja sola ante sus dificultades", denunció, al tiempo que lamentó "la instrumentalización del sistema educativo y las restricciones a la objeción de conciencia de los profesionales". En este sentido, señaló que la Iglesia "no dejará sola a las mujeres". "Encontrarán en la comunidad católica el hogar de la misericordia y el consuelo", añadió.


Instrumentaliza la educación

Según Mons. Martínez Camino, uno de los aspectos "más preocupantes" de la nueva ley es "la instrumentalización de la educación al servicio de la ideología abortista". "La educación encaminada al oscurecimiento de la conciencia acerca del derecho inviolable a la vida de los que van a nacer", dijo, al tiempo que calificó esta realidad de "triste perspectiva".

Así, tras decir que el aborto "es un drama que clama al cielo", recalcó "la voluntad de la Iglesia de seguir defendiendo el derecho de los que van a nacer y ofrecer alternativas al crimen del aborto".

 
 

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