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martes, 15 de marzo de 2011

Sacerdotes no deben predicar cristianismo "a la carta", dice el Papa

Sacerdotes no deben predicar cristianismo "a la carta", dice el Papa


VATICANO, 10 Mar. 11 (ACI/EWTN Noticias).- En su tradicional encuentro al inicio de la Cuaresma con los párrocos de la diócesis de Roma (Italia) de la cual es Obispo, el Papa Benedicto XVI afirmó esta mañana que un sacerdote no debe predicar "un cristianismo a la carta, según los propios gustos".

En la lectio divina con los sacerdotes acompañados por el Vicario para la diócesis de Roma, Cardenal Agostino Vallini, en el Aula de la Bendición en el Vaticano, el Santo Padre explicó que un presbítero no debe predicar el Evangelio "según las propias ideas preferidas, según las propias ideas teológicas".

El sacerdote, precisó el Papa, "no está exento de anunciar toda, toda la voluntad de Dios, incluso la voluntad incómoda, también en temas que personalmente no gusten tanto".

miércoles, 30 de junio de 2010

El Papa recuerda a San Pedro y San Pablo como cimientos de la Iglesia

El Papa recuerda a San Pedro y San Pablo como cimientos de la Iglesia


VATICANO, 29 Jun. 10 (ACI).- El Papa Benedicto XVI recordó este mediodía que los santos apóstoles Pedro y Pablo, cuya solemnidad se celebra hoy, son los cimientos de la Iglesia y pidió que su testimonio ilumine a todos los creyentes.

Al presidir el rezo del Ángelus, el Pontífice afirmó que "hoy la Iglesia de Roma celebra sus raíces sagradas, la celebración de los apóstoles Pedro y Pablo, cuyas reliquias se conservan en las dos basílicas dedicadas a ellos" y la liturgia recuerda la profesión de fe de Pedro a Jesús: "Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente".

El Santo Padre evocó a San Pedro - humilde pescador de Galilea, roca de fe y de amor, sobre la cual Jesús edificó su Iglesia – y a Pablo - cuyo bimilenario de nacimiento acabamos de celebrar - y aquel que con la Gracia divina difundió el Evangelio, sembrando la Palabra de verdad y de salvación entre los pueblos paganos.

Benedicto XVI aseguró que "los dos santos patronos de Roma, a pesar de recibir muchos regalos de Dios y diferentes misiones, son el fundamento de la Iglesia una, santa, católica y apostólica".

El Papa explicó que el palio entregado a los 38 arzobispos metropolitanos esta mañana en la basílica de San Pedro, "simboliza la comunión con el Obispo de Roma, en la misión de apacentar el rebaño con el amor de Cristo".

El Santo Padre también agradeció "a la Delegación del Patriarcado Ecuménico de Constantinopla, que refleja el vínculo espiritual entre la Iglesia de Roma y la Iglesia de Constantinopla".

Finalmente, pidió que "el ejemplo de los apóstoles Pedro y Pablo ilumine las mentes y encienda en los corazones de los creyentes el santo deseo de hacer la voluntad de Dios, y que la Iglesia peregrina en la tierra sea siempre fiel a su Señor. Miren con confianza a la Virgen María, Reina de los Apóstoles, que desde el cielo guía y apoya el viaje del pueblo de Dios".



jueves, 22 de abril de 2010

Jóvenes están llamados a descubrir belleza del amor de Dios, dice el Papa Benedicto

Jóvenes están llamados a descubrir belleza del amor de Dios, dice el Papa Benedicto


VATICANO, 21 Abr. 10 (ACI).- En la Audiencia General de este miércoles, celebrada en la Plaza de San Pedro, el Papa rememoró su reciente viaje apostólico a Malta, realizado el pasado fin de semana. Al recordar su intenso encuentro con los jóvenes señaló que están llamados, como San Pablo, "a descubrir como él la belleza del amor de Dios".

Al iniciar su discurso el Santo Padre señaló que la historia de Malta, cuyas raíces cristianas se remontan al naufragio de San Pablo en el año 60, "desde casi dos mil años es inseparable de la fe católica, que caracteriza su cultura y sus tradiciones: se dice que en Malta hay 365 iglesias, 'una para cada día del año', ¡un signo visible de esta fe profunda!".

Tras recordar que en la Gruta de San Pablo, en Rabat, participó en un momento intenso de oración, el Santo Padre subrayó que "desde la sucesiva permanencia de Pablo en Malta a causa del naufragio, nació una comunidad cristiana ferviente y sólida, que después de dos mil años sigue siendo fiel al Evangelio y se esfuerza por conjugarlo con los complejos problemas de nuestro tiempo".

"Esto, naturalmente, no es siempre fácil ni evidente, pero los ciudadanos de Malta saben encontrar en la visión cristiana de la vida las respuestas a los nuevos desafíos. Un signo de ello es, por ejemplo, el hecho de haber mantenido sólido el profundo respeto por la vida naciente y por la santidad del matrimonio, decidiendo no introducir el aborto y el divorcio en el ordenamiento jurídico del país".

El Papa Benedicto XVI señaló que después de la Misa ante la Iglesia de San Publio, donde los fieles "participaron con gran fervor", quiso encontrar "a algunas personas víctimas de abusos por parte de sacerdotes. Compartí con ellos el sufrimiento y conmovido, recé con ellos, asegurando la acción de la Iglesia".

Malta, continuó el Pontífice, "debido a su ubicación geográfica, no es una sociedad `aislada` del mundo", ya que "mantiene contactos con varios países y además, en muchas naciones hay sacerdotes malteses".

"La posición estratégica del pequeño archipiélago atraía obviamente la atención de las diversas potencias políticas y militares. Sin embargo, la vocación más profunda de Malta es la cristiana, es decir, ¡la vocación universal de la paz!. La famosa cruz de Malta nunca ha perdido su significado auténtico y perenne: ¡es el signo del amor y de la reconciliación y esta es la verdadera vocación de los pueblos que acogen y abrazan el mensaje cristiano!".

El Papa resaltó que Malta es "el centro de las rutas de la emigración", lo que conlleva "problemas complejos en el ámbito humanitario, político y jurídico que no tienen soluciones fáciles, pero que hay que buscar con perseverancia y tenacidad a través de la acción concertada a nivel internacional. Así se debe hacer en todas las naciones cuyos valores cristianos se hallan en las raíces de sus Cartas Constitucionales y de sus culturas".

El último acto de su viaje apostólico fue el encuentro con los jóvenes en el puerto de La Valletta. A ellos, el Santo Padre les recordó "la experiencia juvenil de San Pablo: una experiencia extraordinaria, única, y sin embargo capaz de hablar a las nuevas generaciones de todas las épocas, por la transformación radical seguida al encuentro con Cristo resucitado".

"Vi en los jóvenes de Malta a posibles herederos de la aventura espiritual de San Pablo, llamados a descubrir como él la belleza del amor de Dios, que se nos ha dado en Jesucristo; a abrazar el misterio de su Cruz; a vencer en las pruebas y tribulaciones, a no tener miedo de las 'tormentas' de la vida, y ni siquiera de los naufragios, porque el proyecto de amor de Dios es mayor que las tempestades y los naufragios".

Benedicto XVI concluyó pidiendo que "por intercesión del apóstol Pablo, de San Giorgio Preca, sacerdote, primer santo maltés, y de la Virgen María, que los fieles de Malta y Gozo veneran con tanta devoción, progresen siempre en la paz y en la prosperidad".

En su saludo en español, el Santo Padre se dirigió "en particular a los sacerdotes del curso de formación permanente del Pontificio Colegio Español en Roma, así como a los grupos venidos de España, México y otros países latinoamericanos. Muchas gracias".

Más del viaje del Papa Benedicto XVI a Malta:



miércoles, 23 de septiembre de 2009

San Pío de Pietrelcina - Semblanza

San Pío de Pietrelcina
Semblanza


Hoy, día de san Pío de Pietrelcina, rogamos al Señor que por su intercesión bendiga nuestra Fraternidad de Vida Nueva y, en este año sacerdotal, a todos los Ministros Ordenados de la Iglesia Católica.


En cuanto a mí, ¡Dios me libre de gloriarme si no es en la cruz de nuestro Señor Jesucristo” (Gal 6, 14).

Padre Pío de Pietrelcina, al igual que el apóstol Pablo, puso en la cumbre de su vida y de su apostolado la Cruz de su Señor como su fuerza, su sabiduría y su gloria. Inflamado de amor hacia Jesucristo, se conformó a Él por medio de la inmolación de sí mismo por la salvación del mundo. En el seguimiento y la imitación de Cristo Crucificado fue tan generoso y perfecto que hubiera podido decir “con Cristo estoy crucificado: y no vivo yo, sino que es Cristo quien vive en mí” (Gal 2, 19). Derramó sin parar los tesoros de la gracia que Dios le había concedido con especial generosidad a través de su ministerio, sirviendo a los hombres y mujeres que se acercaban a él, cada vez más numerosos, y engendrando una inmensa multitud de hijos e hijas espirituales.

Este dignísimo seguidor de San Francisco de Asís nació el 25 de mayo de 1887 en Pietrelcina, arquidiócesis de Benevento, hijo de Grazio Forgione y de María Giuseppa De Nunzio. Fue bautizado al día siguiente recibiendo el nombre de Francisco. A los 12 años recibió el Sacramento de la Confirmación y la Primera Comunión.

lunes, 16 de febrero de 2009

Fidelidad a la Gracia - P. Antonio Royo Marín

Fidelidad a la Gracia
P. Antonio Royo Marín, OP


Uno de los medios más importantes e indispensables para el adelantamiento espiritual es la fidelidad a la gracia, o sea, a las mociones interiores del Espíritu Santo que nos empuja a cada momento al bien.

Vamos a estudiar cuidadosamente esta fidelidad a la gracia, examinando su naturaleza, su importancia y necesidad, su eficacia santificadora y el modo de practicarla.

1. Naturaleza. – Prenotando. – La gracia actual. – Como fundamento indispensable para entender el verdadero alcance y significado de la fidelidad a la gracia es preciso tener en cuenta todo lo relativo a la naturaleza, necesidad, división, oficios y funciones de la gracia actual, que coincide precisamente con la inspiración del Espíritu Santo, a la que debe prestar el alma su fidelidad.

Examinemos ahora la naturaleza de la fidelidad a la gracia.

La fidelidad en general no es otra cosa que la lealtad, la cumplida adhesión, la observancia exacta de la fe que uno debe a otro. En el derecho feudal era la obligación que tenía el vasallo de presentarse a su señor y rendirle homenaje, quedándole sujeto y llamándose desde entonces hombre del señor X, o sea, tomando el nombre de su señor y quedando enteramente obligado a obedecerle. Todo esto tiene aplicación –y en grado máximo– tratándose de la fidelidad a la gracia, que no es, en fin de cuentas, más que la lealtad o docilidad en seguir las inspiraciones del Espíritu Santo en cualquier forma que se nos manifiesten.

Llamamos inspiraciones –dice San Francisco de Sales– a todos los atractivos, movimientos, reproches y remordimientos interiores, luces y conocimientos que Dios obra en nosotros, previniendo nuestro corazón con sus bendiciones (Sal. 20, 4), por su cuidado y amor paternal, a fin de despertarnos, excitarnos, empujarnos y atraernos a las santas virtudes, al amor celestial, a las buenas resoluciones; en una palabra, a todo cuanto nos encamina a nuestro bien eterno”.

De varias maneras se producen inspiraciones divinas. Los mismos pecadores las reciben, impulsándoles a la conversión; pero para el justo, en quien habita el Espíritu Santo, es perfectamente connatural el recibirlas a cada momento. El Espíritu Santo mediante ella ilumina nuestra mente para que podamos ver lo que hay que hacer y mueve nuestra voluntad para que podamos y queramos cumplirlo, según aquello del Apóstol: “Dios es el que obra en nosotros el querer y el obrar según su beneplácito” (Fil. 2,13).


martes, 2 de diciembre de 2008

Afectividad y Eucaristía - Fray Timothy Radcliffe, OP

Afectividad y Eucaristía
Fray Timothy Radcliffe, OP


Conferencia pronunciada en las XXXIV Jornadas Nacionales de Pastoral Juvenil y Vocacional organizadas por la CONFER. Para comprender la gravedad de todo lo que está en juego en la enseñanza de este sacerdote, por favor leer el artículo de Mª Virginia Olivera de Gristelli titulado "P. Timothy Radcliffe: apología de la homosexualidad desde la Eucaristía":

No estoy seguro del significado exacto de la palabra "afectividad" en español. En inglés "affectivity" implica no sólo la capacidad de amar, sino también nuestra forma de amar como seres sexuales, dotados de emociones, cuerpo y pasiones. En el cristianismo hablamos mucho sobre el amor, pero tenemos que amar como las personas que somos, sexuales, llenos de deseos, de fuertes emociones y de la necesidad de tocar y estar cerca del otro.

Es extraño que no se nos dé bien hablar de esto, porque el cristianismo es la más corporal de las religiones. Creemos que Dios creó estos cuerpos y dijo que eran muy buenos. Dios se hizo corporal en medio de nosotros, un ser humano como nosotros. Jesús nos dio el sacramento de su cuerpo y prometió la resurrección de nuestros cuerpos. Así pues deberíamos sentirnos en casa en nuestra naturaleza corporal, apasionada… ¡y cómodos al hablar de afectividad! Pero a menudo cuando la Iglesia habla de esto, la gente no queda convencida. ¡No tenemos demasiada autoridad cuando hablamos de sexo! Quizás Dios se encarnó en Jesucristo pero nosotros todavía estamos aprendiendo a encarnarnos en nuestros propios cuerpos. ¡Tenemos que bajar de las nubes!

En una ocasión en que San Juan Crisóstomo estaba predicando sobre sexo notó que algunos se estaban ruborizando y se indignó: "¿Por qué os avergonzáis? ¿Es que esto no es puro? Os estáis comportando como herejes" [1]. Pensar que el sexo es repulsivo es un fracaso de la auténtica castidad y, según nada menos que Santo Tomás de Aquino, ¡un defecto moral! (II, II, 142.1) Tenemos que aprender a amar como los seres sexuales y apasionados -a veces un poco desordenados- que somos, o no tendremos nada que decir sobre Dios, que es amor.

Quiero hablar de la Última Cena y la sexualidad. Puede que suene un poco extraño, pero pensad en ello un momento. Las palabras centrales de la Última Cena fueron "Este es mi cuerpo y os lo doy". La eucaristía, como el sexo, se centra en el don del cuerpo. ¿Os habéis dado cuenta de que la primera carta de San Pablo a los corintios se mueve entre dos temas: la sexualidad y la eucaristía? Y es así porque Pablo sabe que necesitamos entender la una a la luz de la otra. Comprendemos la eucaristía a la luz de la sexualidad, y la sexualidad a la luz de la eucaristía.

Para nuestra sociedad es muy difícil entender esto porque tendemos a ver nuestros cuerpos simplemente como objetos que nos pertenecen. El otro día vi un libro sobre el cuerpo humano que se titulaba: "Hombre: todos los modelos, formas, tamaños y colores. Manual de usuario Haynes para propietarios" (Haynes es la imprenta de una serie de manuales de todas las marcas de coches). Era el tipo de manual del propietario que te dan con un coche o una lavadora. Si piensas en tu cuerpo de esa manera, como algo más bien importante que posees junto con otras cosas, entonces los actos sexuales no son especialmente significativos. Puedo hacer lo que me parezca con mis cosas en tanto en cuanto no haga daño a nadie. Puedo usar mi lavadora para mezclar pintura o hacer pasteles. Es mía. Y según esto ¿por qué no puedo hacer lo que yo quiera con mi cuerpo? Esta es nuestra forma natural de pensar porque a partir del siglo XVII hemos absolutizado bastante los derechos de los propietarios. Ser humano es poseer.

viernes, 28 de noviembre de 2008

Los Carismas en la Comunidad de Corinto - P. Albert Vanhoye


Los Carismas en la Comunidad de Corinto
R. P. Dr. Albert Vanhoye, S.J.


Para esta conferencia me ha parecido interesante elegir como tema “Los Carismas en la Comunidad de Corinto”. Tal elección puede suscitar cierta perplejidad: ¿porqué considerar concretamente la comunidad de Corinto? ¿Porqué no hablar más bien de la Iglesia primitiva de Jerusalén, o bien de alguna otra comunidad más antigua o más importante que la de los corintios, como la Iglesia de Antioquía o la Iglesia de Roma?

Las razones son simples: en el Nuevo Testamento la palabra griega carisma nunca es usada para describir a la Iglesia de Jerusalén ni a la de Antioquía; en cuanto a la Iglesia de Roma, no tenemos ninguna descripción al respecto. San Pablo, es cierto, ha escrito una larga carta a los cristianos de Roma, en la cual habla también de carismas (Rm 12, 6-8), pero no había estado aún entre ellos, y por tanto no estaba en condición de describir la comunidad, sino solamente con expresiones muy genéricas, como: “La fama de vuestra fe se expande por todo el mundo” (Rm 1, 8). En cambio, para “la Iglesia de Dios establecida en Corinto” (1 Cor 1, 2; 2 Cor 1, 1) tenemos en las dos cartas de Pablo una descripción muy interesante de la vida comunitaria; y esta descripción nos atestigua la importancia atribuida a los carismas. Las manifestaciones carismáticas sobreabundaban en Corinto, a tal punto que el Apóstol sintió la necesidad de tratar el problema de modo profundo. Esta discusión ocupa tres capítulos de la primera a los Corintios (12-14). La palabra griega carisma es usada cinco veces en el capítulo doce y otras dos veces en los capítulos precedentes (1, 7; 7, 7), por ende siete veces en total, mientras que se encuentra solamente diez veces en todo el resto del Nuevo Testamento.

Otra razón que nos mueve a interesarnos de los carismas en Corinto reside en el hecho de que, en las discusiones modernas sobre la organización de la Iglesia, muchos autores presentan la comunidad de Corinto como modelo de Iglesia carismática y la contraponen a la Iglesia institucional, provista de presbíteros como en Jerusalén. Esta tesis ha aparecido en Alemania en el siglo pasado. Un teólogo protestante, F. C. Baur, publicó un libro sobre el apóstol Pablo, en el cual contraponía paulinismo y petrismo. Más tarde, otro teólogo protestante, A. Harnack, propuso la distinción de dos especies de ministerios en la Iglesia primitiva, los ministerios carismáticos y los ministerios administrativos. Naturalmente, él daba la preferencia a los ministerios carismáticos. Otros, más sistemáticamente, negaron decididamente la compatibilidad de estas dos especies de ministerios y afirmaron que en realidad, al inicio la Iglesia era solamente carismática, posteriormente se volvió jurídica.

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