martes, 6 de febrero de 2018

Papel Contra-revolucionario de la Devoción al Sagrado Corazón - Plinio Corrêa de Oliveira

Papel Contra-revolucionario de la Devoción al Sagrado Corazón
Plinio Corrêa de Oliveira


“Debemos considerar esta Devoción y volcar nuestras almas, nuestras voluntades, al Corazón de Jesús como la fuente de esas Gracias que la Divina Providencia planeó dar a los hombres en la época de la Revolución. Es un medio de Gracia destinado a los tiempos difíciles por venir, esos mismos tiempos en los que vivimos hoy” afirma el Prof. Plinio Corrêa de Oliveira en este magnífico artículo.


La Devoción al Sagrado Corazón de Jesús está en la raíz de todos los movimientos Contra-revolucionarios, grandes o pequeños, bien conocidos u obscuros, que han surgido desde la época en que Santa Margarita María recibió esta revelación en el siglo XVII. Recibió la misión, en nombre del Sagrado Corazón de Jesús, de pedirle al Rey Luis XIV que consagrase Francia al Sagrado Corazón y pusiese el Corazón de Jesús en el escudo de armas de Francia.

Ella le prometió al Rey que si atacaba a los enemigos de la Iglesia, el Corazón de Jesús lo apoyaría y llevaría su reinado a una gran gloria [Cf. Marguerite-Marie Alacoque, Vie et oeuvres, Paris-Fribourg: Saint Paul, 1990, vol. II, pp. 335-337, 343-344, 435-436 Saint of the Day, March 4, 1965]. El Sagrado Corazón de Jesús esperaba que Luis XIV cambiara el curso de su política y se pusiera a la cabeza de la Contra-revolución. De haberlo hecho, él tendría un reino de gloria y Francia alcanzaría su verdadero apogeo Católico.

Claramente, en caso de que él hubiese tomado este curso, la Devoción al Sagrado Corazón se habría extendido por todo el mundo. Habría habido una buena recepción en Francia a la predicación de San Luis María Grignion de Montfort, que también vivió en esa época. Consecuentemente, su predicación se habría extendido por todo el mundo y, con ello, la Revolución Francesa podría haberse evitado.

Por medio de esta petición hecha al Rey, la Revolución —en la forma que tenía en la época de Santa Margarita María— habría sido detenida, y esa forma de maldad que ésta tomó más tarde —la Revolución Francesa— se habría evitado.

Por lo tanto, esta Devoción, desde su primer movimiento, desde su primera indicación por parte del Sagrado Corazón, tiene un significado claramente Contra-revolucionario.


Objeciones a esta Devoción

En un cuidadoso estudio de esta Devoción, el Profesor Fernando Furquim llama la atención sobre el hecho de que los distintos movimientos Contra-revolucionarios que se alzaron en los siglos XVIII y XIX estaban vinculados al Sagrado Corazón de Jesús. Por ejemplo, los Contra-revolucionarios franceses de la Vendée, los Chouans, llevaban una insignia del Sagrado Corazón. Esta Devoción invariablemente ha sido retomada por los buenos, inspirándolos y alentándolos, así como ha sido odiada por los malos.

¿Qué dicen estos enemigos en contra de la Devoción al Sagrado Corazón de Jesús? Primero, ellos presentan este argumento supuestamente decisivo: “¿Por qué venerar al Corazón de Jesús? ¿Por qué no hacer una hermosa Devoción a las manos o a los ojos de Jesús? De esta manera, podríamos descomponer blasfemamente a Jesús y hacer una Devoción a cada parte de Su Cuerpo. Entonces, podríamos tener una Devoción a Sus oídos que escucharon todas las súplicas del hombre, a Su boca que habló, a Sus manos que bendijeron (sin mencionar que también azotaron a los vendedores en el Templo). Por lo tanto, no vale la pena hacer esta Devoción”. 

Luego, ellos continúan diciendo: “Esta es una Devoción sentimental. El corazón es el símbolo de la emoción por lo sentimental. Entonces, esta es una Devoción sentimental carente de contenido teológico y no debe permitirse”.


Una Devoción promovida por la Iglesia

En efecto, en muchos solemnes, sustanciales y magníficos documentos papales, la Santa Sede recomendó esta Devoción, por ejemplo, la Encíclica «Inscrutabile Divinae Sapientiae» del Papa Pío VI en 1775. La Santa Sede concedió muchas indulgencias a los que recibían la Comunión los Primeros Viernes en reparación por las ofensas hechas contra el Sagrado Corazón. También se otorgaron indulgencias sobre las fraternidades y confraternidades que se establecieron en apoyo a la Devoción del Sagrado Corazón.

Además, se aprobó y alentó la construcción de iglesias, altares y estatuas en honor del Sagrado Corazón. La Iglesia, por tanto, ha aprobado esta Devoción superabundantemente y, por lo tanto, tiene todas las razones para merecer nuestra confianza.

En cuanto al argumento de que no puedes tener una Devoción a cada parte del Sagrado Cuerpo de Nuestro Señor, éste no tiene ningún mérito. De hecho, en nuestras Devociones privadas, podemos adorar a Nuestro Señor en Sus Sagradas Manos; podemos y debemos adorarlo a Él en Sus ojos infinitamente expresivos, elocuentes, regios, instructivos y salvíficos. Basta recordar que fue una mirada de Nuestro Señor lo que movió a San Pedro a arrepentirse por su triple negación para darse cuenta de que adorar a Nuestro Señor en sus divinos ojos es ciertamente algo que uno puede hacer.

Pero la Iglesia, que tiene un fuerte sentido del ridículo y entiende que lo ridículo puede estar a un paso de lo sublime, entiende que las mentes vulgares están siempre dispuestas a emplear el sarcasmo para degradar Devociones como estas a una parte del cuerpo, las que realmente pueden impresionar a las sensibilidades humanas. Pero tales Devociones no están en contra de la razón, y pueden ser hechas apropiadamente.

Por ejemplo, entre las piedras de la Vía Sacra tenemos sobre todo la que lleva la marca de Sus Pies Divinos. Es perfectamente honesto y legítimo adorar esos Pies Divinos que pisaron la tierra para enseñar y que fueron cubiertos con el polvo del camino para instruir, salvar y combatir el mal. Es correcto adorar estos Pies que condujeron al Salvador mientras llevaba la Cruz, estos Pies manchados de sangre para nuestra redención, estos Pies que llevan las marcas de los clavos de la Pasión.

Una hermosa manera de adorar a Nuestro Señor Jesucristo es unirnos a los pensamientos y meditaciones de Nuestra Señora cuando Nuestro Señor fue bajado de la Cruz, cuando ella sostuvo su Sagrado y ensangrentado Cuerpo en su regazo. Ella contempló cada parte de ese Cuerpo macerado con infinito amor, veneración, respeto y afecto. Ella consideró los miembros y los adoró en su significado y función. Ella midió la ofensa contra Su Divinidad en tener esas partes flageladas. Con esto, en resumen, ella practicó esta Devoción, adorando diferentes partes del Cuerpo de su Divino Hijo.

Entonces, es sólo por una cuestión de conveniencia, un sentido de la apariencia y proporción, por así decirlo, lo que impide que la Iglesia promueva la adoración de muchas de las partes del Cuerpo de Nuestro Señor.


¿Qué es la Devoción al Sagrado Corazón de Jesús?

¿Qué es exactamente la Devoción al Sagrado Corazón? Es la Devoción al órgano de Nuestro Señor que es el Corazón. Pero en las Escrituras, el corazón no tiene el significado sentimental que tomó hacia finales del siglo XVIII, y desde luego en el siglo XIX. El corazón no expresa sentimiento.

Cuando la Escritura dice: “Con todo mi corazón te he buscado” (Salmo 119, 10) el corazón aquí es la voluntad humana, el propósito humano, propiamente dicho, la santidad humana. Por lo tanto, cuando el profeta dice esto, él quiere decir, “Con toda mi voluntad te he buscado”. El Evangelio dice también: “Nuestra Señora guardó todas estas palabras, meditándolas en su corazón” (Lucas 2, 19). Pueden ver que no se habla de un corazón sentimental aquí, sino de su voluntad, su alma, que guardaba estas cosas y pensaba en ellas.

El corazón es la voluntad y la razón de la persona, ese elemento dinámico que considera y pondera sobre las cosas. En Nuestro Señor, su Sagrado Corazón es su voluntad. La voluntad está simbolizada por el corazón, porque todos los movimientos de la voluntad pueden tener repercusiones en el corazón. Es en este sentido, entonces, que el Sagrado Corazón de Jesús es adorado.

Por correlación, existe la Devoción inmensamente significativa del Inmaculado Corazón de María. El Inmaculado Corazón de María es un santuario dentro del cual encontramos el Sagrado Corazón de Jesús.

Nuestro Señor prometió un derramamiento de Gracia para esta Devoción. El Sagrado Corazón hizo promesas especiales a quienes hacen los Nueve Primeros Viernes. La más notable de ellas, tal vez, es que aquellos que hacen los Nueve Primeros Viernes no morirán sin la Gracia del arrepentimiento final. Esto no quiere decir que ciertamente irán al cielo. Quiere decir que tendrán una gran Gracia antes de morir, tan grande que se puede tener toda esperanza sobre su salvación.

Ustedes comprenden cuán diligentemente la Iglesia se ha esforzado en el pasado para que esta Devoción fuese conocida, apreciada y comprendida por nuestra razón sin sentimentalismo. Una Devoción varonil busca la razón de una cosa y luego ama esa cosa por su razón de ser. Es de esta manera que el hombre fuerte y la mujer fuerte del Evangelio juzgan las cosas piadosas.

Por lo tanto, debemos considerar esta Devoción y volcar nuestras almas, nuestras voluntades, al Corazón de Jesús como la fuente de esas Gracias que la Divina Providencia planeó dar a los hombres en la época de la Revolución. Es un medio de Gracia destinado a los tiempos difíciles por venir, esos mismos tiempos en los que vivimos hoy.

Debemos pedir al Corazón de Jesús, a través de la sangre y el agua que fluyeron de él, que nos limpie y nos restaure. Esta es mi sugerencia cuando mediten y recen los Viernes y especialmente el Primer Viernes de cada mes y el Viernes de la Semana de la Pasión.

Termino recordándoles a ese soldado que traspasó el Corazón de Jesús con una lanza. Al hacer este acto de violencia contra el Sagrado Corazón de Jesús, el agua y la sangre brotaron del costado de Nuestro Señor y se derramaron en sus ojos. Entonces, los ojos del soldado, que se estaba volviendo ciego, inmediatamente se sanaron y recobró la vista. Para nosotros, esto es lo más elocuente y significativo.

Esto significa que aquellos que tienen Devoción al Sagrado Corazón de Jesús pueden pedir Gracias similares, no necesariamente el milagro físico, sino más bien una Gracia para nuestras almas. Si queremos tener el sentido Católico, una comprensión Contra-revolucionaria de las cosas, si queremos percibir cómo la Revolución y la Contra-revolución están trabajando alrededor de nosotros y dentro de nosotros, si queremos conocer nuestros defectos, para comprender las almas de los otros para hacerles el bien, para tener una visión profunda de nuestros estudios, para tener un buen equilibrio psicológico y para curarnos de los problemas nerviosos de todo tipo, entonces podemos y debemos recurrir al Sagrado Corazón de Jesús.

Deberíamos pedir una Gracia que brote de Su Sagrado Corazón —como la sangre y el agua que curaron al soldado— que erradicara la ceguera total o parcial de nuestras almas. Recemos, entonces, al Sagrado Corazón de Jesús a través del Corazón Inmaculado de María, porque ésta es la única manera en que obtendremos las Gracias para curarnos de nuestras múltiples cegueras. Al hacer esto, haremos un pedido espléndido y estaremos en el camino de obtener una Gracia magnífica.



[Traducción del Inglés al Español realizada por “Fraternidad de Vida Nueva” (FVN)]



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