miércoles, 20 de julio de 2011

Monseñor Marino resaltó la labor de los catequistas

Monseñor Marino resaltó la labor de los catequistas


Mar del Plata (Buenos Aires), 19 Jul. 11 (AICA).- El jueves 14 de julio, la catedral de Mar del Plata fue el punto de encuentro de más de un centenar de catequistas.

El obispo de Mar del Plata, monseñor Antonio Marino presidió la misa y entregó certificados de finalización del curso de iniciación cristiana, que fue organizado por el Centro Diocesano de Estudio y Reflexión (CEDIER) y el Secretariado Diocesano de Catequesis, a más de 150 agentes pastorales.

En la misa concelebraron los presbíteros Pablo Etchepareborda, presidente de la mencionada institución educativa, y Alejandro Martínez, asesor del secretariado.

Monseñor Marino en su homilía consideró a la catequesis como una tarea primordial de la Iglesia y dijo que consistía “en esa tarea de resonancia del mensaje de Jesús en el corazón de los hombres. La palabra es de origen griego y se vincula con un verbo que significa hacer eco, hacer resonar. Que el mensaje de Jesús encuentre eco en el corazón del hombre. Pero también el catequista debe estar atento a los ecos que despiertan las palabras que empleamos en la catequesis, a los condicionamientos actuales de la sociedad en la que vivimos, qué significan las palabras de Jesús en las situaciones concretas, en los problemas, las tentaciones, los valores y los desvalores en los cuales está sumergido el niño, el joven, el adulto que recibe el mensaje”.

El pastor marplatense consideró a los catequistas como “privilegiados” por la tarea que realizan y dijo que “están llamados a un verdadero ministerio”. Luego diferenció, “lejos de oponer catequesis conceptual con la catequesis vivencial, debemos integrar estos dos aspectos. Una catequesis que no tiene contenidos, que se retienen en la memoria, es una catequesis que se apoya en un vago vacío, de sentimientos. Pero viceversa, conceptos muy ordenados que no han tocado el núcleo más profundo de la persona, que no la mueven, que no la comprometen a un encuentro único, personal, no ha alcanzado la finalidad de la catequesis”.

Por último el prelado afirmó: “Mi presencia como obispo esta tarde entre ustedes, es una presencia de aliento, de ayuda a la toma de conciencia de lo grande que la Iglesia les confía. Cada catequista tiene que estar en condiciones de decir, ´mi doctrina no es mía sino la de Aquel que me envió´ como decía San Pablo, no nos predicamos a nosotros mismos, sino a Cristo crucificado, camino, verdad y vida”.

Al finalizar la Santa Misa, el presbítero Pablo Etchepareborda agradeció la presencia del obispo en la misa, y expresó: “Usted es el primer catequista. Su presencia nos llena el corazón”. Luego se compartió, en un cálido clima de fraternidad, un ágape en el CEDIER en el que algunos de los asistentes brindaron su testimonio y evaluación del itinerario realizado.









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