martes, 1 de diciembre de 2009

"Madre, a tu corazón confiamos la causa por la vida" - Mons. Juan Alberto Puiggari

"Madre, a tu corazón confiamos la causa por la vida"
Carta de Mons. Juan Alberto Puiggari a los fieles de Mar del Plata
36° Marcha de la Esperanza - 05 de Diciembre 2009 - 16 hs



Queridos hermanos:

Al comienzo de este año pastoral, inspirado en las Palabras de Jesús: "He venido para que tengan vida y la tengan en abundancia" (Cf. Jn 10,10), convoqué a toda la Diócesis, "a anunciar con renovado vigor el Evangelio de la vida"; "a unir fuerzas y trabajar ( ... ) teniendo como horizonte la belleza y la altísima dignidad de la vida humana" (Carta Pastoral con ocasión de la celebración de la Semana de la Vida 2009). Les decía en esa Carta Pastoral: "Debemos acrecentar la conciencia de la dignidad de toda persona humana desde la concepción hasta su muerte natural. En cada situaci6n, ante cada hermano, en cada etapa del desarrollo de la vida humana, debemos afirmar y anunciar la buena noticia de la vida". Doy gracias a Dios, porque nos ha permitido realizar los objetivos que nos habíamos propuestos en la misi6n de anunciar, promover y cuidar el don de la vida, que viene de Dios y que Él nos confía para que vivamos en plenitud. Plenitud, que sólo es posible por la primacía de su Gracia y que se puede traducir en una vida de dignidad, que madura en el amor, que se fortalece en el sacrificio y se embellece en la alteridad, descubriendo al hermano como un don. Plenitud que se alcanza en la Verdad y la Caridad y que hace posible la tan anhelada libertad, sin la cual el hombre no puede ser verdaderamente feliz.

Desde la pastoral ordinaria y con acciones extraordinarias pudimos -como escribí en la Carta Pastoral- ''unirnos, en el desafío de multiplicar gestos, actitudes, acciones que manifiesten el compromiso ante la maravilla de la creación y, en especial, de la vida humana". Acciones que nos permitieron contemplar, desde el inicio de la vida en el seno materno, hasta su ocaso natural, los distintos rostros humanos que nos interpelan a acoger y cuidar el don maravilloso de la vida humana (cf. ídem).

Llegamos al final del año pastoral y nos encontramos con la "Marcha de la Esperanza" que como todos los años quiere ser la expresión de amor a la Virgen María y de confianza filial en la Madre que nos abre las puertas del Adviento y nos señala a su Hijo Jesús, que es "Camino, Verdad y Vida".

Quiero invitarlos a culminar este "Año de la Vida" confiando todo a María. Que juntos podamos decirle a la Virgen: "Madre, a tu corazón confiamos la causa por la vida". El encuentro con la Virgen será el sábado 5 de diciembre a las 16 hs. en la Gruta de Lourdes. Desde allí -como todos los años- nos pondremos en marcha a hacia la Iglesia Catedral; pasando por las parroquias San Antonio, Jesús Obrero, San José y la Asunción de la Virgen.

La Marcha de la Esperanza es una verdadera manifestación de religiosidad popular en donde se destacan tres signos. En primer lugar, el caminar, que nos recuerda nuestra condición de peregrinos hacia la casa del Padre en donde alcanzaremos la Vida eterna. Lo segundo, la oración, que a lo largo del camino tiene distintos matices, penitencial, de alabanza y de intercesión. Por los altoparlantes se escucha la Palabra de Dios, la música, los cánticos y las preces que van predisponiendo el corazón del peregrino para que la oración, sea un dialogo de amor y amistad con aquel que sabemos que camina junto a nosotros, nos ama y nos da la vida en abundancia. El tercer signo es la fraternidad, caminamos juntos, hacemos la experiencia de que vivir es convivir, alentándonos mutuamente, la oración no sólo es diálogo con Dios sino también con los hermanos. ¡Qué bien nos hace saber que otros rezan con nosotros y muchas veces por nosotros!

Peregrinación, oración y fraternidad tres signos de una realidad superior: "la Iglesia". En la "Marcha de la Esperanza" está la Iglesia porque está el Obispo, porque están los sacerdotes, los diáconos, los consagrados, porque están los laicos, niños, jóvenes, familias, ancianos. Es la Iglesia que camina hacia el encuentro con su Señor en la Eucaristía, por eso como todos los años les insisto en que la "Marcha" termina con la bendición de la Misa y con el saludo "Pueden ir en Paz". Hemos caminado, hemos rezado y cantado, hemos celebrado la vida; asumidos por Cristo en su sacrificio, fuimos pacificados por Él y devueltos a la vida diaria para ser instrumentos de su paz.

En esta Marcha de la Esperanza también tendremos muy presente a los sacerdotes. Como recordarán, el Santo Padre Benedicto XVI, en ocasión de cumplirse 150 años de la muerte del Santo Cura de Ars, mandó que en toda la Iglesia se celebrase un Año Sacerdotal, "Fidelidad de Cristo, fidelidad del sacerdote". En la Marcha rezaremos por esta fidelidad, para que el sacerdote sea santo, de manera que como Jesús, sea un buen compañero de camino para los hombres. Que con Jesús sea maestro de oración. Que en su ministerio sea el buen pastor que da la vida por sus hermanos.

Queridos hermanos, que nadie se quede en casa el sábado 5 de diciembre. Con María y con Jesús queremos cantar por las calles de nuestra ciudad el amor a la vida. Les propongo que en estos días previos a la Marcha salgamos a invitar a nuestros parientes, vecinos y amigos. Que las parroquias, capillas, los colegios y todos los movimientos e instituciones de la Iglesia nos preparemos con la oración y los sacramentos, especialmente la confesión, "ponernos el traje de fiesta", revestimos de la Gracia de Cristo, para que esta gran fiesta tenga la luminosidad de Cristo que brilla en los corazones reconciliados.

Los espero en la Gruta de Lourdes y con mi afecto de padre y pastor, los bendigo.


Mar del Plata, Octubre 2009



Mons. Juan Alberto Puiggari
Obispo de la Diócesis de Mar del Plata





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