Cardenal Müller: «las personas cuya vida contradice la indisolubilidad del matrimonio sacramental no pueden recibir la Eucaristía»
06/03/14 (NCR/InfoCatólica).- El Cardenal Gerhard Müller, Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, ha concedido una entrevista al “National Catholic Register”, en la que responde a una pregunta sobre la posibilidad de que los divorciados vueltos a casar reciban la comunión. El prelado indica que la enseñanza de Cristo y su Iglesia es clara: «las personas cuyo estado de vida contradice la indisolubilidad del matrimonio sacramental no pueden recibir la Eucaristía». Al mismo tiempo advierte que aunque «la idea de que la doctrina puede ser separada de la práctica pastoral de la Iglesia se ha convertido en habitual en algunos círculos», esa «no es ni ha sido nunca la fe católica».
Edward Pentin, del “National Catholic Register”, pregunta sobre la admisión a la Eucaristía de los divorciados vueltos a casar por lo civil al Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe:
- Algunos están preocupados por los cambios que se llevarán a cabo respecto a la enseñanza de la Iglesia sobre los católicos divorciados y vueltos a casar. ¿Se puede asegurar a los fieles que los cambios serán de tipo más pastoral que doctrinal?
Respuesta del Cardenal Müller:
“En primer lugar, estoy agradecido por el hecho de que su pregunta me dé la oportunidad para clarificar un punto importante. La idea de que la doctrina puede ser separada de la práctica pastoral de la Iglesia se ha convertido en habitual en algunos círculos. Esto no es ni ha sido nunca la fe católica. Los últimos papas se han esforzado por subrayar el carácter vital y personal de la fe católica. El Papa Francisco ha escrito «No me canso de repetir aquellas palabras de Benedicto XVI que nos llevan al centro mismo del Evangelio: `No se comienza a ser cristiano por una decisión ética o una gran idea, sino por el encuentro con un acontecimiento, con una Persona, que da un nuevo horizonte a la vida y, con ello, una orientación decisiva´» (Evangelii Gaudium, 7). Dentro de esta relación personal con Cristo, que abarca nuestras mentes, nuestros corazones y la totalidad de nuestras vidas, podemos comprender la profunda unidad entre las doctrinas en las que creemos y la forma en la que vivimos nuestras vidas, o lo que podríamos llamar la realidad pastoral de nuestra vivencia personal. La oposición entre lo pastoral y lo doctrinal es simplemente una falsa dicotomía.





















